Historia 


El pequeño centenarío de una gran minoría, el pentecostalismo mexicano

El próximo primero de noviembre se celebrará en México el tradicional día de muertos, pero también se conmemorará un suceso casi desapercibido en un remoto pueblo del norte del país. Todo comenzó en  pueblo de Villa Aldama, en el estado de Chihuahua, cuando en 1914 una mujer llamada Romana Carvajal de Valenzuela llegó desde Los Angeles, ciudad estadounidense en la que ella y su esposo se establecieron, posiblemente huyendo de la violencia de la Revolución mexicana.

En este lugar se celebraron cultos pentecostales a los que también debieron asistir los primeros mexicanos convertidos a esta religión.

En este lugar se celebraron cultos pentecostales a los que también debieron asistir los primeros mexicanos convertidos a esta religión.

Cuando Romana se encontró con su familia les comunicó que había adoptado la fe protestante. Aunque para sus familiares era una mala noticia, logró convencerlos para que tuvieran reuniones de oración. Fue entonces, en aquel primero de noviembre, cuando doce de aquellas personas tuvieron un bautismo del Espíritu Santo; oraron con tanto fervor que de un momento a otro comenzaron a hablar en lenguas, un idioma desconocido que los conduciría hacia experiencia religiosa nueva.

William Seymour y su esposa Jenny Moore.

William Seymour y su esposa Jenny Moore.

El contacto de Romana con esta fe empezó en 1912 cuando ella y su marido conocieron en Los Angeles a unos mexicanos que habían asistido al templo del reverendo afroamericano William Seymour. Este hijo de esclavos era uno de los principales promotores del “don de lenguas”, aquella manifestación que describe el libro de los Hechos 2:4. Al no contar con apoyo de su iglesia local Seymour buscó lugares donde pudiera predicar y fue hasta 1906 que encontró un edificio una zona marginal, donde dirigió reuniones caracterizadas por la emotividad, la práctica de hablar en lenguas extrañas y por la diversidad étnica de los asistentes. Este hecho ha sido considerado como el comienzo del pentecostalismo moderno.

A diferencia de otras confesiones protestantes que llegaron a México, a finales del siglo XIX, como organizaciones misioneras bien estructuradas, el pentecostalismo llegó al país en forma más espontánea, dirigido por personas sin preparación teológica previa pero con una fuerte convicción de compartir sus vivencias espirituales . Al caso de la señora Carvajal debe sumarse el de David Genaro Ruesga, un combatiente de la Revolución que también viajó a Estados Unidos y escuchó el mensaje pentecostal luego de haber sufrido una enfermedad. Los primeros pentecostales mexicanos pusieron énfasis en la sanidad por medio de la oración. En 1916 Miguel García, un peluquero que había sido parte del grupo de la señora Romana, fue a predicar en los estados de Durango y Coahuila sin ganar la simpatía de otros pastores protestantes debido a la oposición de hablar en lenguas y “sanar” a los enfermos.
En la actualidad, el pentecostalismo es un movimiento con una gran diversidad, puesto que depende más del carisma de sus líderes que de una estructura eclesial, aunque pueden adoptarla conforme vayan incrementando sus miembros: la reunión de Romana Carvajal se convertiría más adelante en la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de México. Si bien este primero de noviembre pasará desapercibido para muchos pentecostales mexicanos, éstos seguirán siendo la minoría religiosa con mayor crecimiento y presencia pública.

 

VíaGAXIOLA, 40MANUEL J., La Serpiente y la Paloma. Análisis del crecimiento de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de México,  William Carey .Library, California, 1970. DE LA LUZ, DEYSSY JAEL, El movimento pentecostal en México, Ed. Manda, México, 2010. Libro de los Hechos 2:4

Más información| Avivamiento de la Calle Azusa, Panorama religioso en MéxicoPentecostalismo en España

Imagen| William J. Seymour and the Azusa Street RevivalA Radical Pentecost-Looking at our Pentecostal Roots

 

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