Historia 


El Regimiento de Caballería Alcántara 14

Salida del Regimiento Alcántara

Durante el verano de 1921, en el Protectorado Español de Marruecos, se produjo el conocido Desastre de Annual. Para ocupar el territorio, se despliegan las tropas españolas por todo el norte de Marruecos. Tras una pésima planificación a base de blocaos (posiciones aisladas y difíciles de abastecer) diseñada por el General Fernández Silvestre, las tropas españolas se fueron diseminando desde Melilla hasta la ciudad de Alhucemas. La última de estas acciones, la llevó a cabo el comandante Julio Benítez, que toma la zona de Igueriben para continuar con el avance por el territorio marroquí.

El caudillo local, Abd-el-Krim, reclutando a los hombres de las kábilas rifeñas, consiguió reunir un ejército con el que comenzó a atacar las dispersas posiciones españolas. Empezó por la zona de Abarrán, donde pasaron a todos los defensores españoles a cuchillo. Después les llegó el turno a las tropas del comandante Benítez que sucumbieron ante el empuje de los rifeños.

Una vez derrotadas las tropas del comandante, los 18.000 rifeños de Abd-el-Krim sitiaron a los 5.000

Carga del Regimiento Alcántara

soldados del General Silvestre, que ante la desventaja numérica optó por la retirada hacia Melilla, maniobra que ordena el 22 de julio de 1921. La retirada mal planificada, se desarrolló de forma caótica, aumentando notablemente el riesgo de acabar masacrados por las tropas de Abd-el-Krim. Bajo estas circunstancias comienzan las acciones del Regimiento Alcántara, al que se le encomienda cubrir la retirada de las tropas españolas que huyen en desbandada hacia Melilla.

El Regimiento formado por 700 hombres, fue arengado por «El Teniente Coronel Primo de Rivera, jefe accidental del ‘Alcántara’, que viendo como el enemigo trataba de cortar el paso a los que huían, reunió a sus Oficiales y les dijo que era el momento de sacrificarse por la Patria. Realizó su primera acción en el desfiladero de Izumar, donde pusieron orden en la columna española y protegieron sus flancos, evitando que recibieran el fuego que les hacían desde las alturas. Se lanzaron algunos ataques sobre los rifeños desalojándolos y poniéndolos en fuga. A llegar a Ben Tieb dejaron a salvo a la columna y a los heridos que habían transportado en la grupa de sus caballos.

Jinetes y monturas caídos en combate

El día 23 de julio se ordena al Regimiento salir a proteger la retirada de las tropas de Ababda, Ain Kert, Azib de Midar, Cheif, Karra Midar y Tafersit, para lo cual se tuvo que dividir en secciones y de este modo poder socorrer a todas las columnas, que en total sumaban 5.000 hombres. El teniente coronel Primo de Rivera dirigió varias cargas a lo largo del día sufriendo 70 bajas. A las 11 de la mañana la columna de Cheif alcanzó la posición segura de Drius. El Alcántara salió de nuevo a proteger el resto de columnas que quedaban por llegar. Primero cubrieron a la columna de Karra Midar, y después de comer, ya sobre las doce del mediodía salieron todos los escuadrones para cubrir la retirada de Tafersit y Azib de Midar. Cargan varias veces contra las tropas que les hostigaban, causando muchas bajas entre los rifeños y provocando su desbandada.

 Acto seguido salen a defender un convoy formado en su mayoría por ambulancias que había quedado bloqueado a orillas del río Igan. A las 13:30 horas salen de nuevo y consiguen alcanzar el convoy que había sido tiroteado y sus conductores asesinados.  Ante la vista de este espectáculo, Primo de Rivera ordena una carga como venganza por la masacre y pone en fuga a los atacantes, matando a muchos de ellos. Pero el día no terminaba aquí. A su regreso a Drius se encuentran la ciudad incendiada y de nuevo las tropas españolas deben retirarse hacia la posición de Monte Arruit.

Abd-el-Krim había tomado posiciones al otro lado del río Igan, desde donde hacían fuego sobre la columna española. El Alcántara otra vez, tuvo que ponerse en marcha, con la orden de cruzar el río y desalojar a los atacantes rifeños. Primo de Rivera sabía que aquella acción era imposible, contando con un regimiento muy mermado y la superioridad aplastante del enemigo. Sabiendo que iban a una muerte segura, los jinetes del Alcántara se lanzaron a la carga sobre el enemigo. Con un número muy inferior a los rifeños, consiguieron cruzar el río y llegar al cuerpo a cuerpo, desenvainando sus sables y causando multitud de bajas entre el enemigo. En varias ocasiones se vieron obligados a retirarse, reagruparse y volver a lanzar otra carga. Cuando ya no había suficientes hombres para cargar se unió a la tropa el trompeta de quince años que llevaba el cornetín de órdenes. Más tarde y sin ser obligados a ello, los tres alféreces veterinarios, el teniente médico, y hasta el capellán.  Por último y cuando ya no quedaba a quien recurrir, cargaron también los catorce maestros herradores, y a su lado los trece chiquillos de catorce y quince años de la banda de música del regimiento. Todos ellos, junto con el joven corneta de órdenes, murieron en el combate. La última carga hubo de realizarse al paso porque tanto jinetes como caballos, estaban extenuados tras las 7 cargas sucesivas. Finalmente lograron vencer a las tropas rifeñas y las hicieron abandonar sus posiciones, poniéndolos en fuga.

Estandarte con la Laureada de San Fernando

Al anochecer del fatídico día 23 de julio de 1921, descabalgados, llevando sus monturas cogidas por las riendas, llegaron a la posición de El Batel los supervivientes de aquella hazaña. De los 700 hombres que componían esa misma mañana el Regimiento Alcántara, sólo 67 regresaron a El Batel. El resultado fue de 541 muertos, 7 heridos y 67 prisioneros. El propio Teniente Coronel Primo de Rivera moriría 2 meses después por las heridas recibidas en el combate.

Este inigualable acto de heroicidad provocó que la unidad fuera propuesta para la «Cruz Laureada de San Fernando» (en su categoría colectiva), la más preciada condecoración militar española. La petición realizada en 1929, no fue reconocida hasta 91 años después. Por fin el 1 de octubre de 2012, Su Majestad el Rey entregó tan insigne condecoración al Regimiento de Caballería Acorazado «Alcántara nº 10”, que a partir de entonces lucirá para siempre en su estandarte, una corbata roja por su sacrificio en aquellos duros momentos.

 

Bibliografía:

Luis Sanz y Calabria, J. y P. Villatoro, M.: Diario ABC, 04/01/2013

Pérez Reverte, A.: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/687/la-laureada-de-alcantara/. XL Semanal, 17/06/2012. Consultado el 25/04/2017

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