Economía y Empresa, Finanzas 


El síndrome japonés: la crisis de hoy

Termina 2011 y el panorama económico es desolador. Hace apenas una semana leí que el banco alemán Deustche Bank ha presentado sus previsiones para 2012 en las que pronostica que la zona euro entrará en una recesión que afectará también a Alemania y que la economía europea se contraerá un 0,5%. Sin embargo, podría ser peor; podría ser Japón.

Imaginemos un país con una enorme burbuja: al estallar, las empresas y familias se quedan repletas de deudas, la gente se olvida de gastar y las empresas de invertir: la obsesión es reducir deudas. Lo mismo les pasa a los bancos: no prestan, se dedican a desendeudarse. Sucedió en Japón y ahora ocurre en Occidente: esa enfermedad se llama recesión de balance.

1. Lo que funcionó en el pasado no tiene por qué funcionar hoy.

El modelo noventero nipón basado en el intervencionismo, las manufacturas y claramente exportodependiente, quedó obsoleto. Japón se negó a reconocer la –crisis- ineficiencia de su sistema y se convirtió en presa de los Tigres Asiáticos. ¿Lo más impactante? Que el modelo actual sigue sin diferir mucho respecto de aquél modelo fallido. ¿Increíble? Pues en España también negamos la crisis y nuestro modelo de Estado tampoco parece haber cambiado demasiado; no  creamos que si hubiese dinero  España no volvería al ladrillo. El único cambio es que hoy en día nadie gasta, ni las familias ni el Estado. Sin estímulos, a Europa le espera una larga temporada de atonía y a España dos décadas perdidas a la japonesa.

Si se quiere reducir el déficit con austeridad, tendremos el resultado opuesto. Los bancos necesitan tiempo y dinero, pero la lluvia de liquidez sobre la banca no sirve. Debería invertirse en Deuda Pública nacional, y recordar que no sólo hay que mirar a las arcas públicas; también debe tenerse en cuenta al sector privado. Cuando la demanda privada es anémica,  es el sector público quien debe dar un volantazo para recuperar al país de la agonía, sin asustarse de un alto nivel de endeudamiento, o el país se verá sumido en una  recesión profunda.

2. Las apariencias engañan. Define bien un problema para darle una buena solución.

Ya se ha dicho antes: Japón siempre ha negado la ineficacia de su aparato burocrático y su laberíntica regulación. El punto de partida europeo ha sido definir esta crisis como crisis fiscal. Falso: La crisis empezó en el sector inmobiliario americano, y se propagó con gran rapidez. Sigue siendo una crisis bancaria, que ha contagiado al consumo privado y las cuentas públicas. El aparato institucional europeo adolece de una suerte de aluminosis que le lleva a desarrollar políticas que más bien parecen centradas en recuperar  a la banca que en ayudar a los países que lo necesitan. Sin embargo, los paquetes de ayudas que propone la cúpula de la UE siempre se canalizan a través de las instituciones comunitarias; lo cual, teniendo en cuenta que en la cúpula europea sigue teniéndose esta crisis por fiscal, es un disparate. El problema es que los bancos están cargados de activos tóxicos –ladrillos tóxicos, en nuestro caso-. Pero entonces, esta crisis, ¿cómo funciona? Richard Koo lo explica así:

 

3. La Globalización es la vía, pero no siempre.

Mientras que Asia iba integrándose más y más, Japón fue quedándose rezagado, aterrado por la idea de contagiarse de lo no japonés. En ese sentido Europa va por delante. Es cierto que el libre-comercio y los libre-mercados han impulsado el desarrollo europeo. Pero el hecho de compartir el euro ha provocado que todos los ahorros vuelen hacia los bonos alemanes, que rinden intereses irrisorios. Se plantea entre muchos economistas una vuelta a los estímulos fiscales. Se plantea también, a décadas vista, la posibilidad de prohibir la adquisición de deuda pública extranjera para que ésta sea siempre proporcional al ahorro interno de cada país. Se plantean muchas cosas, pero se rehúye la idea de dar una segunda ronda de ayudas y, según otros tantos, la solución puede estar ahí.

4. El liderazgo es la clave.

Japón es procrastinador por definición. Los políticos japoneses tampoco hacen por cambiarlo y se han estado desaprovechando muchas buenas oportunidades. Europa también parece ir devolviendo los golpes que le propina la actualidad de la crisis, que la mayoría de europeos van recibiendo con sorpresa. Según Richard Koo, China ha sido un auténtico ejemplo a seguir. Mientras EE.UU. y la UE  discuten sobre riesgo moral, Keynes y Hayek, y sobre estímulos y austeridad cargados de dogmas, China puede darnos lecciones de realismo. Nuestra  Europa ,compuesta por  esa extraña mezcla de convicciones cristianas y dudas griegas -según Polanyi- requiere de la voluntad política para avanzar; para que no pase como en Japón.

A los que sigáis intersados en el tema os dejo una explicación del economista jefe del prestigioso banco Nomura, Richard Koo, sobre la recesión de balance.

Vía| Revista The Economist, Diario EL PAIS,
Imagen| 1. Pablo Caraballo; 2.Elaboración propia, basado en The Holy Grail of Economics: Lessons from Japan’s Great Recession, Richard Koo, página 160.
Más información|  Conferencia de Richard Koo

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