Cultura y Sociedad 


El sueño de la artista que mordió la gran manzana

“Claro que creo en los sueños. Soñar es esencial,
puede ser la única cosa real que exista.” -Borges

La ebullición de la adrenalina y las pupilas dilatadas revelan lo más visceral del apasionamiento. Mientras los enamorados de todo el mundo celebran su San Valentín con flores y bombones, están aquellos que -con la misma efervescencia y agitación que dos flechados por Cupido- eligen compactar una pila de ropa adentro de una valija y sellar su pasaporte rumbo a la aventura de su vida. Así lo hizo Valeria Coniglione, fotógrafa profesional, retratista, reportera gráfica y artista visual multimedia, que hizo realidad el anhelo de su vida: mostrar su talento en New York, la megalópolis donde confluyen la creatividad y el cosmopolitismo.

Situada al lado de la ventanilla de aquel 14 de febrero de 2016, Valeria abrazó a su hija, Victoria, y también, aunque de manera simbólica, a la antorcha de la Estatua de la Libertad, que parecía elevar su gesto triunfal, acaso como un augurio del destino que le depararía la ciudad de New York. En la monotonía del rugir sigiloso de las turbinas imaginó con certeza la buenaventura que la esperaba entre los rascacielos y el skyline.

Valeria Coniglione es una importante fotógrafa de la Argentina. Capturó con su lente a figuras de renombre del ámbito de la política nacional, así como a personalidades de diferentes ámbitos. Trabajó para organizaciones como Naciones Unidas y la consultora internacional en Desarrollo Sostenible Smartly Consulting, sólo por citar algunas de las organizaciones por donde dejó su huella. Asimismo, realizó exhibiciones y recibió reconocimientos internacionales. Con un portfolio nutrido, se animó a dar el próximo paso: la conquista de la Big Apple.

Convocada por el afamado artista fotográfico neoyorquino Hervy Stein -quien se especializa en retratar situaciones urbanas- para hacer un workshop en el International Centre of Photography (ICP), Valeria emprendió su travesía, en el marco de un proyecto en la universidad donde Stein da clases. Fue un flechazo inmediato. Al ver su pasión por la fotografía, le dijo sin cavilaciones: “Vos serías una excelente retratista de calle, ¡pertenecés a New York!”.

Ya en 2015 había sido invitada a participar de un seminario de 24 días, ocasión en la que surgió la posibilidad de salir a fotografiar las calles neoyorquinas junto a Stein. Su amiga Mechi, al notar el entusiasmo de Valeria, la alentó para animarse a concretar este proyecto. “Conocí Nueva York por primera vez en 2012, cuando fui a visitar a mi hermana Flor, que vivía allí. En esa oportunidad, compré equipamiento fotográfico. Fue un impulso intuitivo. Recorrí museos, me vinculé con la escena artística y conocí el ICP. Me di cuenta enseguida de que ése era el lugar donde tenía que entrar.

Su trayectoria profesional y su talento le abrieron las puertas para acceder a esta oportunidad maravillosa. “Fue una alegría inmensa, y surgió el 9 julio de 2013, ¡justo para mi cumpleaños! Ése fue el motivo de mi segundo viaje. Me ayudó a completar ensayos de fotografía que estaba realizando, y conocí a muchas personas, entre ellas a Hervy, con quien realicé un taller de compaginación audiovisual multimedia storytelling”.

Como toda emprendedora, y con valentía, Valeria viajó a New York, abierta a lo que las oportunidades le brindaran en el trayecto. Provista de su proyecto de desarrollo fotográfico basado en retratos urbanos en la mixtura visual de NY, con determinación y la certeza de avanzar por la senda correcta, confiesa que “hubo un impulso no racional que la impulsó”. Equipada con su cámara, su laptop, el tapado de su amiga Ana, la gorra roja de NY que le regaló su hijo, Juan, afrontó esta experiencia que la marcaría para siempre.

Hoy, sus días transcurren entre el perfeccionamiento del inglés y el hábito de perderse por las calles de la ciudad estadounidense, con vivacidad y agudeza, detectando la sensibilidad de los ciudadanos y el espíritu de las personas a través del registro visual de su cámara. Con ansiedad y avidez por nutrirse con las novedades de este viaje, Valeria resume con espíritu movedizo: “Me apasiona el espacio de lo artístico dentro de la fotografía y me siento orgullosa de haber podido concretar mi proyecto”.

* Vía| entrevista de Alejandro Lavalle a Valeria Coniglione
* Más información| ¿A dónde van a parar los sueños?, El éxito no es para impacientes
* Imagen| Valeria Coniglione

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