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El propósito de los años eres tú

Como cada fin de año toca hacer repaso de todos los excesos que hemos ido cometiendo con el fin de evitarlos en esa “nueva vida”.

Es por eso que entre nuestros propósitos se encuentran: empezar una dieta, apuntarnos e ir al gimnasio, hacer más viajes…

Y aunque esas metas nos hagan sentir bien, no son suficientes para ser felices.

Pero, ¿cómo podemos alcanzar la felicidad? Lo cierto es que la felicidad no es algo que se alcance sino que es algo que nos impulsa, en este caso hablaríamos de felicidad como dirección y no como destino.

Felicidad como impulso.

Felicidad como impulso.

Entonces, ¿cómo podemos encauzarnos en la dirección de la felicidad? En la actualidad la tendencia es a identificar la felicidad con la ausencia de sufrimiento. Es por eso que rechazamos aquello que nos hace sentir mal. Así, cuando aparecen determinados pensamientos en nuestra cabeza que nos genera angustia, centramos todos nuestros esfuerzos en intentar disminuir la frecuencia de aparición del mismo o directamente eliminarlo.

Sin embargo,  cuanto más intentamos controlar algo, menos control sobre el mismo tenemos. Este comportamiento lejos de favorecer nuestro bienestar, agrava ese sufrimiento.

Así por ejemplo, si les digo: “no piensen en un elefante rosa”, al intentar controlar ese pensamiento, más piensan en él. En este sentido tenemos que tener en cuenta que a veces, no tenemos el control de la situación, simplemente tenemos que aceptarla.

Esto es lo que se proponen algunas terapias psicológicas como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

En concreto afirman que el malestar de las personas (tanto sanas como clínicas) reside en la existencia de lo que ellos llaman “Trastorno por evitación experiencial”. Este se trata de una falta de disposición a ponerse en contacto con los pensamientos y sentimientos de modo que se intentaría reducir su forma o frecuencia.

Este constante intento de control hace que nos olvidemos de encauzar nuestra vida hacia lo que verdaderamente nos hace felices.

Es por eso que ACT propone:

– Aceptación. Implica observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlas, sin criticarlas, simplemente verlas como un espectador. Como si estuviésemos en un cine sentados en la butaca y nuestros pensamientos y emociones fueran la película que visualizamos.

– Tomar distancia de nuestros pensamientos. Tenemos que tener en cuenta que los pensamientos son involuntarios, por lo que no debemos intentar controlarlos. Sin embargo, la conducta sí que es voluntaria. Así pues,  aunque pensemos “no tengo fuerzas para salir de casa”, sí que podemos salir dado que la conducta la controlamos nosotros.

– No somos seres rígidos. Los seres humanos somos seres miméticos, es decir, vamos cambiando en función del contexto en el que nos encontramos. Es por eso que, por ejemplo, no debemos considerarnos “personas tristes” sino que “en ese mismo momento estamos tristes” y que ese estado puede cambiar de un momento a otro (porque el contexto en el que nos encontremos puede variar también).

– Aprender a vivir en el momento presente. Tenemos que aprender a disfrutar del “aquí y ahora” en vez de pensar sobre hechos que ocurrieron en el pasado o que pueden suceder en un futuro. Si centramos nuestra atención en el pasado o en el futuro nos estaremos perdiendo nuestro presente.

– Identificar nuestros valores. Los valores son propósitos de acción que nos mantienen en marcha, es decir, que nunca se alcanzan sino que son las “fuerzas” que nos impulsan a seguir adelante.  Es por eso que resulta importante saber identificarlos y proponernos metas que se encuentren en sintonía con los mismos. Para ello resulta útil preguntarse: “¿qué nos gustaría conseguir?”, “¿estamos haciendo lo necesario para conseguirlo?” y “¿qué pasos tendríamos que dar para acercarnos a ellos?”.

– Compromiso de actuar. Se refiere a la capacidad para emprender las acciones necesarias para alcanzar esas metas. En muchas ocasiones nos encontramos “esperando al tren correcto”, es decir, a lo largo de nuestra vida pasan muchos trenes que podríamos coger pero parece que ninguno de ellos es lo suficientemente bueno y vamos retrasando nuestro destino.

Ahora que ya saben qué es lo que propone ACT, ¿qué les parece tomarlos como propósito para este nuevo año?

Vía | Psyciencia.

Imágenes | Felicidad como impulsoQuererse.

En QAH | Hakuna MatataQuererse como forma de vida.

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