Especial Fidel Castro y Cuba, Historia 


El Sistema Nacional de Salud cubano: ¿El orgullo de Fidel Castro?

Tras la muerte del dictador cubano Fidel Castro son muchos los que se han apresurado tanto a criticar su férrea restricción de las libertades personales y la situación económica de Cuba como aquellos que en sentido contrario han alabado las bonanzas del régimen socialista cubano. Pero la realidad suele distar mucho de tales extremos, los resultados objetivos de análisis sobre la herencia castrista no son tan catastróficos como sus enemigos desean ni tan favorables como sus defensores esperan.

Fidel Castro

Fidel Castro en uno de sus famosos discursos

Relativizando, o más bien obviando, el hipotético y discutible éxito en asuntos de autogobierno, economía, libertades individuales y relaciones diplomáticas con países occidentales como Estados Unidos de América, que en el mejor de los casos son controvertidos, podemos decir que si algo merece ser destacado del legado de Fidel Castro al país que rigió durante más de medio siglo es el Sistema Nacional de Salud de Cuba.

Mirando en retrospectiva y comparando el sistema socialista con la organización de la salud en los tiempos prerrevolucionarios de Batista y de sus predecesores, que fue definida por el Banco Mundial, en 1950, con la rotunda afirmación: “Las enfermedades no son un problema serio en Cuba, pero la salud lo es”, sin duda, Cuba ha ganado en salud con la revolución. Al menos así lo indican los datos y análisis internacionales al respecto.

En la década de 1950, anterior al triunfo de Fidel Castro, la mayor parte de los niños de los campos sufrían de parásito intestinal y la mitad de los cubanos estaban clasificados con bajo nivel nutricional, un eufemismo técnico para el hambre. Además, el 60% de los médicos y el 80% de las camas hospitalarias estaban en La Habana mientras que solo existía un hospital propiamente rural. Según datos del Banco Mundial, 4 de cada 5 campesinos recibían atención médica previo pago por el servicio, lo que indica que cerca de un 80% no tenían acceso a la salud. En 1958, Cuba contaba con un total de 826 enfermeras, auxiliares de enfermería y celadores, en la actualidad el número ha ascendido hasta casi 85.000 diplomados en asistencia sanitaria no médicos. Si bien estos datos no concuerdan con el número de médicos estimados para 1957, que convertían a Cuba en el tercer país de América Latina con mayor número de doctores, número que se habría reducido a la mitad en los primeros años tras el éxito de la revolución, fundamentalmente por exilios o activismo contrarrevolucionario. Sin embargo, tal carencia fue subsanada paulatinamente en las décadas posteriores hasta alcanzar en el año 2000 los 66.000 facultativos médicos. En la actualidad y según la Organización Mundial de la Salud -OMS- hay un médico por cada 159 residentes en Cuba.

Doctores

La década de 1980 fue una edad especialmente dorada en la sanidad cubana cuando se fundaron el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Inmunoensayo (uno de los seis del mundo que producen autónomamente interferón), el Cardiocentro de Cirugía Infantil William Soler o el Centro de Trasplantes y Regeneración del Sistema Nervioso, entre otros. Además, la mayoría de técnicas de trasplante de riñón, hígado o dual pulmón-corazón llegaron a Cuba con relativa celeridad en relación a países históricamente más avanzados científicamente hablando, muchas veces a causa de las reticencias occidentales a usar una técnica o proceso quirúrgico que no esté asegurado internacionalmente o cuyos cirujanos no cuenten con una curva de aprendizaje exitosa.

Si bien a partir de la caída del bloque soviético en 1989 y debido a la crisis económica que se produjo muy especialmente en Cuba tras la desintegración de la URSS, y por lo tanto de su apoyo económico, el acceso a la salud y la disponibilidad de recursos médicos se vio considerablemente mermada para el cubano medio, a pesar de que el gobierno ha sostenido lo contrario. Sumado todo esto a la promulgación de la Ley Torricelli que denegaba las licencias de exportación por parte del Departamento del Tesoro de los EE.UU. para realizar operaciones mercantiles con Cuba con equipos médicos o componentes a numerosas firmas que tradicionalmente habían vendido material al régimen de Castro, los recursos sanitarios y farmacológicos descendieron drásticamente. Ésto produjo que el gobierno invirtiera grandes cantidades de capital en la creación de empresas farmacéuticas estatales, llegando a importar, hoy en día, menos del 20% de los fármacos y material general sanitario, lo que sin duda es un éxito de autoabastecimiento y autogestión de los recursos médicos en la autarquía cubana. Además, los precios y la producción de los medicamentos están unilateralmente regulados por el gobierno y generalmente subvencionados mediante ayudas, aunque las terapias farmacológicas ambulatorias no están totalmente cubiertas. Los contratos de venta con empresas europeas como Siemens o Phillips permitieron a su vez la renovación de los anteriores equipos médicos que ya se encontraban desfasados y que impedían el desempeño de nuevas técnicas y tratamientos reconocidamente probados en Europa.

Entre las bondades del Sistema Nacional de Salud cubano podemos destacar que la asistencia sanitaria a los residentes en el país es gratuita y con derecho a recibir atención en todas las instituciones de salud, desde hospitales hasta toda la red de instalaciones de servicio médico rural, pasando por policlínicos, centros estomatológicos y profilácticos. Igualmente, la vacunación y las medidas preventivas están protegidas y garantizadas por el estado. Por si ésto fuera poco, el gobierno cubano brinda ayuda médica -unos 4000 médicos, entre otros profesionales- a países tradicionalmente aliados como Venezuela, Honduras, Bolivia y Ecuador, paliando sus importantes deficiencias en materia sanitaria. Internacionalmente, Cuba contribuye en más de 60 países extranjeros con misiones médicas permanentes o semipermanentes, destacando el envío en 2014 de varios cientos de médicos y enfermeros a África occidental para combatir el brote de ébola que se produjo.

Uno de los puntos negros más destacables dentro del sistema de salud cubano es que las terapias alternativas y tradicionales aún están muy extendidas entre los profesionales sanitarios, especialmente en el medio rural, llegando incluso a usarse acupuntura en cirugías mayores como analgesia en un número no inferior a 24.000 operaciones entre 2001 y 2002, a pesar de la poca o nula base científica y la reconocida menor eficacia de estos tratamientos. Referente a los honorarios, el médico medio cubano cobra unos 627 pesos cubanos mensuales, unos 30 euros, una cantidad ínfima en comparación con otros de sus colegas latinoamericanos y casi 100 veces menos que uno europeo.

Ateniéndonos a los indicadores directos e indirectos de salud de la OMS, la esperanza de vida al nacer en Cuba es de 78 años frente a los 82 de España, mientras que la población atendida por un médico es del 99,1% en comparación con el 100% de nuestro país.

Hospital Maternoinfantil Eusebio Hernández

Hospital Maternoinfantil Eusebio Hernández

Pero a pesar de todo lo dicho anteriormente, el mayor hito de la salud cubana es la mortalidad infantil, que se ha reducido alcanzando su mínimo histórico hasta el 4,7% y presenta un rango de país muy avanzado, en puestos europeos –España tiene un 3,3%-. Según los datos de UNICEF, Cuba es el segundo país con mejores datos de mortalidad infantil de toda América, superando incluso a Estados Unidos y siendo solo rebasada por Canadá en tales objetivos sanitarios. En el mismo plano, enfermedades típicamente infantiles como la tos ferina, la rubéola o el sarampión se consideran erradicadas en Cuba entre 1993 y 1995, y la desnutrición infantil en 2009, situándose el país caribeño en la cabeza de los países Latinoamericanos con menor prevalencia de enfermedades infantiles y fetales.

Sin duda podemos criticar agresivamente cada una de las decisiones tomadas por Fidel Castro en la dictadura que impuso en Cuba durante más de medio siglo, y con mucho fundamento argumentativo, pero si algo no podemos negarle y es de justicia reconocerle es la implementación de un sistema de salud desorganizado, caótico y decadente en tiempos de Batista hasta un sistema nacional gratuito, exitoso y relativamente solvente en materia sanitaria para todos sus compatriotas cubanos; aunque en honor a la verdad conviene recordar que el sistema de salud que ha demostrado ser uno de los mejores resultados es el español, aún a años luz del cubano.

Vía|ScielopsSLD,

Imágenes|Fidel, Doctor, Hospital

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