Tecnología y Social Media 


El tren bala

¿Te parece rápido un Fórmula 1? ¿Te gustaría ser capaz de llegar a tu destino aún más rápido y sin tener que conducir?

Si tu respuesta es que sí, en Japón parece que están intentando hacer tus deseos realidad. Revolucionando la industria del ferrocarril que comenzó en el siglo XIX, han construido a Maglev, más comúnmente conocido como “tren bala”, el cual fue noticia esta semana por haber alcanzado la increíble cifra de 603 km/h y batir récords de velocidad, casi el doble que la velocidad punta del deporte con los coches más rápidos, la Fórmula 1, donde llegan a sobrepasar los 300 km/h.

tren-bala-japonés-Maglev-04-600x395¿Cómo es esto posible? Bueno, ahí está lo más increíble del asunto.       La tecnología puntera que permite esto y se está desarrollando principalmente en Japón y en Alemania (aunque los europeos tenemos resultados menos reseñables) está basada en imanes, lo cual hace que el tren esté suspendido sobre la vía sin tocarla en ningún momento.

 Este innovador tren y su particular método de propulsión presentan diversas  ventajas frente al tradicional todas relacionadas con el hecho de que puede encontrarse incluso 10 cm por encima de las vías.

Primeramente, podemos apreciar una menor cantidad de infraestructura, no se necesitaría ningún tipo de catenaria y el manteamiento es mínimo puesto que sólo hay desgaste por el aire alargando la vida útil de todo el vehículo.

La seguridad está garantizada puesto que los coches que compongan el tren no pueden moverse más allá de la vía magnetizada (evitando así los descarrilamientos).

La velocidad se ve claramente incrementada (y se lleva aumentando paulatinamente desde hace ya unos años, en 2003 se alcanzaban los 581km/h) y es que, con sólo la fricción con el aire, el coeficiente de rozamiento que frena cualquier vehículo con ruedas desaparece.

El modelo alemán se basa en la suspensión usando electroimanes DC y el modelo nipón utiliza levitación mediante la aplicación de materiales superconductores. La diferencia fundamental de ambos es que en Alemania utilizan el electromagnetismo (atracción y repulsión de los imanes activados por corrientes eléctricas) para estabilizar el tren. Es decir, que los imanes van empujando el tren a izquierda o derecha según se desvíe.

Mientras que el modelo japonés, Maglev, usa la fuerza generada para sostener el peso del tren (se dan polos opuestos entre el raíl y el tren y esto hace que se mantenga levitando). Ambos se sirven de la energía eléctrica para propulsar su movimiento y mantener los imanes funcionando pero se ha demostrado que este prototipo es mejor que el modelo europeo y una buena muestra de ello es la línea ferroviaria de prueba en Shangai de la que podemos disfrutar mientras esperamos alguna línea comercial operativa (fechadas para 2027).

Finalmente, y teniendo en cuenta la tecnología desarrollada en ambos países, aunque con distintos resultados, podríamos preguntarnos… ¿Qué tienen las industrias japonesas que alcanzan la innovación y están a la vanguardia en cada campo tecnológico que se proponen? ¿Sólo Alemania es capaz de seguir el ritmo de los asiáticos? Viendo los grandes avances traídos por el país del sol naciente, ¿Prevalece la cultura oriental sobre la occidental a la hora de desarrollar nuevas ideas? ¿O todo esto se debe, más bien, a una falta de creación de nuevas empresas y a la falta de fomento en la competencia entre ellas?

Más información| tren levitación magnéticaMaglev (Wikipedia)

Imagen| Maglev

En QAH| Imán más delgadoSemiconductores

RELACIONADOS