Historia 


El régimen jurídico de las vías de comunicación romanas

Las calzadas en la Hispana Romana

Las calzadas en la Hispana Romana

En torno a las vías públicas, nos encontramos un marco de medidas legislativas con el objeto de regular las arterias de comunicación de Roma, ya que una buena administración de sus vías, desde su creación, pasando por su reparación o mantenimiento, es un claro indicador del desarrollo alcanzado por el sector público de la administración romana. En este sentido, observamos que la ordenación de las vías públicas dentro del derecho romana es amplia, efectiva y precisa, abarcando temas que van desde clasificaciones viales según diversos criterios, la regulación de los trabajos de construcción y conservación, su régimen fiscal, sus cargas o privilegios fiscales hasta la defensa de la administración sobre las vías y la política ejercida sobre las mismas.

En primer lugar, hay que entender las vías públicas como cosa pública en uso público por el ciudadano (res publicae in usu publico), para el uso y disfrute de toda la comunidad. Las vías están al servicio del populus, pertenecen a este o a un ente público, son inalienables, imprescriptibles, no pueden ser adquiridas por usucapio, no les afectan los legados o estipulaciones privadas y presentan un destino natural, publicatio, o carácter público, vetustas. El ciudadano podía adquirir el derecho de acción e interdictos por parte de la administración para tutelar las vías públicas. Así como, hay constancia de aprobaciones por parte del poder público para el disfrute privado de una vía pública.

El régimen jurídico aborda los aspectos referentes a la construcción de una vía. Esta acción viene indicada como viam sternere, struere, instituere o munire. Se han documentado más expresiones en textos literarios y epigráficos específicas dependiendo de la acción concreta que se realizase sobre la calzada. Para designar todos los trabajos en su conjunto se usaba viam tueri o viam munire. A la hora de empedrarla, viam glarea sternere (Tito Livio). Para restaurarla, se designaba viam restituere. Para limpiarla, viam purgare, o siguiendo a Suetonio, viam verrere. Finalmente, para señalar cualquier alteración sufrida por la vía se denominaba viam deteriorem facere. Según el aspecto técnico se diferenció entre calles en piso natural, viam terrenae, y a fondo natural, distinguidas a su vez en viae sílice stratae (adoquinada por baldosas de piedra) o viae glarea stratae (recubiertas de arena-grava, guijarros,…).

Partes de una calzada romana

Partes de una calzada romana

Durante el proceso de creación de una vía se producía la intervención de tres categorías de actores procedentes de diversas áreas. El primer paso era la toma de decisión, de creación y planificación, protagonizada por hombres de política. A continuación, se pasa a la ejecución del proyecto, que podía ser llevada a cabo por militares especializados o contratistas. Serrigny habla del curatores operum, encargado de la vigilancia en la ejecución y dirección de los trabajos. Y finalmente, la tercera categoría está integrada por la mano de obra, que podía ser muy variada dependiendo de quién fuese el encargado de dirigir las obras: el Estado o las ciudades. Si era el Estado, la mano de obra se nutría de militares, si por el contrario, eran las ciudades las encargadas, entre la mano de obra pueden encontrarse condenados a trabajos forzados, esclavos o colonos, propietarios o possesores. Por otra parte, la adjudicación de construcción de una vía pública también podía darse a través de concesiones administrativas a particulares o sociedades, por medio del arrendamiento (locatio-conductio). El locatio-conductio operarum consistía en el arrendamiento de servicios. El Estado (conductor) o los magistrados reunían a los que se ofrecían a realizar el trabajo (locator), que podían ser sociedades (publicani). Entre las dos partes se establecía un contrato. Todo este proceso viene descrito en la Lex Iulia municipalis.

Uno de los elementos más interesantes dentro del régimen jurídico de las vías romanas es el papel que jugaba la expropiación forzosa en la construcción de las vías públicas. Una de las principales fuentes es Tito Livio, utilizado por aquellos autores que se oponen a aceptar la expropiación forzosa en Roma por causa de utilidad pública. En primer lugar, habría que indicar en lo que consiste la expropiación forzosa, siendo el derecho del estado a privar a un ciudadano, por interés público, de su propiedad, conciliando derecho público y privado a través del concepto de indemnización. Según Ferández de Buján, sí que existió, pero fue diferente a la que conocemos hoy en día. Según Vanesa Ponte, en Roma se puede hablar de expropiación forzosa entre el siglo II a.C. y el 750 d.C. siempre que se cumplan cuatro requisitos: en primer lugar, la declaración de expropiación forzosa por causas de utilidad pública; en segundo lugar, necesidad de ocupación del bien privado en beneficio de toda la sociedad; en tercer lugar, compensación por parte de la administración y pago de la misma; y finalmente, toma de posesión del bien por parte del Estado romano.

Son numerosos los textos que hacen referencia a vías públicas y expropiación dejando claro que este sería un proceso constituido como práctica administrativa normal durante el Principado. La Lex Coloniae Genetivae Iuliae o Tácito (Annales) también abordan esta temática. Serrigny siguiendo el Codex Theodosianus (de operibus publicis) afirma la aplicación del principio expropiatorio.

Para finalizar, querría esbozar los elementos y fases que dan forma a la expropiación forzosa para construir una vía pública. El fundamento jurídico para realizar una expropiación en Roma era el ius (derecho) perteneciente a la administración pública de pretender la cesión de una propiedad privada cuando esta fuese necesaria, por causa de utilidad pública. Los elementos personales que intervenían en este proceso eran dos, el sujeto expropiante, en un amplio sentido el populus romanus, y el sujeto expropiado, el ciudadano particular. Los elementos reales de este procedimiento eran la expropiación sobre cualquier cosa (res): fundos, casas,… (bienes inmuebles), la indemnización-compensación, que podía ser una cantidad dineraria, un privilegio o inmunidad, exención de pagos,… fijada por la autoridad competente. Y las fases eran dos, en primer lugar, la fase declarativa en la que se informa al propietario del interés público que justifica la expropiación, y en segundo lugar, la fase ejecutiva en la que el ciudadano entrega su bien y el estado toma posesión del bien expropiado para construir la vía pública. Parece ser que en 2.000 años los métodos de expropiación no han cambiado mucho.

Vía|PONTE, V., Régimen jurídico de las vías públicas en Derecho Romano, Córdoba, 2007

Más información|CHEVALLIER, R., Les voies Romaines, París, 1997

Imagen|mapa calzadas romanas en Hispania, construcción de una vía romana

En QAH|Las vías romanas en la Hispania Romana: tipos de vías y modos de construcción

 

RELACIONADOS