Cultura y Sociedad 


El rincón del español. Errores lingüísticos

Hace algún tiempo que entré por primera vez en www.queaprendemoshoy.com a instancias de mi buen amigo Fernando Ovies.  Lo que allí –aquí– encontré fue muy gratificante: un grupo entusiasta de jóvenes deseosos de compartir y aumentar sus conocimientos sobre diversas ramas del saber, desde el derecho hasta las ciencias, pasando por la economía, la medicina y la tecnología.  Ahora que se me solicita una colaboración para esta página, ofrezco gustoso una reflexión sobre algunos aspectos del uso de nuestro idioma.

Nadie duda que hoy en día se escribe y se habla bastante mal. Hasta los comentaristas de televisión hacen gala de una sintaxis deficiente y de un “estilo” (por llamarlo de alguna manera) envarado y superficial. El idioma español adolece de falta de respeto por parte de los hablantes y eso se nota desde el Congreso de los Diputados hasta las tertulias televisivas (sobre todo en las tertulias, qué quieren que les diga). Los sesudos analistas deportivos no contribuyen precisamente a enriquecer la lengua.  Veamos cuatro ejemplostomados de otros tantos periódicos de tirada nacional:“Isner se impone a Nalbandian en un partido épico”En la terminología deportiva se ha dado en usar erróneamente el adjetivo “épico” para referirse a un acontecimiento de calidad que merece ser recordado durante mucho tiempo. El problema es que épico es lo “perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica” (DRAE). El partido de tenis en cuestión, de ser algo, fue memorable, o sea, digno de ser recordado. Las aventuras de Ulises fueron épicas; un partido de tenis nunca lo es.

“Real Sociedad 0-Real Madrid-1. Pírrica victoria blanca”

Hace años, una victoria por 1-0 era una victoria por la mínima (o sea, por la mínima diferencia). Ahora los locutores, sobrados de afectación y faltos de recursos, dicen que fue una victoria “pírrica”, aunque podrían decir “escasa” o “raquítica”, que se parece fonéticamente. El problema es que pírrico significa otra cosa. La victoria de Pirro sobre los romanos en la batalla de Heraclea resultó en un elevado número de bajas sufridas por los vencedores. Desde entonces, se denomina “victoria pírrica” a aquella que se logra con tantas pérdidas para el bando vencedor, que es perjudicial aun ganando.  Una victoria “pírrica” sería una que, aunque abultada, resultara en la lesión o expulsión de varios jugadores del equipo ganador. Una victoria por 1-0 no es pírrica, a menos que se den otras circunstancias.

“Fallece Sócrates, el mítico futbolista brasileño”

Nadie duda que Sócrates Sampaio de Souza fue un extraordinario futbolista, pero mítico, lo que se dice mítico me temo que no fue, por mucho que su nombre nos recuerde al del filósofo griego. Mítico es lo que está relacionado con los mitos, y yo nunca estudié el mito de Sócrates, aunque sí el de Sísifo, el de Dafne y Apolo, o el de Prometeo.

“El clásico”

Y luego está la manía de llamar “clásico” al partido entre el Real Madrid y el Barça. Clásicos fueron (y son) Homero y Virgilio, Bach y Mozart, Vermeer y Velázquez. Dar la categoría de “clásico” a un partido de fútbol es excesivo, por muchas estrellas que tengan en sus plantillas estos dos equipos. Con permiso de periodistas y locutores, el clásico, para mí, es Cervantes, cuya rica lengua tanto se denuesta sin pudor en nuestros días.

RELACIONADOS