Historia 


El poeta de Bogotá: José Asunción Silva (1865 – 1896)

En la segunda mitad del siglo XIX Bogotá, la capital de Colombia, era una ciudad fría, poco poblada y con difíciles conexiones geográficas con el resto del país y del mundo. Tampoco poseía grandes palacios y riquezas, más le sobraban iglesias cuyos campanarios se constituían entonces como los edificios y torres más altas de la ciudad. Sin embargo, Bogotá no carecía de una álgida vida cultural. Europa, de la que siempre quiso ser su espejo, fue el referente para la élite bogotana que era perceptora de toda la producción artística, cultural y literaria del Viejo Mundo. Así, los bogotanos de entonces procuraban educarse en Europa, o por lo menos recorrerla durante años, para así aumentar su capital cultural y simbólico. No obstante y pese a que fueron muchos los hombres que viajaron a Francia, España e Inglaterra durante el siglo XIX, existe un bogotano en particular cuya alma supo plasmar a través de la literatura los avatares de una ciudad y una época. Aquel hombre sin par, llamado José Asunción Silva, nació el 27 de noviembre de 1865 en la fría y lejana ciudad de Bogotá. Sus padres, Ricardo Silva Frade y Vicenta Gómez Diago, eran distinguidos miembros de la élite capitalina.

José Asunción Silva

José Asunción Silva

Desde muy temprana edad Silva se iniciaría en el arte de la literatura, realizando composiciones poéticas influenciadas por la obra de Gustavo Adolfo Bécquer y Víctor Hugo. Sin embargo, sería su viaje a Europa a finales de octubre de 1884 lo que ampliaría el panorama intelectual del autor. En París se reunió con Rufino José y Ángel Cuervo, una pareja de hermanos bogotanos que residía en la Ciudad Luz desde hace varios años. A su regreso a Bogotá en 1886, su padre Ricardo le encargó el liderazgo del negocio familiar (el comercio de distintos productos en la capital), aunque la empresa de los Silva entraría en decadencia al poco tiempo de asumir la dirección el poeta José Asunción. La grave situación financiera de la familia se acentuaría aún más al poco tiempo, debido a la muerte de Ricardo Silva en 1887. A partir de entonces, Silva frecuentaría con más ahínco las tertulias y los círculos literarios de la Bogotá finisecular, publicando poemas y textos en distintos periódicos y diarios de la región.

Elvira Silva, hermana y amor del poeta.

Elvira Silva, hermana y amor del poeta.

Sin embargo, una tragedia particular y personal volvería a cebarse sobre él a los pocos años de la muerte de su padre: En 1891 en Bogotá fallece su hermana Elvira. La muerte de aquella impactó profundamente al poeta: Por Elvira, José Asunción sentía un gran amor que no le sería posible definir sino a través de sus letras. Así, intentando superar la muerte de su enamorada, Silva continuaría escribiendo y relacionándose con la élite bogotana. Relaciones que le valieron el nombramiento de legado diplomático en Caracas, Venezuela, por Miguel Antonio Caro en 1894. A Venezuela se trasladó aquel año, aunque regresaría en un vapor a Colombia a inicios de 1895, cebándose de nuevo sobre él la tragedia: el vapor naufragó en enero cerca de las costas de Barranquilla (Colombia) y con él, se hundieron diversos manuscritos sobre los que había estado trabajando durante su estadía en Caracas. Una vez en Bogotá, el poeta procuró la reconstrucción del Libro de los Versos, obra que perdió durante el naufragio en Barranquilla, así como procuró el inicio de un nuevo negocio comercial para reactivar la economía familiar: la fundación de una empresa de baldosines. Sin embargo, la empresa de baldosines fracasó y los acreedores de Silva comenzaron a acosarle. Endeudado y perseguido, el 23 de mayo de 1895 José Asunción Silva se suicidó de un disparo al corazón en su casa de Bogotá.

Catedral Metropolitana de Bogotá a finales del siglo XIX.

Catedral Metropolitana de Bogotá a finales del siglo XIX.

La breve existencia de Silva, de poco más de treinta años (1865 – 1896), bastó para convertirle en una de las figuras más importantes de la historia de Colombia y una personalidad ineludible en la literatura en castellano. Su obra, aunque no demasiado prolífica, rebosa de calidad y sentimiento. Hoy por hoy se le considera uno de los principales exponentes del Modernismo latinoamericano, gracias a la repercusión y difusión que su obra tuvo durante su vida, pero especialmente a partir de su trágica muerte. Por otra parte, su novela De Sobremesa no llegó a ser publicada sino hasta 1925, por lo que, aunque es un auténtico ejemplar de la novela modernista imbuida de todos los elementos de la cultura finisecular occidental, no tuvo repercusión al no ser conocida en su contexto original de producción. De igual forma, su poesía es rica en materiales y da cuenta de una Bogotá contradictoria, pálida, fría y lúgubre. Debemos tener en cuenta que para entonces la capital de Colombia comenzaba a sufrir una serie de transformaciones que afectarían su modo de vivir: la aparición del telégrafo y los ferrocarriles, la iluminación pública y el acueducto, así como la construcción del Teatro Colón, el Parque Centenario y las primeras canalizaciones del río San Francisco dieron breves ilusiones de modernidad a los bogotanos.

Sin embargo, fue realmente la obra de Silva la que otorgó la tan ansiada modernidad a la ciudad perdida entre montañas y nubes. Finalmente, serán las letras del poeta las que concluyan esta entrada con un fragmento de uno de sus poemas más famosos, el Nocturno III:

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de älas,
Una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca,
y tu sombra
fina y lángida
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban.
Y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!

Vía| Silva, José Asunción. Poesía completa. De Sobremesa. Bogotá: Casa de Poesía Silva, 2013.
Más información| Santos Molano, Enrique. El corazón del poeta. Bogotá: Nuevo Rumbo Editores, 1992.
Imagen| José Asunción Silva; Elvira Silva; Catedral de Bogotá
En QAH| El Boom Latinoamericano: Entre Historia y Literatura

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