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El primer instrumento musical electrónico

 

Actualmente el oído humano está acostumbrado a escuchar todo tipo de ruidos y sonidos producidos por los más variopintos instrumentos convencionales o electrónicos. Además gracias a la electrónica moderna con un simple sintetizador no demasiado caro, se pueden imitar los sonidos de muchísimos instrumentos, pero esto no siempre ha sido así.

El primer instrumento electrónico, o por lo menos el primero cuya existencia no solo fue anecdótica, fue el theremín, inventado en 1920 por el físico y músico ruso Lev Thermen (quien luego se afrancesó el nombre y quedó para la posteridad como León Theremín, de ahí el nombre del nuevo instrumento).

Theremín llegó a ser ingeniero militar debido a que a causa de la I Guerra Mundial tuvo que interrumpir sus estudios de física. A los pocos años de acabar la guerra, trabajó en la construcción de una estación de radio Saratov durante los primeros años de la revolución rusa. Fue en esa época, cuando gracias a sus conocimientos sobre electricidad y la radio, intentó crear un nuevo instrumento musical eléctrico. Él además era violonchelista aficionado y pretendía construir un instrumento que eliminase las barreras técnicas de éste.

Los theremines actuales constan de dos antenas dispuestas perpendicularmente entre sí. El intérprete debe de manejar la antena vertical con la mano derecha y la horizontal con la izquierda. Este instrumento tiene la peculiaridad de que “se toca sin ser tocado” ya que el intérprete debe de acercar su mano derecha a la antena vertical cuanto más agudo quiera que sea el sonido, y la otra antena funciona de manera análoga con el volumen. Al principio se construían con las recién inventadas lámparas de vacío, que tenían que estar sometidas a grandes voltajes para su funcionamiento, algo que era peligroso para los intérpretes pero sí a la hora del mantenimiento. Por eso los modernos se construyen con transistores que son más seguros y consumen menos.

El principio físico en el que se basa este instrumento es que la capacidad que forma la antena con el intérprete varía con la distancia entre ambos, de forma que moviendo la mano se puede variar la frecuencia (frecuencias altas significa sonidos agudos y frecuencias bajas sonidos graves) y así poder dar las notas de la escala. Luego es necesario modificar electrónicamente esas señales para que se emitan ondas sonoras en el rango audible por el ser humano.

Clara Rockmore. Posiblemente la intérprete de theremín más reconocida internacionalmente

El theremín tuvo su auge durante los años siguientes (hay que tener en cuenta que los sintetizadores tal y como los conocemos hoy son de la década de los 60) y fueron utilizados por algunos compositores clásicos de la época como P. Granger o B. Martinu pero sin duda el principal campo de aplicación del nuevo instrumento fue la música de cine de las primeras superproducciones de Hollywood de los años 30 y 40 debido al peculiar timbre de este instrumento, una mezcla entre el del violonchelo y la voz humana, con un sonido muy peculiar que ahora nos suena a extraterrestre. Así fue como primero fue utilizado por los compositores soviéticos como D. Shostakovich y luego los compositores de Hollywood como B. Hermann o M. Rózsa los utilizaron en sus bandas sonoras.

Actualmente el theremín ha perdido bastante reputación debido a los avances tecnológicos, pero se sigue usando tanto en la música clásica como en la música de cine o en la música popular.

 

Vía| Theremin world
Imagen| The Nadia Reisenberg & Clara Rockmore Foundation

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