Cultura y Sociedad 


El reposo eterno de los dictadores

El 21 de julio nos enterábamos del desmantelamiento de la tumba de Rudolf Hess, uno de los engranajes de la máquina de matar que supuso el régimen nazi. El motivo: evitar así las peregrinaciones de grupos neonazis hasta la localidad de Wunsiedel para honrar al lugarteniente de Hitler, fallecido en la cárcel en 1987.

Sin embargo, son muchos los dictadores que aún descansan en grandes monumentos levantados con el sufrimiento de pueblos sometidos.

En la Europa del Este tenemos el caso de Nicolae Ceaucescu, famoso por su gigante palacio del “Pueblo” en Bucarest en el que no vivió nunca, y que fue ejecutado tras la caída del Comunismo Rumano. El dictador descansa plácidamente en el Cementerio de Ghencea junto a su esposa también ejecutada.

No obstante, el caso más notorio en la Europa del Este es el de la antigua Unión Soviética, donde los desmanes, los crímenes, la intolerancia y el hambre se disfrazaron con los ropajes de un malentendido Comunismo y dieron lugar a un régimen igual de represivo e insufrible que el de los zares. Para recuerdo de tan funestos años, el cuerpo de la persona que lo originó todo, Lenin, sigue en un monumento en la Plaza Roja de Moscú hecho de granito, pórfido y otros materiales y, como si de un santo se tratase, aparece embalsamado en una urna de cristal y se le cambia el traje todos los años. Stalin, uno de los seres más sanguinarios del siglo XX, también tuvo este honor hasta 1961, cuando su cuerpo se retiró del monumento a Lenin y se sepultó justo detrás, junto al muro del Kremlin y con un bonito busto.

Italia tampoco se libró de su dictador y, aunque Mussolini fue ejecutado, su cuerpo ultrajado, enterrado de manera anónima y robado, en 1957 fue devuelto a la familia y hoy descansa en un mausoleo que, aunque no sería de su gusto –se quería enterrar en el Mausoleo del emperador Augusto-, tiene parte de su grandilocuencia, con elementos fascistas y busto de porte regio incluido en el pueblo que lo vio nacer: Predappio.

Los chinos, con su régimen comunista tan peculiar, tiene a su fundador Mao Tse Tung en un grandioso mausoleo en la famosa Plaza de Tian’ anmen que se parece misteriosamente al Monumento a Lincoln en Washington y que alberga objetos personales del líder, quien es expuesto con una bandera roja y luego custodiado en cámara frigoríficas para hacer más duraderos los efectos del embalsamamiento.

Por último citar el controvertido caso de la tumba de quien durante casi cuarenta años controló las vidas de los españoles: Francisco Franco. Su cuerpo se encuentra sepultado en el megalómano complejo hecho entre 1940 y 1958 del Valle de los Caídos, en la Sierra de Guadarrama y que domina toda la zona con una enorme cruz de 108 metros de altura. Dicha cruz sirve para coronar el monte que fue excavado para albergar la basílica en la que, con un dudoso gusto en la decoración, todo es enorme y grandilocuente, siendo la lápida del dictador curiosamente sencilla.

En definitiva, lugares para la memoria de los años funestos de los pueblos, ejemplos de modelos a evitar, heridas sangrantes en la geografía de los países… Dolor más allá de la muerte.

Vía| Sepulcros

Más información| Rudolf HessMao, Lenin, Valle de los Caidos

En QAH| La Cripta de los Capuchinos de Roma: cuando la Muerte se hace decorativa

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