Jurídico 


El régimen fiscal de las donaciones, ¿es rentable ser generoso?

Las entidades sin ánimo de lucro desempeñan un papel fundamental de colaboración en las actividades de interés general. El legislador, consciente de ello, decidió promover esta labor mediante la concesión de incentivos fiscales, tanto a las propias entidades, como a aquellos que contribuyan a la realización de sus fines. La Ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo es el referente normativo de cara a conocer estos incentivos.

Los mecanismos de colaboración con las entidades del tercer sector previstos son diversos, y cada uno de ellos presenta características propias, tanto en su dinámica de funcionamiento, como en su tratamiento fiscal. En este caso nos centraremos en el más habitual de ellos, el donativo.La primera idea fundamental que debemos destacar es que las ventajas fiscales de los donativos solo alcanzan a los casos en los que la aportación consiste en cantidades dinerarias, bienes o derechos. Si decidimos prestar un servicio de manera gratuita a una entidad sin fines lucrativos NO podremos beneficiarnos del régimen fiscal privilegiado de los donativos. Del mismo modo, se nos exigirá, en todo caso, que la donación sea irrevocable y tenga ánimo de liberalidad.

Una vez delimitado el objeto de la donación desde el punto de vista tributario, es el momento de enumerar las implicaciones fundamentales de este instrumento de mecenazgo. Desde el punto de vista de la entidad beneficiaria, el donativo es una renta exenta a efectos del Impuesto sobre Sociedades. Igualmente, estará exento del Impuesto sobre el Valor Añadido.

En el caso del colaborador, la situación diferirá si se trata de una persona física o jurídica. En el primer caso el donante podrá deducir, a efectos de IRPF, un 25% de la cantidad aportada; sin que  lo deducido por la suma de donativos y aportaciones a protección del Patrimonio Histórico pueda exceder del 10% de la base liquidable. Tratándose de personas jurídicas la deducción será de un 35% de la cuota íntegra del Impuesto sobre Sociedades con el límite del 10% de la base imponible.  En caso de superar dicho límite, o si la cuota íntegra es insuficiente para aplicar la deducción en su totalidad, las entidades podrán aplicar el exceso en los diez ejercicios siguientes.

Por último, no debemos olvidar determinadas obligaciones formales que presenta la normativa española. Por una parte, para poder aplicar estas deducciones los colaboradores habrán de contar con un certificado emitido por la entidad que recibe la donación. Tampoco debemos obviar que estos incentivos se aplican únicamente a las donaciones realizadas a determinadas entidades, en concreto, a aquellas que se disponen en los artículos 2 y 16 de la citada ley. Entre estos se encuentran gran parte de los organismos públicos, fundaciones, asociaciones de utilidad pública, federaciones deportivas, etc.

Sin duda, los motivos para ser altruistas son muchos y el ahorro fiscal no debería estar entre los principales. Dicho esto, que la Administración Tributaria contribuya a impulsar las donaciones nos parece una excelente noticia.

Imagen| CNN Expansión

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