Historia 


El Reino de Hungría (1920-1945) (VI)

Retomamos la cuestión donde la dejamos, pasando a narrar la ocupación alemana de Hungría y el interesante tema de la cuestión judía.

La ocupación alemana de 1944 y la cuestión judía

Como ya se ha mencionado en los párrafos anteriores, describir todas las operaciones militares llevadas a cabo por Hungría durante la Segunda Guerra Mundial transmutaría el propósito de estas líneas. Sin embargo, es sumamente interesante, tanto por el valor inmenso que requirió como para juzgar a la Hungría de esa época, zambullirse en el trato dado por este país a los judíos.

Volvamos a ponernos en contexto. El descalabro de la Wehrmacht en Stalingrado en invierno de 1943 marcó un punto de inflexión en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Si hasta ese momento era dudoso qué potencia se alzaría con la victoria en la terrible contienda que se estaba llevando a cabo en el frente del este, a partir de Stalingrado parecía seguro que Alemania no prevalecería. Planteada la perspectiva de la derrota alemana, las potencias del Eje comienzan a reconsiderar su alianza, lo que desencadena una oleada de deserciones que ya se han anticipado. En el caso concreto de Hungría, las reticencias cada vez más abiertas de Horthy a seguir a Hitler en su creciente locura desencadenan la operación Margarita I para el «aseguramiento de Hungría». Tras la debacle de Stalingrado, Horthy termina de convencerse de que debía salir de la guerra cuanto antes, lo que lleva rápidamente al deterioro de las relaciones germano-húngaras. De este modo, Hungría pide un armisticio en secreto a los Aliados, que estos rechazan, pero continua negando a Hitler más tropas para el frente soviético.

250px-Bundesarchiv_Bild_101I-680-8282A-38A,_Budapest,_Panzer_VI_(Tiger_II,_Königstiger)

Carro de combate Panzer VI Tiger II, patrullando los alrededores del castillo de Buda.

Enterado Hitler de estas negociaciones por conducto de sus espías, ordena la ocupación de Hungría [1], que se produce en la línea de la política de aseguramiento de fronteras provocada por las sucesivas deserciones de los países del Eje ante el avance imparable de los Aliados [2]. A causa del gran número de fuerzas comprometidas (ocho divisiones alemanas y 200.000 soldados rumanos), la operación al mando del mariscal de campo-barón Maximilian von Wichs zu Glon se lleva a cabo de forma rápida y limpia, sin disparar un solo tiro (las tropas húngaras habían recibido órdenes de no resistirse para evitar un inútil derramamiento de sangre). Para asegurar el éxito de esta operación, Hitler invita a Horthy a entrevistarse con él en Salzburgo el 19 de marzo de 1944 (Horthy creía que el motivo de la entrevista era la retirada de las tropas húngaras supervivientes en el frente ruso) el mismo día en que se produce la ocupación, que se le comunica una vez producida, y anulando así cualquier tipo de resistencia. Sin embargo, y para mantener una apariencia de independencia y asegurarse la colaboración de la policía y del ejército húngaros, Hitler mantiene formalmente al Regente como Jefe del Estado, amenazándole con permitir la invasión y desmembramiento de Hungría por rumanos, eslovacos y croatas si dimite o se revuelve contra su autoridad. Asegurado el país, Hitler destituye al primer ministro Nicolás Kállay y lo reemplaza por el general Döme Sztójay, hasta ese momento embajador húngaro en Berlín y muy cercano a su persona. También nombra Plenipotenciario del Reich en Hungría al Dr. Edmund Veesenmayer (SS-Standartenführer [3]) como autoridad real en Hungría (el nuevo primer ministro no dejaba de ser un títere), e instruye a la RSHA [4] para que dé comienzo a sus operaciones de limpieza étnica.

220px-Eichmann,_Adolf

Adolf Eichmann en 1942.

Sin embargo, y para entender los sucesos que se relatarán en seguida, es preciso recordar brevemente la política húngara respecto a los judíos previa a la ocupación alemana. Antes del estallido de la guerra en septiembre de 1939, Hungría contaba 500.000 judíos. Cuando el teniente coronel de las SS (Obersturmbannführer) Adolf Eichmann llega a Budapest para dirigir las operaciones de limpieza racial en marzo de 1944, el número de judíos había aumentado hasta 800.000 a causa de los refugiados de la guerra y de la recuperación de varios territorios perdidos por Trianón. Es preciso en este punto detenerse para apreciar la evolución del trato que les fue procurado. Hungría se caracterizó por una línea de antisemitismo bastante suave antes de la ocupación alemana, lo que se debió principalmente a la ausencia de sentimientos racistas (excepción hecha de ciertos sectores ultranacionalistas muy influenciados por las ideas nacional-socialistas) y a la influencia moderadora de Mussolini. A pesar de ello, Horthy llegó a ofrecer a Hitler la entrega de los judíos no húngaros, oferta que los alemanes rechazaron por preferir la entrega de todos los judíos, húngaros o no. A parte de este episodio lamentable, el Regente maniobró con habilidad para hacer caso omiso de las presiones alemanas, actitud que le fue expresamente reprochada por Eichmann a su llegada a Budapest con estas palabras «Hungría aún no había iniciado los pasos necesarios para solucionar el problema judío» (según Hilberg, citado por Arendt).

Remontándonos en el tiempo, comprobaremos que la Hungría de Horthy fue el primer país en adoptar medidas antisemitas. A modo de resumen, éstas fueron:

i. Ley de numerus clausus (1920): aprobada para calmar a los sectores más radicales. Entre otros, introduce cuotas máximas de judíos en las universidades y en ciertas profesiones. Quedan exentos los veteranos de guerra. Su aplicación resultó ser muy minoritaria, pues las autoridades no tenían ninguna intención de hacerla valer;

ii. Reforma de la ley de numerus clausus (1928): elimina el parámetro racial en la definición legal de judío, éste pasa a definirse por la religión. No se consideran judíos los bautizados antes de 1919;

iii. Primera ley judía (1938): determina la aplicación real de la ley de numerus clausus de 1920;

iv. Segunda ley judía (1939): endurecimiento de las medidas anteriores; y

v. Tercera ley judía (1941): elimina la exención por bautismo anterior a 1919, prohíbe el matrimonio y las relaciones sexuales entre húngaros y judíos.

Como puede apreciarse, Hungría no se erigió en un paradigma de tolerancia, pero tampoco debe caerse en la simpleza de colgarle la etiqueta de colaboradora de la locura genocida del Reich alemán. Si Hungría aprobó medidas antijudías fue, en un principio, para satisfacer a los sectores más radicales que apoyaron la Contrarrevolución y que estaban ansiosos de venganza por los excesos cometidos por el gobierno de Bela Kun, en el que se sentaron numerosos judíos. Estas medidas contenían amplias exenciones (veteranía de guerra y bautismo, entre otras), que se prestaban a una amplia interpretación en el primer caso y a mucha laxitud en el segundo (los sacerdotes católicos y protestantes se lanzaron a una frenética campaña de falsificación de partidas de bautismo) que minimizaron la aplicación real, muy reducida de por sí por la escasa voluntad política de hacerlas efectivas. Así las cosas, las leyes antijudías no se endurecieron hasta finales de los años 30 para contentar a Alemania, pero aun así las autoridades húngaras no se afanaron en absoluto en aplicarlas de forma seria. A pesar del antisemitismo oficial, once judíos siguieron sentándose en la Cámara Alta hasta la ocupación alemana, y otros muchos mantuvieron sus puestos en la administración civil y militar. Esta dualidad se explica por el hecho de que Hungría hacía, mucho más que el resto de países de la órbita alemana, la distinción entre judíos propios y los judíos emigrados de otros países, lo que palió en gran medida la efectividad del antisemitismo.

El propio Horthy se confiesa antisemita en sus Memorias, pero también se defiende alegando que una cosa era restringir de derechos civiles de los húngaros judíos (cosa que se hizo antes de la ocupación alemana, eso es innegable) y otra muy distinta aprobar el exterminio sistemático de toda una raza, cosa que desaprobó e intento sabotear desde el primer momento. A esto se opusieron activamente tanto Horthy como la mayoría de los húngaros, que no dejaron de meter palos en la rueda de la maquinaria burocrática alemana tanto antes (desoyendo sus presiones para iniciar su propia Solución Final) como durante la ocupación alemana (saboteando constantemente las actividades de las autoridades de ocupación).

Desde luego, echarle el guante a los 800.000 judíos residentes en Hungría constituía una prioridad para los altos mandos de la RSHA. Para tratar la cuestión, se envía a los Sondereinsatzkommando Eichmann y Wisliceny [5], que entran en Hungría siguiendo el avance de la Wehrmacht. Adolf Eichmann, encargado de uno de estos dos grupos, había logrado gran fama como especialista en asuntos judíos (aunque en realidad no sabía mucho más que la media de los oficiales del SD [6]) al organizar de forma eficacísima la «emigración incentivada» (léase deportación) de los judíos austríacos tras el Anchluss [7]. Esta eficacia organizativa quedó de sobra comprobada en Hungría, alcanzando cotas de deportación inauditas hasta entonces: en menos de dos meses, 147 trenes sacaron del país a 434.351 personas rumbo a Auschwitz. Como apunta Harendt, en ningún lugar se deportó y asesinó a tanta gente en tan poco tiempo.

Retomemos el curso de los acontecimientos. Ante la invasión alemana, el primer ministro Kállay se refugia en la embajada turca, aunque es finalmente capturado y deportado por la Gestapo [8]. Formado le nuevo gobierno pro-alemán con el general Dome Sztójai como primer ministro [9], se reúne en una sesión maratoniana de once horas y aprueba todas las medidas antisemitas exigidas por los alemanes. Siguiendo el modelo seguido en otros procesos de limpieza étnica, se decreta la formación del Consejo Judío (Zentralrat) con los más insignes judíos de Hungría. Hannah Arendt critica vivamente en su obra el colaboracionismo (cínico o inocente) de los Consejos Judíos, especialmente en el caso húngaro, pues estos órganos estaban encargados por mandato alemán de redactar una lista de los judíos del país junto con otra de sus bienes. Finalizadas las listas, un cuerpo de seguridad integrado por judíos y formado ad hoc (la policía judía) se encargaba de reunir y de deportar a los judíos, no contando más que con una ligera supervisión alemana. Esta parte de la historia del Holocausto es poco conocida, seguramente por la enorme vergüenza que supondría reconocer que unos pocos miembros del pueblo de Israel «vendieron» a sus hermanos creyendo (o no) las promesas alemanas de reasentamiento en el este de Europa, y con la garantía de permanecer inmunes a la deportación (cosa que no sucedía, pues finalizada la deportación general le tocaba el turno a los miembros del Consejo). Los miembros de los Consejos Judíos que sobrevivieron a la guerra se defendieron con el argumento de que, siendo inevitable la deportación (pues si no la efectuaban ellos lo harían directamente, y seguramente de forma aún más brutal, los alemanes), era preferible que la organizasen los propios judíos, que además podrían aprovecharse de su posición para salvar a algunos de sus hermanos. Como apunta Arendt, no parece que esta defensa sea consistente, por cuando «ponérselo fácil» a los alemanes no sirvió más que para salvar en Hungría a 1.684 judíos (transportados a Palestina bajo escolta alemana) mediante el sacrificio de 476.000 que perdieron la vida de una u otra forma durante o a resultas de la deportación.

En agosto de 1944, Alemania cede a las presiones de Horthy y permite el relevo de Dome Sztójai por el general-caballero Géza Lakatos de Csíkszentsimon, marcadamente antifascista. El gobierno de Lakatos, que duraría hasta el golpe de Estado de octubre de 1944, sería el último escollo que, al menos oficialmente, pondría Hungría en los planes de exterminio del pueblo judío. Bajo su mandato se paralizan todas las medidas emprendidas bajo Sztójai, llegando incluso a autorizar a la gendarmería húngara a emplear la fuerza para evitar la deportación de ciudadanos húngaros, cualquiera que fuese su raza o religión. Así, se producen varios enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad húngaras y alemanas que, hasta el golpe de Estado, se resuelven a favor de los judíos gracias a la intervención directa del Regente. En estrecha colaboración con su primer ministro, Horthy no desperdicia oportunidad para frustrar los planes alemanes, sea reasentando a los judíos en vías de deportación en zonas militares estratégicas (para negarse después a moverlos), dando orden de parar los trenes con destino a los campos de concentración o de exterminio en las estaciones o incluso haciéndolos volver una vez estaban en camino.

En la siguiente entrega de este artículo trataremos el golpe de Estado dado por los Cruces Flechadas, bajo auspicio alemán, contra el gobierno de la Regencia, así como el tremendo endurecimiento de las medidas contra los judíos.

Vía| Memorias de Nicolás Horthy, Andrew L. Simons; La Segunda Guerra Mundial, Anthony Beevor; Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt;  Hungary: The Unwilling Satellite, John Flournoy  Montgomery; The Royal Hungarian Army in World War II, Men At Arms nº 449, Osprey Publishing; Review Article: Inventing Historical Myths—Deborah S. Cornelius. Hungary in World War II.  Caught in the Cauldron. New York: Fordham University Press, 2011. Peter Pastor.

Imagen| Tiger II, Adolf Eichmann

 En QAH| El Reino de Hungría (1920-1945) (V)


[1] Nótese que Horthy ya había permitido la entrada de fuerzas alemanas en territorio magiar desde 1941 para defenderse de una posible ofensiva bolchevique.

[2] En la misma línea, ocupaciones de la Francia de Vichy (noviembre de 1942) ante el peligro de un desembarco anglo-americano en la Provenza, de Italia (julio de 1943) y de Eslovaquia (agosto de 1944).

 [3] Las SS tenían un escalafón militar propio. El rango de Standartenführer (en alemán, «jefe de regimiento») equivalía al de coronel (Oberst) del ejército regular alemán.

 [4]Reichssicherheitshauptamt (en alemán, «Oficina Central de Seguridad del Reich»), máximo órgano de los diferentes cuerpos policiales alemanes (incluyendo las SS y la Gestapo).

[5] En alemán, «Unidades de Operaciones Especiales» «Eichmann» y «Wisliceny», formada cada una por una docena de hombres de la plana mayor de cada comandante (de las que reciben sus nombres).

[6]Sicherheitsdienst (en alemán, «Servicio de Seguridad»): organismo de seguridad interna del Reich, incorporado como sección de la RSHA (Amt III). Entre sus atribuciones también se encontraban los «asuntos étnicos».

 [7] Junto con Hagen, logró sacar de Austria a la mitad de los 190.000 judíos que residían allí, antes de mayo de 1939. Su Oficina Central de Emigración Judía se convertiría así en el modelo a seguir en el resto del Reich y, posteriormente, en los territorios ocupados.

 [8]Geheime Staat Polizei (en alemán, «Policía Secreta del Estado»): policía política, integrada como sección (Amt IV) de la RSHA. Órgano encargado de las detenciones en materia política.

 [9] A pesar de tratarse de un primer ministro impuesto por los alemanes a Horthy, persistió en la tradicional política húngara de imitar a Mussolini en cuanto al sabotaje discreto de la Solución Final. A pesar de ello, bajo su mandato aumentó la influencia alemana en Hungría y la radicalización de la extrema derecha, llegando a legalizar el partido de los Cruces Flechadas.

RELACIONADOS