Historia 


El Reino de Hungría (1920-1945) (IV)

Proseguimos la exposición sobre el Reino de Hungría, tratando en esta entrega la participación húngara en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) del lado de las potencias del Eje.

Segunda Guerra Mundial

Como sabrá el lector, el escenario europeo de los años 30 no era si no el de una creciente tensión entre Alemania (tímidamente seguida de Italia) y el resto de potencias occidentales. La llegada al poder del partido nacional-socialista obrero alemán en 1933 (la Toma de Poder) no disparó todas las alarmas que debiera entre los dirigentes británicos y franceses (salvo de algunos clarividentes como Winston S. Churchill). El tono crecientemente radical, militarista y amenazante de Hitler, que pasó de canciller a Führer del Reich alemán tras la muerte del presidente Pablo von Hindenburg encontró como respuesta la complacencia y el miedo de franceses y británicos, que se fueron plegando una a una a sus exigencias territoriales. Así, ni la anexión de Austria al Reich ni la de los Sudetes checos (bajo promesa de no reclamar el resto de Checoslovaquia, promesa que se olvidó al poco tiempo) desencadenaron la intervención de los Aliados, que abandonando a Checoslovaquia cedían a todas las pretensiones de la renacida Alemania. Es en este clima de posicionamiento ante una guerra cada vez más inminente donde debemos analizar la posición del Reino de Hungría. A pesar de todas las concesiones occidentales al creciente apetito alemán (política de apaciguamiento que rehuía toda confrontación con los alemanes), el deseo de expansión del renacido Reich no fue aplacado, iniciándose la segunda conflagración mundial con la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939.

Horthy and Parade_ 1940

El Regente preside un desfile de las tropas húngaras en 1940.

A pesar de las reticencias de Horthy a entrar en una guerra que cada día suma nuevos contendientes y abre nuevos frentes (en 1939 permite el paso masivo de refugiados polacos de camino a Francia), no puede ignorar las presiones alemanas e italianas, por lo que 20 de noviembre de 1940 Hungría se une formalmente al Eje mediante la suscripción del Pacto Tripartito. En sus Memorias, Horthy justifica esta decisión por la creciente amenaza de invasión alemana si Hungría no participaba de forma activa en los fines del Eje, así como la convicción (que más bien parece un parco consuelo) de que sólo actuando rápidamente los húngaros podrían proteger a las minorías magiares de los territorios yugoslavos, que de otro modo caerían en manos alemanas. Poco después, en 1941, Hungría acepta participar en la invasión alemana de Yugoslavia para recuperar más territorios perdidos en Trianón. Sintiéndose impotente por no poder evitar que su país se viese arrastrado a la conflagración, el primer ministro conde Pablo Teleki (quien poco antes había firmado el Tratado de Amistad Eterna con Belgrado) se suicida, siendo sucedido por Lázló Bardossy.

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Carro de combate Toldi I, de manufactura húngara.

La situación militar húngara al iniciarse la guerra. A pesar de las restricciones militares impuestas en Trianón [1], Hungría había reconstituido secretamente parte de su ejército durante buena parte de los años 20 y 30. El rearme encubierto del Real Ejército Húngaro (Magyar Királyi Honvédség, abreviado Hónved) había comenzado apenas finalizada la Contrarrevolución, escondiendo las tropas de las inspecciones aliadas o haciéndolas pasar por policías civiles, gendarmes, guardias de frontera o miembros de otros cuerpos de seguridad. Con la retirada de la comisión aliada de control (que verificaba el cumplimiento de las restricciones militares) en marzo de 1927, el Hónved acelera su rearme y modernización. El acuerdo de Bled (1938), que se ha señalado anteriormente, deja caer la máscara de una Hungría oficialmente no rearmada y da el pistoletazo de salida a una militarización abierta y a toda máquina. Ese mismo año, se anuncia el ambicioso plan de rearme para cinco años Györ, por el que se aprobaba la revisión de las órdenes de batalla Huba I-III, lo que implicaba un incremento exponencial de la inversión en industria pesada militar. Al año siguiente, Hungría reinstaura el servicio militar obligatorio. El 1 de marzo de 1940, el Hónved queda organizado en tres ejércitos (Hadsereg) formado de 200.000 hombres cada uno, incluyendo, entre otros, varias unidades acorazadas, un cuerpo de acción rápida [2], una fuerza aérea (que contaba 5.734 aparatos en 1940) y policía militar (Gendarmería Real, 22.000 efectivos en 1944). Entre otras reorganizaciones y adiciones posteriores [3], destaca la creación de la División Blindada en 1942 (con carros de combate húngaros Toldi y alemanes Panzer III y Panzer IV).

Volvamos ahora al teatro de operaciones yugoslavo. Siguiendo el avance fulminante de la Wehrmacht [4], el II Ejército Húngaro participa en la ofensiva y ocupa rápidamente las regiones de Bacska y Baranya, anexionándolas con el beneplácito de Hitler. A pesar de la política de moderación inspirada por el Regente, cada vez más oficiales y políticos húngaros se habían ido radicalizando y aproximándose a la ideología totalitaria inspirada por sus aliados alemanes e italianos. De ahí que en enero de 1942 se produjese uno de los acontecimientos más tristes de la historia húngara reciente. Durante veinte días, la Real Gendarmería Húngara, actuando sin órdenes superiores y agitada por oficiales ultranacionalistas, lleva a cabo la masacre de 3.808 civiles judíos y serbios en Újvidék (ciudad de la Baksa recuperada) con la excusa de ejecutar una operación de represalia contra los chetniks (partisanos serbios). Horrorizado y furioso, el Regente ordena arrestar a todos los responsables, pero estos son rescatados por las SS [5] en el curso de una operación relámpago antes de que puedan ser apresados. Tras esto, son integrados en las Waffen-SS [6], donde quedan fuera del poder de Horthy. Muchos de ellos serían más tarde recompensados con cargos importantes tras el golpe de Estado de los Cruces Flechadas.

En la siguiente entrega de la saga sobre el Reino de Hungría trataremos en detalle la participación húngara en la invasión de la Unión Soviética y la suerte que habían de conocer los ejércitos magiares frente a las hordas rojas.
Vía| Memorias de Nicolás Horthy, Andrew L. Simons; La Segunda Guerra Mundial, Anthony Beevor; Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt;  Hungary: The Unwilling Satellite, John Flournoy  Montgomery; The Royal Hungarian Army in World War II, Men At Arms nº 449, Osprey Publishing; Review Article: Inventing Historical Myths—Deborah S. Cornelius. Hungary in World War II. Caught in the Cauldron. New York: Fordham University Press, 2011. Peter Pastor.
Imagen| Desfile húngaro; Carro de combate Toldi I


[1] Reducción del ejército a 35.000 voluntarios organizados en 9 brigadas, prohibición de la tenencia de artillería, carros de combate y aviones.

[2] El Gyorshadtest, el más moderno y mecanizado de los cuerpos militares húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Contaba 40.000 hombres (divididos en 2 brigadas de caballería y 2 brigadas motorizadas) y fue esencial para lograr la victoria en Uman sobre los soviéticos (julio de 1941), en la que veinte divisiones soviéticas fueron capturadas o destruidas por las fuerzas del Eje. A pesar de cosechar buen número de victorias, todas se saldaron con un elevado número de bajas, lo que llevó a la integración de sus restos en el II Ejército Húngaro.

[3] A finales de 1944 se formarían dos divisiones de Granaderos Waffen-SS húngaras (la 25º Hunyadi y la 26º Hungaria), que se distinguirían especialmente en la batalla de Debrecen (octubre de 1944), desintegrándose la mayor parte de sus efectivos con la caída de Budapest a manos del Ejército Rojo (febrero de 1945).

[4] Nombre del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, que abarcaba las fuerzas de tierra (Heer), mar (Kriegsmarine) y aire (Luftwaffe).

[5] «Schutzstaffel» (en alemán, «escuadrones de seguridad»): organización militar, policial y de seguridad (entre muchos otros) fundada en 1925 como guardia personal de Hitler. Con el tiempo y el auge del partido nacional-socialista adquiere muchas otras funciones y acaba controlando todo el aparato de seguridad del Reich Alemán.

[6] En alemán, «SS Armadas». Brazo militar de las SS, tropas singularmente fanáticas y que respondían a los más elevados cánones de pureza racial según la doctrina nacional-socialista.

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