Coaching Profesional 


El Rey León me lo enseñó

Ayer volví a ver El Rey León. Sí, pero esta vez en 3D y después de varios años.

A diferencia de la primera vez que la vi, las enseñanzas de la película me aniquilaron. No sé que me pasaba, pero traducía en moraleja cada escena que transcurría.

El Rey León me enseñó ayer que:

Es imprescindible en la vida saber quién sos. Simba lo olvidó y por ello se alejó del reino. Huyó de su condición de líder, pues asumirla requería, previamente, reconocerse asesino ante la muerte de su padre. Prefirió evadir su realidad y mimetizarse en el mundo de Timón y Pumba. Lo que es más, nunca pudo recapacitar por su cuenta: tuvo que venir Nala para advertirle que debía regresar y quitar a Scar. Su ausencia era fatal, su tío estaba destrozando la sabana. Aceptemos la ayuda del prójimo.

El pasado no se borra, se lo enfrenta para poder vencerlo y salir adelante. El pasado existe y es, en parte, lo que hace que hoy seamos como somos y quienes somos. Simba no quiso asumir la sentencia mental de sentirse asesino, y por consecuente, el repudio que generaría en su familia. Ya no quería volver a su reino, pero mientras menos cargo se hacía, más lejos se sentía. Quería olvidarlo, pero no podía. Debió aceptarlo y combatirlo.

– La falsedad y la incoherencia terminan matándote. Scar mantenía un discurso distinto con cada animal, pues siempre intentaba quedar bien parado. Sin embargo, el día de su muerte, las hienas lo advirtieron. Escucharon al entonces rey auto impuesto proclamarse su enemigo. Finalmente, la hipocresía acabó con él. Murió destripado por sus fieles secuaces. Sólo el tibio comparte la ideología de todos.

El bien siempre prevalece sobre el mal, solo hay que tener paciencia.

Imagen| El Rey León

 

RELACIONADOS