Historia 


El Pleistoceno Inferior y Medio del Calerizo Cacereño

Equipo multidisciplinar de investigadores (Equipo de Primeros Pobladores de Extremadura) encabezados por D. Antoni Canals Salomó y participantes en la Campaña 2017 en la Cueva de Santa Ana (Cáceres)

En Cáceres hay conocimiento de la existencia de restos arqueológicos que se remontan a los orígenes de la propia ciudad y de sus primeros pobladores. A ello se dedican un equipo multidisciplinar de investigadores (Equipo de Primeros Pobladores de Extremadura) encabezados por D. Antoni Canals Salomó llevan, desde aproximadamente el año 2001 hasta la actualidad (2017), a cabo  serie de campañas arqueológicas en las principales cavidades del Calerizo de Cáceres: la cueva de El Conejar, la cueva de Maltravieso y la cueva de Santa Ana con el fin de contextualizar la presencia de comunidades humanas durante el Pleistoceno. Los resultados obtenidos en los últimos años han documentado una ocupación diacrónica del Calerizo desde al menos el Pleistoceno Medio hasta la actualidad. En este recorrido, los yacimientos en cueva aportan hitos fundamentales para el reconocimiento de las etapas de esta ocupación durante la Prehistoria así como los elementos contextuales necesarios para la reconstrucción paleo-eco-social.

 

Plano localización de yacimientos Pleistocenos en Cáceres (cavidades y al aire libre)

En el año 2001, el recién formado Equipo de Investigación de Primeros Pobladores de Extremadura, visita varias cavidades del Calerizo cacereño, como la Cueva del Conejar, la Cueva de Santa Ana (a la que nos referiremos más adelante) o la Cueva de Maltravieso. En el marco de las diferentes intervenciones arqueológicas que lleva realizando el Equipo de Primeros Pobladores en los yacimientos al aire libre de Vendimia y El Millar, situados en la zona del río Salor (Malpartida de Cáceres), las cavidades del Calerizo ofrecen, gracias a la buena conservación de los sedimentos y de los materiales arqueológicos, la posibilidad de estudiar antiguos depósitos donde se han conservado los restos de los animales cazados por los homínidos y sus herramientas.

 

Además, las cuevas permiten estudiar y reconstruir, por el análisis de sus sedimentos, muchos aspectos del medio ambiente en el pasado: los pólenes para conocer la vegetación, indicadora del clima; el grado de humedad,…etc. Las cavidades son, por la presencia de espeleotemas o planchas estalagmíticas, lugares idóneos para poder datar, por métodos radiactivos, los diferentes niveles arqueológicos que forman los paquetes sedimentarios. Así es posible conocer la edad de los restos abandonados por los homínidos.

 

Entrada a la Cueva de Santa Ana Cáceres

Ante la importancia de las cuevas actualmente accesibles, se elaboró un programa específico de intervención arqueológica e investigación en el Calerizo con el objetivo de poder explorar y excavar aquellas cavidades con presencia de restos arqueológicos, y por supuesto reconstruir la historia de las comunidades humanas que habitaron la zona durante el Pleistoceno. Dentro de este inmenso plan de intervenciones arqueológicas está la Campaña (2017) en la que, de mano de este magnífico equipo de investigadores, he podido participar activamente interviniendo en la Cueva de Santa Ana, situada en el cuartel militar CIMOV nº1 (Cáceres).

 

Durante el Pleistoceno Medio, hace aproximadamente unos 350.000 años, el Calerizo era un lugar tranquilo, rodeado de grandes espacios abiertos, en el que la presencia de agua garantizaba la permanencia, a lo largo del año, de los recursos naturales (animales y plantas). La presencia de cavidades no dejó indiferentes a las comunidades humanas que dependían de la caza y la recolección. Desde muy antiguo, tal y como sugieren las ocupaciones de la Cueva de Santa Ana, la existencia de recursos estables favoreció el asentamiento de estos grupos.

 

Los primeros grupos de cazadores-recolectores que se asientan en el Calerizo cacereño, posiblemente proceden de África. Son sociedades achelenses que vagan por Europa y que en un momento dado llegan a la Península Ibérica y se asientan en contextos como el Calerizo cacereño por su particular hábitat rica en agua, caza y frutos que recolectar; Y decimos que son sociedades achelenses a pesar del hallazgo en el Nivel 1 de industria Olduvayense Modo 1 porque aún no se pueden probar la presencia de homínidos, por lo que se piensa que las sociedades presentes en la Cueva de Santa Ana a pesar de sufrir la gran revolución que supuso en la elaboración de herramientas el Modo 2 o Achelense seguían utilizando herramientas del Modo 1, lo que quiere decir, que el modo de elaboración de herramientas no desaparece de un período a otro sino que se alarga temporalmente dependiendo de las necesidades.

 

La presencia de agua en el Calerizo es el elemento crucial para la presencia de estas primeras comunidades humanas en cavidades como la de Santa Ana; pero este recursos no solo la obtienen de los torrentes que manaban a nivel freático en las cavidades del Calerizo, como bien pudo ser el caso de la Cueva de Santa Ana acerca de la cual existe un relato del siglo XV que habla que de esta cavidad salía agua en cascada, y que en algún momento se secó como consecuencia de la actividad sísmica, sino también el agua estos grupos la obtienen de la cercana ribera del Marco (como bien sugieren las prospecciones llevadas a cabo por el Equipo de Primeros Pobladores y la presencia de materiales trabajados en la llamadas Vegas del Mocho, cercanas a la desembocadura de la Ribera del Marco en el Río Guadiloba).

 

Estas cuevas, como en el caso de Santa Ana, se van colmatando de sedimentos y formando un talud que guarda en su interior las distintas etapas de ocupación; este dato por un lado es un aspecto positivo pues esas colmataciones conservan de un modo único el potencial arqueológico de la cueva, pero en contraposición a ello existe el problema de que como gran parte de la cavidad de Santa Ana estuvo inundada esos materiales se lavaron haciendo imposible una datación absoluta mediante radiocarbono (radiactividad) ya que los isótopos que debían estar presentes en los materiales arqueológicos se han ido por ese proceso de lavado.

 

Para las dataciones, al no tener restos de homínidos, y con la imposibilidad de realizar dataciones absolutas mediante radiocarbono, nos valemos de la microfauna cuya presencia en este yacimiento nos da información sobre distintos momentos; en especial destaca la presencia de un roedor pleistoceno, actualmente extinto, y que aparece con frecuencia. El inconveniente es que para hacer dataciones absolutas el valerse de la faunística presente no es válido, y es por ello que se intentará una datación con muestras recogidas mediante rayos cósmicos. La datación mediante rayos cósmicos consiste en estudiar las partículas cósmicas depositadas sobre un objeto tallado y averiguar el tiempo transcurrido entre el momento que fue tallado o alterado de su estado original y su descubrimiento.

 

En definitiva, en cuanto a esta Campaña 2017 se refiere podemos decir que Santa Ana sigue guardando sus secretos que va desvelando a medida que avanzan las campañas arqueológicas que permitirán a este magnífico equipo de investigación (Primeros Pobladores de Extremadura) y a D. Antoni Canals Salomó, responder a más preguntas, conocer la vida y paleoambiente en el que vivieron estas primeras sociedades achelenses presentes en el Calerizo cacereño.

 

 

Fuente| Primeros Pobladores de Extremadura. Exposición “La Cueva de Maltravieso: Cáceres hace 350.000 años” en octubre de 2005; datos de la explicación de D. Antoni Canals Salomó durante mi participación en la Campaña 2017 de la Cueva de Santa Ana (Cáceres).

En Colaboración con QAH| Arqueología y Gestión Turística

Equipo Arqueológico de EPPEX participante en la Campaña 2017 en la Cueva de Santa Ana (Cáceres)

Imágenes (imágenes propias)| Entrada a la Cueva de Santa Ana Cáceres; Plano localización de yacimientos Pleistocenos en Cáceres (cavidades y al aire libre).

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