Jurídico 


El Rey no ha Abdicado

El Rey no ha abdicado. Pese a que casi todos los medios han abierto su edición digital el día 2 de junio con el titular de “El Rey abdica”, hay que señalar que dicho rótulo es impreciso. El Rey ha anunciado su abdicación, pero no puede abdicar, porque todavía no hay una ley que regule este supuesto.

La Constitución, establece en el artículo 57.5 CE lo siguiente: “Las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica”. Como dicha ley orgánica nunca se ha aprobado, hay que hacerlo ahora, a toda prisa, como implícitamente ha reconocido el Sr. Rajoy en su comparecencia. 

Por tanto, D. Juan Carlos I seguirá siendo el Jefe de Estado hasta que una norma le permita dejar de serlo. Una vez que dicha ley orgánica, aprobada con mayoría absoluta en el Congreso (art. 81.2), el nuevo Rey deberá prestar juramento ante las Cortes (art. 61). Será interesante analizar el voto del PSOE en ésta ley que previsiblemente se tramitará a toda velocidad, puesto que algunas de las organizaciones que lo componen, en concreto juventudes socialistas e izquierda socialista, se han manifestado a favor de la celebración de un referéndum sobre la Jefatura del Estado.

La ausencia de esta norma es llamativa y abre un debate jurídico interesante: ¿está la decisión del Rey sometida a la voluntad de las Cortes? ¿Podría el Congreso limitar la voluntad personal del Rey, condicionando su decisión de abdicar?. Otra incógnita interesante es la probable presencia de símbolos religiosos en la ceremonia de Coronación y su cuestionable encaje en un Estado aconfesional.

Por otro lado, el diputado Joan Baldoví, del partido Compromis-Equo ha registrado una proposición no de ley en la que aboga por que se celebre un referéndum y por que el próximo Jefe del Estado sea elegido por los ciudadanos. Esto pone de manifiesto que una parte de la sociedad española cuestiona la institución, lo que no augura un reinado apacible.

Desde luego hay una conveniente lección que de aprenderla correctamente podría ser muy ventajosa: conviene hacer las cosas con planificación y previsión, para no verse desbordado por el trepidante ritmo de la realidad, y poder dar una respuesta serena, sin precipitación.

Imagen| la marea

Más información| Un Rey sin Ley

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