Especial Isabel, Historia 


El poder de los nobles en la Castilla del siglo XV

Aprovechando la gran repercusión mediática de la serie de Televisión Española “Isabel”, me gustaría hablaros de uno de los puntos principales que trata la serie. Este es el inmenso poder de la clase nobiliaria en la Castilla del siglo XV.

Enrique IV de Castilla fue un títere en manos de la nobleza

Enrique IV de Castilla, fue un títere en manos de la nobleza

Durante toda la Edad Media, la clase nobiliaria había ayudado a consolidar el poder real, pero a cambio de innumerables privilegios políticos, económicos y sociales, que debilitaban el poder de los monarcas. Más concretamente, la Reconquista cristiana de la Península Ibérica, que en su mayor parte estaba en manos de los musulmanes, había potenciado esta idea, ya que el protagonismo conquistador lo habían tenido los nobles, siempre supeditados, de manera más o menos eficaz, a los designios de la Corona y de la Iglesia.

Esta situación era muy bien conocida por los Reyes Católicos, aunque en el reino de Aragón no llegó a ser tan alarmante. Pero en Castilla la alta nobleza controlaba gran parte del reino. Esto se debía a la desastrosa gestión de los recursos patrimoniales que hicieron los reyes Juan II y Enrique IV, padre y hermano de Isabel respectivamente. Aunque esta práctica era habitual en la dinastía Trastámara, de hecho el fundador de dicho linaje, Enrique III, tiene el sobrenombre de el de las mercedes, por las innumerables concesiones territoriales y jurisdiccionales  que hizo a favor de los nobles, las cuales conllevaban un título nobiliario.

Juan Pacheco, hombre fuerte del reinado de Enrique IV

Juan Pacheco, marqués de Villena, hombre fuerte del reinado de Enrique IV

Las grandes familias nobiliarias castellanas, como los Guzmán, los Pacheco o los Mendoza, controlaban grandes extensiones de tierra, sobre todo en el sur de la Península. Por otro lado, continuamente luchaban entre sí o contra la Corona para aumentar y consolidar sus dominios. Esto se debe a su capacidad de poder movilizar grandes contingentes de tropas, mesnadas en la época, que ponían al servicio del Rey cuando lo creían oportuno. Esto delimitaba el campo de acción del poder real y lo supeditaba a la voluntad nobiliaria. La eliminación de esta subordinación militar será uno de los puntos de la política unificadora de los Reyes Católicos que más tempranamente aplicaron.

El objetivo político de los Reyes Católicos era fortalecer el papel del Rey dentro del reino, en detrimento de la clase nobiliaria, favoreciendo la creación de un Consejo Real eficaz, compuesto por funcionario reales pagados por los Reyes, miembros de la baja nobleza, principalmente letrados y totalmente leales a la causa regia. De este modo, se apartan de los cargos más importantes de la Corte a las familias más prestigiosas de Castilla.

Guiterre de Cárdenas, ejemplo del ascenso de la pequeña nobleza castellana

Guiterre de Cárdenas, ejemplo del ascenso de la pequeña nobleza castellana

Los historiadores consideran este hecho, junto a otros sucesos importantes, como la expulsión de los judíos, o el descubrimiento de América, como los primeros pasos hacia la creación de una monarquía autoritaria, que sentará las bases del Estados moderno que vendrá posteriormente.

Pero la fuerza inicial de Isabel y Fernando para conseguir sus objetivos era muy escasa. Se necesitó una guerra civil para empezar a disminuir el poder de los nobles dentro de la Corte. Con la subida al trono de Isabel en 1474, comenzó la guerra civil contra su hermanastra Juana, apodada “La Beltraneja”. Cada bando estaba apoyado por un número importante de nobles, situación típica en el siglo XV castellano. Al finalizar la guerra, Isabel y Fernando cuentan con un grupo nobiliario bastante leal a su causa, lo que permite poder enajenar la mayor parte del patrimonio de los nobles derrotados, como el marqués de Villena, que pierde muchas propiedades (hecho reflejado magistralmente en la serie). No hay que olvidar que los Villena tenían uno de los dominios más grandes de España, que comprendían la mayor parte de la región entre Cuenca y Almería.

Por otro lado, durante esta guerra los Reyes aprovecharon la situación bélica para extender sus posesiones de realengo, mediante la conquista de ciudades rebeldes, que nunca serán devueltas a sus “legítimos” dueños, por su inmenso valor económico, político y estratégico.

Este tipo de medidas que buscaban la consolidación del poder real, también afectaron a los partidarios de Isabel, ya que el objetivo político de los Reyes Católicos era eliminar de raíz el enorme poder nobiliario, no beneficiar a un grupo de nobles en detrimento de otro.

Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz

Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz

Pero todo no iba a ser enajenaciones, los Reyes compensaron a la nobleza en la mayor parte de los casos con otras propiedades y municipios de menor valor económico. También aumentaron los títulos nobiliarios, pero sin una retribución en tierras. Por ejemplo, pasar de marqués a duque, como se hizo con Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz en 1492, por la enajenación que hicieron los Reyes de Cádiz.

Por otro lado, la guerra de Granada iba a significar una ocasión perfecta para el resarcimiento de los nobles rebeldes y una oportunidad muy adecuada para consolidar la lealtad de la aristocracia fiel. También será prácticamente la última vez en la que los méritos militares serán recompensados con títulos nobiliarios, aunque estos fueron realmente escasos y de poco valor económico. A partir de este momento la aristocracia de Castilla va evolucionando a una nobleza de Corte más que de tipo militar.

Vía| Henry Kamen, Una sociedad conflictiva: España, 1469-1714, Alianza Editorial, Madrid, 1984

Imagen| Enrique IV, Pacheco, Cárdenas, Marqués de Cádiz

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