Economía y Empresa 


El papel de la econometría en la Ciencia Económica

La irrupción de la crisis económica de 2009 ha tenido varias consecuencias, algunas muy graves como ya sabemos. El aumento del desempleo, especialmente en Europa y en su vertiente mediterránea, la desigual distribución de los costes de la misma, afectando más a aquellos que menos tienen, y por lo tanto elevando la desigualdad. También ha iniciado un debate profundo sobre la validez de las políticas económicas al uso, especialmente la política fiscal, rápidamente debilitada por el excesivo aumento de la deuda pública en gran multitud de países, y de la política monetaria, que ha tenido que buscar nuevos instrumentos de actuación dada la rapidez, y poca eficacia, con la que bajaron los tipos de interés nominales hasta cero.

Sin embargo, una consecuencia más soterrada, pero no menos importante, ha aparecido en el corazón mismo de la ciencia económica. La incapacidad de predecir por parte de ésta la llegada de tal crisis, así como su profundidad, y su incapacidad para solventar los problemas que más acucian a la sociedad, ha provocado un amargo divorcio entre esta última y aquellos que nos dedicamos a la Economía. Desde hace ya algunos largos años, en general, el aprecio que pudiera existir, si es que lo había, por esta ciencia, ha desaparecido, mientras que muchos economistas nos dedicamos a convencer a la sociedad de que nuestro trabajo sirve para algo y que estamos dispuestos a explicarlo.

En el corazón de este debate aparece la consideración, por muchos, de la incapacidad de la economía, al contrario que otras ciencias más exactas, de poder prever o medir relaciones económicas. Sin embargo esto refleja tan sólo el desconocimiento del quien lo afirma. La econometría actual ha alcanzado una capacidad de análisis que se desconocía tan sólo unas décadas atrás. El desarrollo de nuevas técnicas, métodos de estimación y la ayuda que, tanto las nuevas tecnologías como la inmensa disposición de datos, han permitido avanzar en la capacidad del economista de aislar y controlar los efectos económicos de las variables, ha permitido avanzar en la selección de teorías y supuestos válidos frente a los que no funcionan. Más aún, muchos métodos econométricos son capaces de identificar, si existiera, no sólo la correlación sino además la causalidad entre dos variables, por lo que permiten refutar teorías. No obstante, si esto segundo no pudiera hacerse, la econometría no perdería su papel relevante en la ciencia económica. Es decir, en términos Popperianos, el análisis econométrico está capacitado para conocer si  entre dos variables no existe (co)rrelación tal y como prevé un modelo, por  lo que necesariamente dicho modelo será refutado. Sin embargo, si la econometría encontrara evidencia de (co)rrelación se podría argumentar que dicho modelo, con esos datos y con dicho análisis no puede ser refutado. Es decir, la econometría es el instrumento que el método científico tiene para construir la Ciencia Económica al igual que la experimentación lo es para construir las ciencias de la naturaleza.

Sin embargo, la propia econometría ha sido atacada por otras razones. En primer lugar, se ha considerado su incapacidad de prever el futuro, la ocurrencia de ciclos económicos e incluso su magnitud. Ante esto, y a descargo, podemos afirmar que no es el papel de la econometría ejercer de bola de cristal. Es cierto que las habituales rectificaciones en las predicciones que los diferentes organismos nacionales e internacionales realizan son utilizados como prueba de esta incapacidad. Sin embargo, la econometría no tiene ni puede solo tener por objeto predecir comportamientos, sino principalmente debe poder aislar efectos entre variables. Y es este segundo trabajo el que realmente lo hace bien.

2Modelos micro y macroeconométricos como los LOGIT, PROBIT, de supervivencia, datos de panel, modelos en diferencia, variables instrumentales, métodos como el generalizado de los momentos, vectores autorregresivos, modelos ARIMA, así como muchísimos otros, permiten a día de hoy poder realizar estimaciones de relaciones entre variables con la seguridad elevada de no sólo estar midiendo correlaciones sino además causalidad. Sin embargo, en cuanto a la predicción, las rectificaciones de sus predicciones son habituales, debido a la falta de información completa para poder realizar dichas predicciones. Por ejemplo, la evolución del PIB en el año t+1 se hace con información existente en t, y por lo tanto, todo aquello que suceda de modo imprevisible entre t y t+1 modificará tal predicción.

Dado que estamos intentando prever variables que están fuertemente influenciadas por condicionamientos sociales, políticos, culturales y de otra índole, sería realmente sorprendente que cualquier organismo acertara más allá de seis meses en las predicciones realizadas. Para hacernos una idea, y por ejemplo, las predicciones para 2014 no contaban entre la información existente en 2013 con que posiblemente hubiera una guerra en Ucrania ni cómo esta afectaría a las economías mundiales. Otro ejemplo es  que, si asumimos que este conflicto ha afectado singularmente a economías como la alemana o la rusa, las predicciones que se hicieran en 2013 sobre estas dos economías, serían con casi toda seguridad excesivamente optimistas con lo que finalmente ha ocurrido.

Por último, se acusa al economista que hace uso de la econometría de devaluar la técnica al proyectar sobre esta sus juicios de valor, invalidando los resultados posibles. Esta sospecha es cierta. Pero no menos cierto es que los análisis econométricos deben ser siempre puestos al foco de la crítica de pares, lo que en definitiva permite contrastar si el trabajo del analista es lo suficientemente objetivo en la técnica usada. En esto último, doy fe, dada las numerosas semanas que puede suponer contestar a una pregunta de un colega sobre una técnica usada para poder terminar publicando un trabajo.

En resumen, el desarrollo de técnicas econométricas así como la abundancia de datos, ha permitido la expansión del análisis económico, y ha elevado más aún, sin cabe, el conocimiento que un buen economista tiene sobre la realidad, especialmente a nivel macroeconómico, aunque también microeconómico. En la actualidad multitud de trabajos se dedican, desde la Economía Aplicada, a refutar o sostener modelos económicos de toda índole, de tal manera que muchos de ellos que hasta hace poco se daban por sentado, ya no son aceptados. Y todo gracias a la econometría.

 

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Imagen: Econometria

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