Tecnología y Social Media 


El ronquido y las apnéas del sueño

 Qué Aprendemos Hoy

EL SABER NO OCUPA LUGAR, dice un antiguo proverbio español al que podemos añadir otro que manifiesta que MÁS VALE SABER QUE TENER, ya que la sabiduría nos lleva a un perfecto conocimiento de las cosas que el hombre puede saber tanto para conocer los objetivos de su vida y formas de comportarse como también para la conservación de la salud y la invención de todas las artes.

Debido a la importancia e interés en el saber, el aprendizaje ha estado siempre regulado tanto en las antiguas culturas como en la obligatoriedad de la enseñanza en la actualidad.

Y es cada persona en sí misma quien debe buscar el mayor grado de conocimientos para tener un más alto grado como persona en la sociedad en que vivimos y poder tomar decisiones no solo con intuición sino también con raciocinio basado en la sabiduría adquirida.

Por eso, Qué Aprendemos Hoy nos anima a ampliar nuestro saber para poder pensar con objetividad y desarrollar nuestros sentidos en el mundo que nos rodea.

El Ronquido y las apenas del sueño

El ronquido es un ruido inspiratorio producido por la vibración de los tejidos blandos que cubren la superficie de las fosas nasales, faringe y laringe, que constituyen la vía a través de la que el aire llega a nuestros pulmones.

Corresponde, por tanto, este ruido a una obstrucción parcial de la vía de paso del aire, y cuando esta obstrucción llega a ser completa y cesa la respiración, aunque sea por breves instantes hablamos de apnea o mejor dicho de apnea obstructiva.

Libro de Dickens: The Pickwick Papers, “Gordito de cara sonrojada que dormita y ronca mientras espera a la mesa; se duerme facilmente y entonces, deja de respirar…”

La falta de respiración durante el sueño da lugar a una fragmentación del periodo de descanso que produce una excesiva somnolencia diurna, cansancio y falta de atención al no haber dispuesto el organismo del periodo de descanso necesario.

A partir de los 40 años el ronquido se considera normal, entonces surge la pregunta de cuándo se considera normal y cuándo patológico.

Se considera patológico el cese de la respiración durante 10 o más segundos lo que, cuando se repite con frecuencia, lleva a falta de saturación de oxigeno a nivel cerebral.

Pero las apneas pueden tener muy diversos orígenes: pueden deberse a la obstrucción
de la entrada del aire, pueden deberse a una causa cerebral o bien a ambas causas y siempre hemos de diferenciarlas.

La falta de oxígeno a nivel cerebral lleva al organismo a responder buscando aquello que le es preciso y lo hace elevando la tensión arterial, aumentando la frecuencia
cardiaca, etc. Lo que hace que aumenten este tipo de patologías que en algunos casos extremos pueden llegar a graves consecuencias.

El diagnóstico de las apneas del sueño se realiza basándose en la clínica del paciente y demostrándolo mediante la denominada polisomnografía complementada por el estudio por toda la vía de entrada del aire.

Se considera patológico más de cinco apneas en una hora y cuando se produce debe consultarse a los especialistas, que una vez analizada la causa de la apnea: obstructiva, central o mixta, determinaran el tratamiento correspondiente.

Al plantearse cual es la causa de la apnea la dificultad aumenta, ya que debe estudiarse desde varios puntos de vista y por diferentes especialistas.

La sintomatología del paciente es muy importante e incluso la forma que tiene conciliar el sueño: sentado, acostado, boca arriba o de lado y de qué lado, etc… Son importantes pequeños detalles como el cansancio, ruidos, luz de la habitación, stress del paciente y muchos datos añadidos a la vida que cada cual desarrolla, al deporte que realiza, a la alimentación…

La exploración clínica, aunque sugiera una apnea no es suficiente. Debe recurrirse a técnicas especializadas entre las que destacan las del otorrinolaringólogo para estudiar las vías aéreas superiores, comenzando por las fosas nasales y terminando mediante una RINOFIBROENDOSCOPIA para analizar los distintos componentes de las fosas y rinofaringe: tabique, cornetes, cavum continuando por el tamaño de las amígdalas, forma de la lengua, hipofaringe y laringe.

Es primordial concretar el sitio de la obstrucción, si existe, para definir el tratamiento correspondiente.

El especialista ORL es el que tiene la oportunidad de examinar la vía aérea superior; sin embargo no hay ningún método estandarizado para cuantificar cuánto de alterada está la vía aérea superior. Esto requiere de protocolos de exploración y diagnóstico, para que el paciente sea orientado bien a un tratamiento conservador o bien, a un tratamiento quirúrgico.

 

Imagen| Biomed.united

RELACIONADOS