Cultura y Sociedad, Patrimonio 


El rostro masculino evolucionó a partir de los puñetazos

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Utah sugiere que nuestros ancestros masculinos desarrollaron rasgos robustos y musculosos a modo de defensa de los puñetazos.

Recreación de Australopithecus sediba, el más reciente de su género

Recreación de Australopithecus sediba, el más reciente de su género

El estudio, publicado en la revista Biological Reviews por David Carrier y Michael H. Morgan, defiende que estos refuerzos aparecieron como consecuencia de las peleas surgidas por compañeras femeninas y recursos. Carrier y Morgan, que han llevado a cabo un completo estudio del registro fósil humano, incluyendo a los Australopithecus (homínidos extintos anteriores al género Homo), han descubierto que determinados huesos de la cara masculina -mandíbula, mejillas, estructuras de los ojos y de la nariz-  se han vuelto más robustos a lo largo de millones de años de evolución. Es destacable mencionar que estos rasgos faciales aparecen en el registro fósil aproximadamente al mismo tiempo que nuestros ancestros evolucionaron partes de la mano que permiten la formación de un puño. Estas dos observaciones juntas sugieren que muchos de los rasgos faciales que caracterizan a los primeros homínidos pudieron haber evolucionado para proteger la cara de una lesión durante los combates con puños.

A día de hoy, cuando los humanos modernos luchan cuerpo a cuerpo, la cara suele ser el objetivo principal. Los huesos que suelen fragmentarse en estas afrontas, como la mandíbula, son los que mostraron el mayor incremento de robustez durante la evolución de los primeros homínidos. Y es que, hace cuatro millones de años, si la mandíbula se rompía, lo más probable es que esos individuos murieran de hambre por no poder masticar los alimentos. Además, estos huesos son también aquellos que muestran la mayor diferencia entre individuos masculinos y femeninos, tanto en los australopitecinos como en los humanos modernos, ya que generalmente es más probable que sean los individuos masculinos quienes se metan en peleas y se lesionen.

Diferencias visibles entre cráneo masculino (izquierda)  y femenino (derecha)

Diferencias visibles entre cráneo masculino (izquierda) y femenino (derecha)

Estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la comprensión de la naturaleza humana y entrar a formar parte del debate general sobre evolución humana. “El debate sobre si hay o no un lado oscuro de la naturaleza humana se remonta al filósofo francés Rousseau, quien sostuvo que fue la civilización quien dañó a los seres humanos haciéndonos más violentos”, apunta Carrier.  Aunque esta idea sigue siendo fuerte en las ciencias sociales, apoyada por numerosos biólogos y antropólogos, otros muchos encuentran evidencia de que nuestro pasado lejano no fue pacífico.

Sin embargo, los autores del estudio dejan claro que el objetivo no es tachar a los humanos como una especie violenta y destructiva, sino tratar de entender las tendencias violentas y agresivas de la humanidad. Y para ello, la anatomía posee indicios de qué comportamientos eran importantes aportando información sobre un pasado muy lejano.

 

Vía| Popular Archaeology

Imagen| Australopithecus sediba; cráneos

 

RELACIONADOS