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El swap, qué es y cómo funciona

Los swap u operaciones de permuta financiera, son productos financieros complejos que podemos definir como un acuerdo entre dos partes por los que se pacta un intercambio de flujos de caja futuros, es decir, pagos o ingresos. Estos intercambios están relacionados normalmente a una operación previa de endeudamiento o inversión, con mismo nominal y vencimiento, y cuya intención es la de asegurar el tipo de interés de cara a las posibles subidas que pueda sufrir el mismo. El tipo más común de estas operaciones es el swap relativo a los intereses, en el cual se intercambia un flujo de caja a tipo de interés fijo por un flujo de caja a tipo variable o viceversa. A modo de ejemplo, y de cara a facilitar su entendimiento, su funcionamiento es el siguiente:

Un individuo A tiene una deuda por la adquisición de un inmueble, por la que constituye un préstamo con garantía hipotecaria de 200.000 € con la entidad bancaria B. Derivado de esta deuda principal corresponde el pago de un tipo de interés del Euribor + el 1%. De esta manera:

A= tiene una deuda de 200.000 euros, de los que abona una cuantía en concepto de principal y otra cuantía un concepto de interés, que será Euribor + 1%.

B= la entidad financiera que concede el préstamo y que tiene un crédito por valor de 200.000 euros de principal, más lo que recibe de abono en concepto de intereses, Euribor + 1%.

En estas situaciones, no hay pocos casos en los que la propia entidad financiera, B, ofrece al individuo, A, la posibilidad de contratar un swap de tipo de interés por el mismo nominal que la deuda (en este caso, el préstamo de 200.000 euros) por el que B le abonaría a A un valor correspondiente al Euribor + 1%, es decir, se compensaría el interés que A le paga a B con el interés que B le paga a A. Sin embargo, B solicita el abono de un tipo de interés fijo como pago por el instrumento financiero en cuestión, el cual coloca en el 4%, por ejemplo. Esto significa que por medio del swap, el individuo ha dejado de abonar los intereses variables derivados de su deuda (ya que se compensan con los recibidos por el swap) para pasar a pagar un interés de tipo fijo del 4% correspondiente al pago del propio swap. De esta manera, el flujo entre el individuo y la empresa quedaría de la siguiente manera:

Intereses pagadosAB
Por el préstamo inicial  de 200.000 € Paga-(EUR + 1%)0
Por Swap Paga-4%-(EUR + 1%)
Por Swap RecibeEUR + 1%4%
ResultadoPaga 4%Paga EUR + 1% y recibe 4%

Ante este escenario, podemos encontrar diferentes situaciones en función de la tasa de referencia en la que se sitúe el Euribor. De este modo, existen las siguientes posibilidades:

  • Si el Euribor se encuentra por encima de los 3 puntos, la situación será beneficiosa para los individuos que suscriban el swap, ya que el tipo variable del Euribor + 1 estaría por encima de los 4 puntos porcentuales, mientras que ellos están pagando un tipo fijo del 4%, por lo que se estaría ahorrando el exceso.
  • Si el Euribor se encuentra por debajo de los 3 puntos porcentuales, la situación será beneficiosa para la entidad bancaria con la que se suscribe tal swap, ya que el tipo variable del Euribor + 1 estaría por debajo de los 4 puntos, mientras que los individuos están pagando un tipo fijo del 4%, por lo que estarían pagando de más al tener un tipo fijo en lugar de uno variable.

La problemática que ha surgido en los últimos años con este tipo de productos proviene de la brusca caída de los valores del Euribor, los cuales han sufrido una evolución decreciente en de unos años a esta parte. Esta caída supuso que aquellos que adquirieron un swap en los años en los que el Euribor estaba más alto (2007 y 2008) a tipos del 4 o 5 por ciento, sufriesen un duro varapalo con respecto a aquellos que mantuvieron sus hipotecas a tipos variables, los cuales pasaron a pagar unas cantidades muy reducidas en concepto de intereses como consecuencia de este decrecimiento del indicador, que ha llegado a encontrarse en negativo.

La consecuencia de esto, es que aquellos que adquirieron este tipo de productos hayan reclamado judicialmente ante las entidades bancarias al considerar que dichos productos fueron ofrecidos por las entidades financieras sin ofrecer a los individuos la debida información sobre los riesgos a los que se exponían. Y ciertamente, los Tribunales están dando en la mayoría de los casos la razón a los suscriptores del swap, ya que en muchos de estos casos se exponen las consideraciones que vienen recogidas en la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil, Sección 1ª 110/2015 de 26 de febrero, en la que se expone lo siguiente:

Por tanto, la entidad de crédito demandada ofreció el swap a la demandante, cliente minorista, no realizó el test de idoneidad -que era obligado ya que al comercializarse el swap como recomendación personalizada el servicio prestado fue de asesoramiento financiero- y no hubo información sobre el riesgo de forma adicional al contenido de las cláusulas del contrato.

En consecuencia, como se declaró en la  STS de 7 de julio de 2014  (RJ 2014, 4313), rec. nº 1520/2012 , lo relevante no es si la información debía incluir o no la posible evolución de los tipos de interés, sino que la entidad de crédito debía haber suministrado al cliente una información comprensible y adecuada sobre este producto que incluyera una advertencia sobre los concretos riesgos que asumía (según se concreta en el  artículo 64.2   del  RD 217/2008  (RCL 2008, 407)), y haberse cerciorado de que el cliente era capaz de comprender estos riesgos y de que, a la vista de su situación financiera y de los objetivos de inversión, este producto era el que más le convenía, lo que debía hacerse por medio del test de idoneidad.”

Por este motivo, es fundamental tener conocimiento de la información que debe ser suministrada, y el extremo cuidado que debe prestar la entidad bancaria o de inversión con respecto a los individuos a los que se les ofrezca o que tengan intención de adquirir un producto financiero complejo como pueda ser un swap, siendo estos cuidados los siguientes:

  • Proporcionar información adecuada y comprensible sobre los riesgos que se asumen.
  • Comprobar que esos riesgos son perfectamente entendidos.
  • Comprobar que ese producto convenía al cliente por su perfil, lo que se conoce como test de idoneidad.
  • Informar que al tratarse de un contrato con un componente de aleatoriedad alto, los beneficios de una parte en el contrato de swap constituyen el reflejo inverso de las pérdidas de la otra parte, por lo que la empresa de servicios de inversión se encuentra en conflicto de intereses con su cliente, pues los intereses de la empresa y el cliente son contrapuestos.
  • Indicar el valor de mercado inicial del swap o, al menos qué cantidad debería pagarle el cliente en concepto de indemnización por la cancelación anticipada si se produjera en el momento de la contratación.
  • Informar al cliente, de forma clara, que su riesgo ilimitado puede derivar en pérdidas reales y ruinosas llegado el caso, en función de la evolución de los índices referenciales empleados.

En conclusión, y para evitar situaciones peligrosas derivadas de la contratación de este tipo de productos complejos, es necesario conocer perfectamente los términos contractuales de todo aquello que se firma y estar bien asesorado, para lo cual, un buen abogado puede ser la solución a posibles riesgos financieros y judiciales.

Vía| Bancafacil
Imagen| Swaps

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