Jurídico 


El título y el modo en nuestro Derecho Civil

En del Derecho Romano, de dónde deriva nuestro actual sistema jurídico, se consolidó la traditio como forma común de transmitir la propiedad.

El desarrollo del Derecho Romano abarca más de 1.300 años (desde el años 753 a.c. hasta el año 565 de nuestra era), tiempo durante el cual sus instituciones fueron evolucionando. En época Justiniana, fase final del Derecho Romano en la que se asientan las bases de los sistemas jurídicos contemporáneos, encontramos que la traditio se ha consolidado como el modo de transmisión de la propiedad de las cosas (antes existieron también como formas de transmitir la propiedad la mancipatio, contrato de carácter verbal, y la in iure cesio, contrato formal y verbal ante un magistrado).

El vocablo latín traditio  deriva del verbo tradere, que está formado por trans (de la otra parte, más allá) y do (dar), es decir,  entregar o poner en manos de otro.

derecho1En la traditio una de las partes (tradens) transmite a la otra (accipiens) la propiedad de una cosa en base a un contrato anterior. El que transmite es el actual propietario de la cosa y puede por ello disponer de la misma. Y el que adquiere debe contar con capacidad de obrar suficiente para ello.

Existe por tanto una voluntad recíproca para adquirir y transmitir la propiedad de la cosa, y una entrega física de la misma. De igual manera existe un contrato previo que dicta dicha transmisión, una iusta causa.

En resumen, el sistema jurídico romano exigía para la efectiva y legal transmisión de la propiedad de una cosa que existiese un justo título (contrato, iusta causa) y un modo (entrega de la cosa, traditio). Y esto es lo que llamamos en Derecho “la teoría del título y el modo”.

De esta manera no basta por tanto, para que se transmita la propiedad, un contrato que dicte dicha transmisión. Por ejemplo, un contrato de compraventa firmado por ambas partes. Es necesario que además se produzca una entrega efectiva de la cosa.

derecho6Este sistema podría tener su fundamento en que se pudiera establecer un contrato sin que alguna de las partes entendiese totalmente el mismo. Pensemos que hasta época reciente no ha sido habitual que todo el mundo supiese leer y escribir, o conociese los formalismos jurídicos más básicos. Por lo que un mero contrato (título,  iusta causa) no daría lugar a la transmisión de la propiedad sin que posteriormente y en el campo de los hechos físicos se transmitiese efectivamente el bien.

En el desarrollo de otros sistemas de Derecho Civil, como por ejemplo el francés, se ha dejado a un lado dicho requisito de la tradición, y se adquiere directamente la propiedad con el solo contrato que lo indique.

Sin embargo, en nuestro Derecho español pervive la teoría del título y el modo, en tanto que el artículo 609 de nuestro Código Civil dicta:

<<La propiedad se adquiere por la ocupación.

La propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren y transmiten por la ley, por donación, por sucesión testada e intestada, y por consecuencia de ciertos contratos mediante la tradición.

Pueden también adquirirse por medio de la prescripción.>>

Es decir, si la forma de transmitir la propiedad deriva de un contrato, se requiere además del mismo de la entrega de la cosa o tradición. Si existe solo el título, existirá una obligación de entregar la cosa objeto de transmisión en base al mismo, por ejemplo obligación del vendedor en el contrato de compraventa. Si existe solo el modo o traditio, tendremos una simple transferencia de la posesión, pero no de la propiedad.

Sin embargo, existe un caso en nuestro Derecho dónde el contrato de compraventa equivale a la transmisión de la propiedad. Es decir, se unifican el título y el modo. Y es cuándo interviene en la compraventa un Notario. Así el artículo 1462 C.C. establece:

<< Se entenderá entregada la cosa vendida, cuando se ponga en poder y posesión del comprador.

Cuando se haga la venta mediante escritura pública, el otorgamiento de ésta equivaldrá a la entrega de la cosa objeto del contrato, si de la misma escritura no resultare o se dedujere claramente lo contrario>>.

negocioNo obstante, aunque la ley es clara, y en el caso de que se otorgue escritura pública esta equivale a la entrega de la cosa o tradición, es aconsejable que los compradores exijan una tradición física. Así por ejemplo en el caso de la compraventa de una vivienda se suele exigir la entrega de las llaves de la misma, con lo cual el comprador que está firmando la escritura y entregando normalmente en el mismo acto el dinero en pago de la misma al vendedor recibe a su vez el elemento físico necesario para ocupar y poseer el inmueble, esto es, las llaves de dicho inmueble. Pensemos que posesión y propiedad son cosas distintas, y de otra manera podría encontrarse el comprador con que, posteriormente a la firma de las escrituras, el vendedor siguiese poseyendo la vivienda.

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