Cultura y Sociedad 


El sistema digestivo de los caballos

Cuando hablamos de caballos y de sus enfermedades nos debemos detener, sin duda, a estudiar el sistema digestivo de los mismos. Los caballos son herbívoros, no rumiantes y monogástricos. El aparato digestivo de los caballos es muy complejo y su estructura anatómica y funcional determinan que la inmensa mayoría de los casos vistos por los veterinarios estén relacionados con este sistema y la mayor parte de las muertes en esta especie también.

El sistema digestivo de los caballos empieza por la boca donde tienen un total de 36 dientes y 3 glándulas salivares principales (parótida, mandibular y sublingual) que producen 40 litros de la saliva, muy importante para combatir el ph ácido del estómago y las temidas úlceras. La saliva es principalmente producida cuando los caballos comen forraje por lo que este tipo de alimento debe ser el más importante en la dieta de estos animales.

Posteriormente, pasamos al esófago y, desde ahí, al estómago. El estómago de los caballos puede almacenar una cantidad entre 8 l. y 15 l. de contenido y, de media, este permanece 30 minutos en el mismo. El estómago es bastante inelástico y, unido a la imposibilidad de los caballos para vomitar, hace que el riesgo de rotura del mismo sea alto. Para ello los veterinarios suelen pasar un tubo nasogástrico con el fin de poder evacuar el gas y el contenido del mismo. En el estómago se produce la digestión enzimática y desde este, se inicia un trayecto tubular que mide 30 metros y contiene 200 l. El intestino delgado es la primera parte de esta red de tubos. Este tramo se inicia con el duodeno, continuando con el yeyuno y el íleon. El intestino delgado mide 21 m. y contiene 60 l. de fluido de media, lo que resulta en el 30% del contenido total. El alimento tarda entre 45 minutos y 2 horas en pasar por este tramo, dependiendo del tipo de alimento y del estado del tracto digestivo.

El intestino delgado se continúa con el intestino grueso que mide 7 metros de media (37% del total del tracto digestivo) pero almacena el 60% del volumen total del sistema gastrointestinal (125 l.). Hasta este pasa todo el contenido que no se a digerido en los tramos anteriores por lo que si damos a un caballo mucho grano (que se digiere principalmente en el estómago y en el intestino delgado) y muy rápido, este pasará al intestino grueso dando lugar a una alteración del balance de los microorganismos que en el viven y a la aparición de cólico, normalmente asociado con endotoxemia y laminitis. Los caballos son fermentadores de intestino grueso, es decir, que esta porción del aparato digestivo contiene diferentes microorganismos que permiten digerir la fibra por lo que esta, al contrario que en humanos, produce estreñimiento en estos animales. Esta zona alberga 400 especies diferentes de microorganismos en su mayor parte bacterias, aunque también podemos encontrar protozoos y hongos. Cuanto más “amarillo” sea el heno, más fibra contiene y por lo tanto más gas se forma y más se ralentiza la motilidad, por eso la paja tiene un mayor riesgo de cólico asociado.

 

Sistema digestivo caballo

Sistema digestivo caballo

 

El intestino grueso se inicia con el ciego que tiene forma de coma y mide hasta 1.2 metros, conteniendo 30 litros en total y suponiendo un 15% del total. Este se podría comparar, en funcionalidad, con el rumen de una vaca. A continuación se inicia el colon mayor que contiene hasta 75 litros y mide unos 3 metros. El colón mayor en los caballos tiene forma de doble “u” siendo la parte derecha, sobre todo, muy móvil y dando esto lugar a la facilidad de la misma para desplazarse y producir posteriormente las torsiones que dan lugar, en su mayoría, a la muerte del animal. Colon ventral derecho, flexura esternal, colon ventral izquierdo, flexura pélvica, colon dorsal derecho, flexura diafragmática y colon dorsal izquierdo para terminar en el colon transverso y posteriormente en el colon menor. La flexura pélvica es la zona en la que se producen la mayor parte de las impactaciones de los caballos ya que en ella se produce un giro de 180 grados y una disminución considerable de la luz del intestino.

El colon menor es la última parte del tracto digestivo y termina en el recto y el ano posteriormente. El colon menor contiene 20 litros y mide unos 3 metros. En esta zona también son comunes las impactaciones, normalmente debido a la presencia de fecolitos o enterolitos.

En conclusión, el sistema digestivo de los caballos es complejo y delicado y, por lo tanto, la salud de estos animales depende en gran parte de la alimentación de los mimos. Esta se debe basar en fibra y, si son caballos dedicados a la competición, algo de grano nunca superando este el 50% del total de la ración.

Vía| coursera

Imágenes| destacada, interior

Vídeo| digestión

 

 

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