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¿Dónde están las fronteras de la UE? (II): Croacia sí, Turquía no

Con motivo de la entrada oficial de Croacia en la Unión Europea, repasamos cómo se ha llevado a cabo este proceso a través del siguiente artículo que se publicaba hace ya año y medio:

Una de las opciones que se han barajado estos días en la cumbre del Consejo Europeo (8-9 de diciembre 2011) de la cual depende el futuro de la moneda única en gran parte, ha sido la de incluir las posibles medidas para salvar a la zona euro consensuadas por los 27 en el Tratado de Adhesión de Croacia. Este Tratado, por el que Croacia pasará a formar parte del club de los 27 el 1 de julio de 2013, ha sido firmado durante esta cumbre sin incluir ninguna disposición relativa a las medidas necesarias para salvar a la zona euro. Sin embargo, este artículo no centrará su análisis en dicha cumbre y sus resultados, sino más bien en lo relativo a la adhesión de Croacia y posibles incorporaciones.

Primer Ministro polaco Donald Tusk y primera ministra croata Jadranka Kosor

La cuestión central que este artículo plantea es si las decisiones tomadas por la UE y sus Estados Miembros en lo relativo a la adhesión de nuevos países al club de los 27 están basadas en el marco legal establecido por los tratados constitutivos de la UE o de lo contrario, están determinadas por la discreción política de sus Estados Miembro. Para ello, será necesario analizar el Artículo 49 del TEU y el proceso de, en palabras de C. Hillion, “creciente nacionalización del proceso de adhesión” por parte de algunos Estados Miembros.

Artículo 49 TEU:

Cualquier Estado europeo que respete los valores mencionados en el artículo 2 y se comprometa a promoverlos podrá solicitar el ingreso como miembro en la Unión. Se informará de esta solicitud al Parlamento Europeo y a los Parlamentos nacionales. El Estado solicitante dirigirá su solicitud al Consejo, que se pronunciará por unanimidad después de haber consultado a la Comisión y previa aprobación del Parlamento Europeo, el cual se pronunciará por mayoría de los miembros que lo componen. Se tendrán en cuenta los criterios de elegibilidad acordados por el Consejo Europeo.

Las condiciones de admisión y las adaptaciones que esta admisión supone en lo relativo a los Tratados sobre los que se funda la Unión serán objeto de un acuerdo entre los Estados miembros y el Estado solicitante. Dicho acuerdo se someterá a la ratificación de todos los Estados contratantes, de conformidad con sus respectivas normas constitucionales.

Formalmente, el Consejo ha de pronunciarse tras haber obtenido la opinión de la Comisión y la aprobación del Parlamento. Sin embargo, la práctica deja ver que el Consejo se pronuncia antes que la Comisión. Esto significa que el destino de la solicitud de adhesión queda determinada a la discreción política del Consejo antes que la Comisión emita su opinión al respecto. Esta práctica debilita el papel de las instituciones europeas ya que de facto se cambia la naturaleza del artículo 49 TEU al producirse una transformación de un proceso interinstitucional a uno intergubernamental. Un ejemplo de esta práctica puede encontrarse en la condición que estableció el Consejo en la que exigía un pronunciamiento del Tribunal de Justicia Internacional tras la independencia de Kosovo antes de transmitir la solicitud de adhesión de Serbia a la Comisión.

Las disposiciones constitucionales a los que los Estados Miembros pueden acogerse, como indica el segundo párrafo del artículo 49 TEU, juegan un papel importante en el proceso de adhesión. El caso de Francia es muy significativo al respecto. Tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, Francia realizó cambios constitucionales muy interesantes de analizar. El nuevo artículo 88.5 de la Constitución francesa obliga a someter a referéndum la ratificación de un Tratado de Adhesión. Sin embargo, este mismo artículo  excluye a los Tratados de Adhesión que resulten de Conferencias Intergubernamentales convocadas por el propio Consejo Europeo antes del 1 de julio de 2004. El objetivo de esta disposición no es otro que asegurar el derecho de bloquear la solicitud de un posible estado candidato atendiéndose a los requisitos constitucionales. Curiosamente, esta medida no ha afectado a la firma del Tratado de Adhesión de Croacia, pero sí afectará a la de Turquía, Islandia y a la de futuros candidatos que no provengan de Conferencias Intergubernamentales. De ahí la expresión “creciente nacionalización del proceso de adhesión”.

Lo que inicialmente se diseñó como un proceso dirigido por los Estados Miembros, la política de ampliación de la UE ha pasado a ser entendida como una parte más de la política nacional de cada Estado. Argumentando que este proceso ha ido muy rápido y muy lejos, los Estados Miembro han reafirmado su control sobre el mismo y prueba de ello es la aparición de nuevos requisitos constitucionales como en el caso de Francia y el debilitamiento del papel de la Comisión. En palabras de C. Hillion, “los Estados Miembro han instrumentalizado las perspectivas y posibilidades de futuras adhesiones para promover intereses domésticos”.

Vía| C. Hillion, EU enlargement in The Evolution of EU law eds. P. Craig and G. de Búrca 2011.

Más información| Consejo Europeo

Imagen| Presseurop

En QAH| ¿Dónde están las fronteras de la UE? (I): Historia de las ampliaciones.

Carlos Corts Díaz Escrito por el jul 1 2013. Archivado bajo Derecho Internacional, Jurídico.





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Carlos Corts Díaz

Carlos Corts Díaz

Consultor sobre financiación europea y public affairs | Schuman Associates

Master de Relaciones Internacionales y Master de Estudios Europeos

Licenciado en Traducción e Interpretación Ver perfil completo
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