Patrimonio 


El Templo de Melqart en la antigua Gadir

La isla y el Castillo de Sancti Petri, Cádiz, hoy visitable, están vinculados históricamente a uno de los templos más importantes de la Antigüedad en el Mediterráneo Occidental: el Templo de Melqart-Hércules. Según cuenta la historiografía, en este templo estaban enterradas las ceniczas de Melqart, posteriomente conocido como Hércules, mítico fundador de Gadir que llegó a ella para realizar uno de sus doce trabajo, robar los toros del rey Gerión de Tartessos, al que mató durante su hazaña. Por esta época el nivel del mar había subido tanto tras la última glaciación que inundó parte del territorio,conformando un paisaje insular muy distinto al que hoy compone Cádiz y San Fernando pero que conocieron los primeros fenicios. Tanto Posidonio como Estrabón vinculan la fundación de la ciudad con Tiro pues según el geógrafo griego fueron fenicios procedentes de Tiro quienes, siguiendo indicaciones de un oráculo, fundaron Gadir. Lo que parece claro, dejando a un lado múltiples fuentes de carácter menos históricas, es que los fenicios tuvieron una fuerte presencia en esta zona debido a su interés comercial de materiales de la zona que escaseaban en la zona que habitaban. ¿Pero quién era Melqart?

En Fenicia existía una triada divina familiar formada por un dios padre llamado “El”, una diosa madre conocida como “Asherá”, y un dios hijo llamado “Baal”, dioses principales descritos en las tablillas de Ugarit (s. XIV a.C). Por lo tanto, Baal era el dios real y protector de la ciudad de Tiro cuyo culto habría sido instaurado en el siglo X a.C por Hiram I, rey de Tiro, como colofón de una reforma religiosa que pretendía acentuar la identidad e independencia de la ciudad frente a Sidón. En principio era un dios agrícola, de la fecundidad y la primavera; pero, a medida que los tirios fueron colonizando el mar Mediterráno, se convirtió en patrón de comerciantes y navegantes. Como también era un dios solar, sus festividades eran celebradas en torno a los ciclos solares que comprendían una seria de ritos de muerte y resurrección.

 

Por las narraciones de Porfirio se sabe que el Templo de Melqart de Gadir tenía un patio y un espacio abierto y puede que tuviese una muralla para defenderse además de una torre dentro del recinto que protegía la zona de acceso al santuario. A través de las monedas de Adriano, hay constancia de que existía una capilla dentro del recinto sagrado donde se encontraba el Sancta Sanctorum y sólo tenía acceso los sacerdotes. Las descripciones clásicas señalan que tenía enormes vigas de madera en el techo y sus puertas eran de bronce que se adornaron en el siglo VI a.C con escenas de los trabajo de Heracles según Silio Itálico. Porfirio también describe dos columnas de unos tres metros de altura en el pario del templo y por Estrabón sabemos que estaban grabadas con los gastos de construcción del santuario. Junto a las columnas se encontraban los altares siempre enfogados. Según Filostrato había dos altares dedicados al Hércules egipcio, Melqart, que eran de oro y plata fundidas en un solo color, de forma tetragonal y con inscripciones en el capitel. Y uno de piedra dedicado al Hércules tebano, que llevaba esculpido escena de Hydra, los caballos de Diómedes y los doce trabajos de Hércules. Los otros altares estaban dedicados a la Vejez, a la Pobreza, a la Muerte, al Arte, al Año y al Mes. Estrabón nos habla también de la existencia de dos pozos de agua dulce en el templo,los cuales tenían la particularidad de tener un régimen de crecimiento inverso al de las mareas.

¿Pero cómo de influyente llegó a ser el Templo? Para responder a estar pregunta vamos a ver los personajes históricos que lo visitaron. Para comenzar Amílcar Barca. El general cartaginés, muy debilitado en su lucha contra Roma, se propuso recuperar todos los territorios en la península ibérica que había perdido y avanzar desde aquí contra Roma. Acompañado de su hijo Aníbal y de su yerno Asdrúbal, Amílcar Barca desembarcó en Cádiz, la única ciudad peninsular que se había mantenido en poder de los cartagineses, y dominó el valle del Gudalquivir,  el Levante y fundó Akra Leuke (la actual Benacantil en Alicante) antes de fallecer en combate contra los oretanos. Durante su estancia en Cádiz, Amílcar honró al dios Melqart en el templo gaditanos y, según Tito Livio, sumergió las manos de su hijo en sangre del sacrificio. Fu entonces cuando Aníbal, que sólo tenía nueve años, hizo un juramento de odio eterno hacia Roma. Volvería años después, sobre el 218 a.C, para iniciar el conflicto bélico más ambicioso de su trayectoria militar. Rindió culto al dios fenicio-cartaginés Melqart esperando así acaparar las simpatías de sus venerantes, haciendo de ello un llamamiento al mundo mediterráneo para que se uniera a la lucha y posicionándose como la cabeza de la civilización fenicio-griega y aliado natural de los pueblos que pertenecían a ella. En un sentido espiritual, la segunda guerra púnica comienza en el Templo de Melqart, antes de que Aníbal partiera de Cartagena al frente de su famoso ejército.

Pero incluso Julio César pisó este templo. Fue en el año 69 a.C aún como mero cuéstor administratio de Bética y junto con Lucio Cornelio Balbo, cónsul gaditano, cuando hace su visita para honrar al dios de Cádiz. Nos cuenta Suetonio que “(…) viendo cerca de un templo de Hércules la estatua de Alejandro Magno, suspiró profundamente como lamentando su inacción; y censurando no haber realizado todavía nada digno ala misma edad en que Alejandro ya había conquistado el mundo, dimitió enseguida su cargo para regresar a Roma y aguardar en ella la oportunidad de grandes acontecimientos“. Plutarco un poquito más exagerado/poético describe que lloró amargamente ante la estatua del general. La superstición de César exigía una señal para iniciar el cambio, así que consultó al Oráculo de Melqart y dirigido por las emanaciones de piras de opio, efreda y coriandro, cayó en un profundó sueño. Allí soñó que violentaba a su madre de la peor de las maneras posibles. Al día siguiente la traducción del sueño por el Oráculo fue determinante: “si sueñas que posees a tu madre, es que poseerás Roma y el mundo se rendirá a tus pies“.

* Vía| Castillo y yacimiento del Templo de Melqart en Sancti Petri
* Más información| Millán del Pozo, G., (2001), El templo de Melqart, Imagine.
* Imagen| Ilustración del templo, Dios Melqart, Esquema del templo, Julio César ante la estatua de Alejandro en el templo de Hércules de José Morillo y Ferradas (Museo de Cádiz)
* En QAH|(entradas relacionadas)

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