Especial Cervantes, Patrimonio 


El Quijote en el Arte

“Ilustrar El Quijote, es la ambición de cualquier dibujante” Antonio Mingote, 1992.

Desde la primera publicación de la obra de Miguel de Cervantes en 1605, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha“, y su correspondiente segunda parte en 1615, ha sido una fuente de atracción para los artistas que querían ilustrar la obra más universal de la literatura española. Esta atracción se debía a que El Quijote es una caricatura perfecta  de la literatura caballeresca, y sus dos protagonistas encarnan los tipos de alma española: Don Quijote es el idealista y soñador que olvida las necesidades de la vida cotidiana y quiere vivir mil aventuras, y por otro lado, Sancho Panza, el realista y práctico, que mantiene los píes en el suelo y, a veces, con un sentido fatalista.

"Don Quijote leyendo libros de caballerías". Gustave Doré. 1863.

“Don Quijote leyendo libros de caballerías”. Gustave Doré. 1863.

No hay otro personaje literario, que haya tenido tantas versiones plásticas como Don Quijote, muchos artistas no superaron la tentación de ilustrar la obra, llevándolo a cabo con fuertes tintes caricaturescos. Hemos visto representaciones en sublimes esculturas o en estatuillas de dudosa calidad, en dibujos, grabados o pinturas, incluso formando parte del más variopinto mundo del merchandising que llena las tiendas de souvenirs españolas.

En las primeras ediciones, muchos ilustradores miraban con codicia a quién tenía la suerte de ser elegido para realizar las estampas que acompañarían al texto,  y no solo ocurría en territorio nacional, sino que la universalidad de “El Quijote” fue temprana, en 1618 se producen las primeras impresiones en París y hacia 1650 las primeras ilustraciones por Jacques Lagniet y los hermanos Le Nain, fomentando el carácter sátiro de la obra sin olvidar los atributos aventureros de los personajes, o mostrando el contexto humilde en el que se mueven los personajes, paradigma del estilo de la época, el Barroco.

A lo largo del siglo XVIII se va a producir una explosión en la representación de El Quijote por toda Europa, artistas tan conocidos como Hogarth, Vanderbank o Hayman, participan en la ilustración de las diferentes ediciones del libro. Tampoco en Francia se quedan atrás, como demuestran los trabajos de Boucher o Fragonard. España, como cuna de la obra literaria, tuvo artistas que recibieron el encargo para ilustrar el códice o para realizar obras independientes al texto. Este es el caso de Valero Iriarte, Antonio Carnicero, José del Castillo,… hasta Francisco de Goya tuvo la oportunidad de representar al ilustre hidalgo.

"Quijote del Centenario". José Jiménez Aranda. 1903.

“Quijote del Centenario”. José Jiménez Aranda. 1903.

Será a partir del siglo XIX, y en los primeros años del siglo XX, cuando se producirán las representaciones más rompedoras, la obra literaria se considera como la primera novela moderna, suscitando el interés de artistas consagrados, como Eugène Delacroix, Honoré Daumier o Gustave Doré. Este último viajó por España con la intención de conocer el entorno en el que se movieron los personajes, plasmando con detallismo y fuerza las aventuras de Don Quijote en sus más de 60 grabados. En la imagen de “Don Quijote leyendo libros de caballerías” consigue plasmar el espíritu irónico, dramático y grotesco del personaje, mostrando al hidalgo amenazado en su sillón por monstruos medievales mientras que una bella princesa, arrodillada, suplica su salvación.

En España, muchos artistas se animan a reproducir las aventuras de Don Quijote, como la extensa obra de José Jiménez Aranda, compuesta por 689 plumillas y aguadas, demostrando una perfección absoluta de su dibujo y unas excelentes composiciones en donde el gouache blanco ayuda a realizar un exquisito estudio lumínico, presentando a la perfección el espíritu cervantino.

"Don Quijote y los molinos". Salvador Dalí. 1945.

“Don Quijote y los molinos”. Salvador Dalí. 1945.

Otros artistas ofrecieron su propia visión de Don Quijote, como Picasso, cuyo dibujo a tinta china, sencillo y esquemático, sintetiza a la perfección los dos personajes otorgando a la figura de una corporeidad internacional para ser conocido. También Antonio Saura se aproximó a la figura cervantina con ilustraciones oscuras y trazos simples pero expresivos, exaltando la desnudez del protagonista, con sobriedad y expresando su dramatismo sin concesiones. Está a caballo entre la figuración y la abstracción, pero la sensación de realismo es indudable.

Pero el mayor representante de “El Quijote” en el siglo XX, fue Salvador Dalí, se sentía identificado con el espíritu libre del personaje, a través de sus trabajos nos presenta a un Don Quijote enjuto, huesudo y de barba puntiaguda que nada tiene que ver con el que imaginaron Doré o Saura, es la visión personal del artista, se deja influir por su propia locura para leer y entender la obra de Cervantes de otra manera, abriendo las puertas del surrealismo al batalleador de molinos.

Desde la publicación de la obra en 1605, la figura de Don Quijote siempre ha sido reconocida, su iconografía fue codificada desde sus inicios,  el propio Cervantes supo proyectar a los artistas venideros la imagen que quería para su protagonista, lo único que queda es integrarla en las peculiaridades estéticas y en los movimientos artísticos del momento en el que está siendo creada la imagen.

 

Vía| “El Quijote en el arte de hoy”, Iconografía del Quijote.

Más información| ALLEN, J.J. y FINCH, P., Don Quijote en el arte y en el pensamiento de Occidente”, Madrid, Cátedra, 2015. CALVO SERRALLER, F., “Ilustraciones al Quijote de la Academia”. Madrid, Turner, 1978. GONZÁLEZ ROBLES, L., “Don Quixote in the art world”, Madrid, Centro de Estudios Cervantinos, 1997.

Imagen| Picasso, Gustave Doré, José Jiménez Aranda, Slavador Dalí.

En QAH| Dos Casas Museo para Miguel de Cervantes, Cervantes en el cine y la televisión.

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