Jurídico 


El régimen de participación en las ganancias

La participación en las ganancias es diferida

Incluso para algunos licenciados en Derecho, éste régimen económico-matrimonial es un desconocido  para ellos, quizás porque sus profesores decidieron que era tan poco utilizado que no merecía la pena estudiarlo. Sin embargo, todos los expertos coinciden en  señalar que es el mejor método para regular el régimen económico matrimonial. Si es así, ¿Qué ocurre para que no se utilice? A ello dedicaremos las próximas  líneas.

El Régimen de Participación trata de asociar a las ventajas del de  Separación de bienes, la independencia de los cónyuges, con las del de  Gananciales, la solidaridad económica entre ellos, y compensación al trabajo prestado en el hogar.

Pero lo que ocurre es que la participación es diferida, no se manifiesta constante matrimonio, sino al disolverse o al establecerse el régimen de separación de bienes.

Constante Matrimonio, cada uno de los esposos controla su capital y sus ingresos como propios, ycontribuye a las cargas familiares. Es sólo al extinguirse el Régimen cuando se produce un ajuste de todas sus cuentas entre los cónyuges, o entre el sobreviviente y los herederos del otro, en virtud del cual, se reparten por igual las ganancias de ambos.

Llegados a éste punto, podemos responder por qué se usa tan poco este sistema: por su altísima complejidad. Es tan complicado llevar una contabilidad exacta del patrimonio por separado de ambos cónyuges, que se prefieren los ya conocidos regímenes económicos matrimoniales.

Cuando se extingue el Sistema de Participación, las ganancias se determinan por la diferencia que existe entre el patrimonio inicial, que se integra por los bienes que pertenecen a cada uno al comenzar el Régimen y los adquiridos después, restando las cantidades que tenga que satisfacer, y el patrimonio final, que estará formado por los bienes y derechos de los que sea titular cada uno cuando termine el Régimen, deducidas las obligaciones que todavía no se hayan satisfecho.
A los bienes que constituyan el patrimonio final, se les debe dar el valor que tuvieran en el momento de la extinción del Régimen, lo cual añade otra dificultad más, la de la nueva valoración de los bienes.

Si la diferencia entre el patrimonio inicial y el terminal de uno y otro esposo arroja un resultado positivo, y éste es igual en ambos casos, no existirá ganancia, y por tanto, no habrá nada que repartir.  Pero si el resultado positivo es mayor en uno de los patrimonios respecto al otro, el que haya obtenido menor resultado, recibe la mitad de la diferencia, entre el incremento de su patrimonio y el del otro cónyuge. Éste porcentaje (la mitad de la diferencia) puede ser alterado por pacto entre cónyuges otorgado en capitulaciones matrimoniales.

El importe de la participación en los beneficios, debe abonarse en dinero, aunque podrá siempre, judicialmente, abonarse mediante aplazamiento y en un plazo que no sea superior a 3 añosTambién puede abonarse el importe de la participación en las ganancias mediante la aportación de bienes concretos a cada esposo, mediante Acuerdo entre ellos, o porque así se determine en Resolución Judicial.

Falta saber si el legislador piensa si es útil invertir su tiempo en proceder a una sensata reflexión sobre la conveniencia del fomento de este sistema, que aunque complicado, puede significar un cambio sustancial en la forma de entender el régimen económico matrimonial.

Vía | El gran desconocido

Imagen | JCMonge

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