Historia 


El superacorazado “Yamato” (I)

El Yamato realizando sus pruebas de mar en 1941.

El Yamato realizando sus pruebas de mar en 1941.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la operaciones navales en el Pacífico, sin duda hubo un buque de guerra que destacaba entre las unidades de ambas flotas: El acorazado de la Armada Imperial japonesa Yamato.  Puesto en grada el 4 de noviembre de 1937 y entregado formalmente una semana después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, fue, junto con su buque gemelo, el Musashi, el acorazado más pesado y fuertemente armado jamás construido gracias a su desplazamiento de 72 800 toneladas a plena carga y sus nueve cañones de 460 mm. Era prácticamente insumergible, y su blindaje inmune a la munición de cualquier navío de guerra de la época. Sin embargo, aunque el modernísimo Yamato fue diseñado para hacer frente a cualquier unidad enemiga de superficie, nació obsoleto, no en cuanto a sus notables características, que nunca fueron superadas por unidades similares, sino en su concepto, pues el acorazado ya había dejado paso al portaaviones y la guerra aeronaval.

Este buque tuvo una participación poco activa en el escenario de la guerra, sobre todo en su inicio, entre otras cosas debido a su elevadísimo consumo de combustible, y al constante temor del mando japonés de que el carísimo buque insignia de la flota sucumbiese ante un ataque aeronaval. A lo largo de 1942 actuó como buque insignia de la Flota Combinada japonesa. El Musashi lo sustituyó como buque insignia de la Flota Combinada a inicios de 1943, y el Yamato empleó el resto de ese año y gran parte de 1944 desplazándose entre las islas Truk y el puerto de Kure en respuesta a las amenazas estadounidenses, ya que el pavor que la sola presencia del imponente buque generaba en los comandantes aliados conseguía alterar los planes enemigos. Sin embargo, esto no quiere decir que el megabuque estuviera carente de acción.

El 27 de mayo de 1942 partió a su primera misión como buque insignia de la flota combinada del Almirante Yamamoto durante la desastrosa campaña de Midway. Tras esta acción, en la que ni isiquiera estableció contacto visual con el enemigo, recibió ordenas de regresar a Japón, a la base de Kure. Desde agosto de 1942, fecha en la que recibió órdenes de trasladarse a Truk, hasta mayo de 1943, el navío permaneció inactivo, sometido a diversas pruebas y reparaciones, siendo conocido por el resto de la flota japonesa, debido a su inactividad, como “Hotel Yamato”. A partir de esta fecha,  y hasta mediados de 1944 participó en diversas operaciones de patrulla, escolta de convoyes e incluso transporte de tropas, sin más novedad que el impacto de un torpedo del submarino americano Skate, que tuvo la mala suerte de ir a impactar directamente en la unión de los dos cinturones blindados (superior e inferior) de la banda de babor, a la altura de popa, que le produjo un boquete de 25 metros de largo. No obstante, el buque, a pesar de los daños, embarcar 3.000 T de agua y sufrir graves inundaciones, pudo llegar a destino por sus propios medios, demostrando su excelente factura.

En la Batalla del Mar de Filipinas (entre el 19 y el 20 de junio de 1944) pasó sin pena ni gloria, fue usado nuevamente como escolta y transporte sin mayor novedad, siendo trasladado por razones logísticas a las Indias Orientales, más cerca del suministro de combustible.

El Yamato fue sometido a una importante modernización y se le reforzó el blindaje y la artillería.

El Yamato recibe un impacto de bomba cercano al montaje triple de 460mm en proa, durante el ataque aéronaval de las fuerzas estadounidenses en el Mar de Sibuyan.

Posteriormente, en la Batalla del Golfo de Leyte, en octubre de 1944, donde participó activamente, en el Paso de Palawan (23 de octubre), no recibió daño alguno, aunque perdió tres unidades de su flota. Al día siguiente, en la Batalla del mar de Sibuyan (24 de octubre) , se perdieron otros tres acorazados, mermando drásticamente la capacidad de defensa antiaérea, lo que hizo encajar al Yamato dos bombas perforantes y un impacto cercano que no obstante provocaron daños menores al acorazado a pesar del embarque de más de 3000 t de agua. Sin embargo, su gemelo, el Musashi, fue hundido después de afrontar un devastador ataque aéreo en el que recibió impactos de diecisiete torpedos y diecinueve bombas, lo cual era ciertamente premonitorio y hacía realidad los peores augurios del Estado Mayor japonés.

Ciertamente había comenzado la era del portaaviones…

Vía| LA GUERRA NAVAL EN EL PACÍFICO, Luís de la Sierra

En colaboración con QAH| Rumbo a la Historia

Imágenes| Wikimedia

En QAH| Especial Segunda Guerra Mundial

RELACIONADOS