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El proceso de paz en Colombia: Gastos billonarios en un conflicto de medio siglo que no concluye

El siglo XIX y principios del XX los niveles de terror en Colombia estuvieron caracterizado por intensos actos de violencia criminal que grabaron la memoria y el futuro de los colombianos, dejando una factura de decenas de miles de muertos.

Era una analogía de fuerzas que alimentarían los conflictos del país en un enfrentamiento entre liberales y conservadores, el cual logró su máxima expresión en 1948 con el asesinato del popular candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán, periodo que se extendió hasta finales de la década del 50, recibiendo el sencillo y explícito nombre de La Violencia, dejando un saldo de más de 200.000 muertos.

Los orígenes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son los de un grupo de autodefensa integrado por campesinos de tendencia liberal desplazados que aprendieron a sobrevivir en la frontera, sin ningún tipo de lealtad hacia el Estado.

Manuel Marulanda Vélez encabezaba una de las más de 100 bandas armadas que rechazaron la posibilidad de desmovilizarse tras ese conflicto y que tenían un razonable poder militar y político, llegando este a convertirse en el primer jefe de las FARC. En 1964 tras ser derrotados y dispersarse, Marulanda, junto a Jacobo Arenas (otro de los líderes originales del grupo), fundan primero una guerrilla de nombre Bloque Sur, que en 1966 finalmente adopta el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Los años siguientes registran una sucesión de hechos dramáticos, con métodos más violentos de guerra entre las FARC y el gobierno

En la década de los 90, momento en que hubo un recrudecimiento del conflicto armado en el interior del país, se incrementó la cantidad de recursos destinados para la guerra. Estos se elevaron nuevamente durante la presidencia de Andrés Pastrana, y durante los dos períodos de Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, manteniéndose durante el mandato de Juan Manuel Santos. La cantidad de dinero invertida pudo haberse destinado para solventar los problemas del país en sectores como salud, la educación o la economía.

En el año 2000 Estados Unidos en el marco del Pan Colombia inyectó en 15 años alrededor de 10 mil millones de dólares en el país para suministrar asistencia técnica y económica en la lucha contrainsurgente y antidroga, dicho plan acrecentó más la brecha existente entre gobierno e insurgencia pues  permitió la modernización de las Fuerzas Militares y Policía, pero las FARC a la vez alcanzó su mayor capacidad militar, logrando contar con unos 20.000 hombres en armas.

En la última década el país ha gastado más de 230 billones de pesos en un conflicto que no termina. Según el Ministerio de Hacienda, del presupuesto nacional aprobado para el 2014 el cual ascendió a 199,9 billones de pesos, el 17,9 % es decir 27,7 billones solamente fueron destinados a la defensa y al conflicto armado, gasto que superó a 80 mil veces más a lo invertido en cultura, 101 mil veces más que lo asignadoa deporte y recreación y 120 mil veces más que lo invertido en empleos públicos.

27,7 billones de pesos fueron destinados a la defensa y al conflicto armado

Las FARC a la vez alcanzó su mayor capacidad militar, logrando contar con unos 20.000 hombres en armas.

De los 27,7 billones de pesos asignados para enfrentar el conflicto bélico, el Ministerio de Defensa, lo distribuyó y gastó de la siguiente manera según instituciones armadas, Ministerio de Defensa: 10 billones de pesos para 23. 993 funcionarios, Policía Nacional: 7,2 billones para 179.172 funcionarios, Ejercito Nacional: 6,9 billones para 233.756 funcionarios, Armada Nacional: 1,8 billones para 35.526 funcionarios y Fuerza Aérea: 1,8 billones para 10.562 funcionarios.

La inversión en dotación de un soldado regular es de 2 millones de pesos, representados en un fusil Galil, chaleco, uniforme, botas, distintivos, placas, bufandas, ponchos, medias, frazadas, morral, entre otros, según datos del Ejercito Nacional.

A estos costos hay que sumarle las millonarias pérdidas que deja la guerra a  infraestructura vial, eléctrica, minera y petrolera. Cálculos extraoficiales señalan que dichas acciones costarían al año más de 60.000 millones de pesos. También habría que sumar elementos como los gastos de las empresas privadas en seguridad y las inversiones que dejan de hacerse cada año por el solo hecho de estar en guerra.

La reinserción de los guerrilleros a la vida civil, la consolidación del estado en las zonas afectadas y la reparación de víctimas implicarán también grandes costos directos, las personas que se desmovilizan y pasan a la vida social también reciben por acompañamiento e intervención psicosocial 160.000 pesos mensualmente durante 30 meses, pagos que le cuestan al estado la cantidad de 4.800.000 pesos en ese periodo por cada persona reinsertada socialmente, cifras similares reciben los reinsertados en los programas de formación para el trabajo. El estímulo para el acceso y permanencia en los programas de educación también tiene un costo pues durante el periodo de  lectivo escolar (6 años) de un reinsertado a la sociedad, el estado invierte 160.000 pesos mensuales.

La reinserción de guerrilleros en la vida civil es muy costosa

Resarcir económicamente a las víctimas del conflicto constituye uno de los elementos más desafiantes y costosos en el escenario posconflicto, no obstante también entra en el plan de gastos del gobierno ya que entre los años 2000 y 2014 gastó 4,13 billones de pesos, para ese último año el fondo de reparación de victimas ascendió a 621.000 millones de pesos. Los dos millones de menores de edad desplazados y los cerca de 5 mil que se han desvinculado de los grupos al margen de la ley, le han costado al estado 139.268 millones de pesos.

Además, habrá que ofrecer soluciones a las miles de familias que hoy viven de la producción de cultivos ilícitos y trabajan de la mano con la guerrilla ya que el número de personas cuya actividad económica depende directamente de las FARC supera las 200.000.

Hasta ahora, el Ministerio de Hacienda ha estimado entre $25 y $40 billones de pesos el costo de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 107 de 2010). Dicho monto será asumido en 98% por el gobierno central.

El crecimiento de la economía no está directamente ligado a la firma del acuerdo de paz, sino al éxito de los programas de reinserción de los guerrilleros, la inversión en infraestructura nacional y la capacidad del Estado de controlar las bandas criminales, entre otras.

Tras varios años de complejas negociaciones entre el gobierno y las FARC para alcanzar la paz, se llegó finalmente a un acuerdo final entre las partes.

Para refrendar lo acordado en la mesa de diálogo en La Habana, la Corte Constitucional de Colombia aprobó la celebración de un Plebiscito, que se realizó el pasado 2 de Octubre, donde el no tuvo una pírrica victoria al imponerse, no obstante ahora el gobierno ha comenzado conversaciones para escuchar a los líderes de la corriente del NO, como también se han reanudado las conversaciones entre las FARC y en el gobierno buscando rediseñar algunas cláusulas, cambiando de escenario, dejando La Habana y trabajando el Ecuador.

Pero cuando de dinero se trata hasta en la implementación de la paz hay que invertir, de lograrse la paz, como todos esperamos, podrá alcanzar un costo anual durante diez años, de un 1,1% como mínimo del PIB, es decir 5,3 millones de dólares y como máximo 3,8% como máximo del PIB, lo que significa 18,8 millones de dólares, según cifras del Bank of América Merrill Lynch Global Research, estas cifras podrían aumentar, dependiendo de cuán extensos sean los programas implementados.

Para finalizar, este autor considera que el proceso de paz en Colombia ya está encaminado y sus costos ya se están pagando, la última palabra la tienen los colombianos pues son los pueblos los que determinan su propio destino, solo queda que el pueblo sepa el rumbo hacia la verdadera y definitiva paz.

Vía| Telesur, Caracol

Más información| El espectador

Imágenes| Cuánto cuesta la guerra, Las Farc se preparan par el fin del conclicto, Paz en Colombia

 

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