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El poder de la imaginación

Imagina, por un sólo instante, que el gran planeta en el que habitas fuera tan sólo una balsa de piedra flotando en medio de un gigantesco manantial de vida, así como un castillo de arena en un desierto cuya extensión no alcanza a ser vista por tus ojos, un diminuto punto de luz en la penumbra de la bóveda celeste. Pero que ese insignificante trazo que un día fue pintado en el lienzo de la historia está repleto de entes, seres, criaturas que lo moran, como tú y como yo.

Imagina que todos convivís en un mismo valle, una parcela de tierra que no le pertenece a nadie ni a nada, un terreno en el que no existen límites, fronteras, para nadie, porque para todos el sol brilla en lo alto y la luna se esconde una vez entrado el amanecer. Imagina que no importa el color de la piel, o de los ojos, o del cabello. Imagina que no importa la edad o el sexo, la religión, o la no religión. Imagina que no importan las riquezas, las propiedades, el poder, que las palabras egoísmo, codicia, guerra, son tan sólo un vestigio de los que alguna vez se equivocaron.

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El poder de la imaginación

Imagina que no hay luchas, no hay corrupción ni desengaños, no se trafica con humo, o peor aún, con la inocencia y la vida de las personas. Que ningún ser humano puede morir de hambre porque todos comparten sus alimentos y, por ello, hay de sobra para todos. Imagina que ninguna mujer tenga que ser forzada, que a ningún hombre se le llegue a pasar esa idea por la cabeza, o que no hay niños muriéndose en las calles por enfermedades que se curan con un chasquido de dedos.

Imagina que no existen las mentiras, que los únicos deberes fundamentales que existen son el respeto hacia los demás y hacia uno mismo, que el arte es la base de la educación para que jamás tengas que soportar otro día gris.

Imagina, por un sólo instante, que no hace falta viajar en patera para poder vivir, que Palestina e Israel son ahora un patio de recreo para cada niño que se acuesta atemorizado al anochecer, que las fábricas de armas son ahora gigantescos jardines llenos de naturaleza.

Ahora abre los ojos hacia el mundo y mira cómo es la realidad, intenta comprender por qué estas fantasías no existen si su complejidad no va más allá de tener iniciativa, por qué seguimos encerrados en una época en la que los hombres anhelan con ser reyes, por qué es necesario llegar hasta el extremo para ver que hayamos nacido donde hayamos nacido, la sangre de todos sigue siendo roja.

Imagen| geoblick

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