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El otro Degas: el dibujante

Para casi todos, Edgar Degas fue el pintor de bailarinas. Pero no sólo era eso. Degas fue uno de los dibujantes más importantes del siglo XIX que, además, experimentó con el grabado y la fotografía.

Madame Dumbowska. Edgar Degas. 1859

Madame Dumbowska. Edgar Degas. 1859

La aparición de la fotografía y su reconocimiento como forma artística en 1862, obligó a investigar y a buscar nuevos temas y nuevas formas estéticas. Si la fotografía incide en la visión de todos los detalles, la pintura buscará su originalidad en las impresiones momentáneas captadas con gran rapidez.

Quizá el motivo que llevó a Degas a realizar sus obras menos conocidas, los dibujos y monotipos, fuera el deseo del artista de experimentar, bien fuera con la fotografía o los grabados, tarea que le servía en su proceso de formación y que realizaba en la intimidad de su taller.

Edgar Degas nace en París en 1834 y desde muy joven entra en el taller de Barriasy, un artista local discípulo de Ingres, a quien por cierto, consideró siempre su maestro. Sin embargo, en seguida, con sólo veinte años, ya empieza su formación en la Escuela de Bellas Artes de Paris. Con el tiempo, su estilo se consideró perteneciente al impresionismo, un movimiento artístico heterogéneo que surgió en París en la segunda mitad del siglo XIX. Degas tiene en común con los artistas impresionistas el gusto por la captación de la espontaneidad y los gestos o detalles que se producen en un instante, junto con el empleo de influencias y técnicas como las xilografías japonesas o el estudio de la fotografía. Sin embargo, se desmarca un poco de todos ellos puesto que la mayoría de los impresionistas buscaban encontrar ese instante al aire libre, la pintura al aire libre que tanto les caracterizó. Pero Degas tiende a la representación de vistas urbanas y espacios interiores como los cafés, los burdeles, los escenarios o las mujeres trabajando.

Autorretrato de perfil. Edgar Degas. 1854

Autorretrato de perfil. Edgar Degas. 1854

Dentro de los dibujos que Degas realizaba en la intimidad, destacan los que hizo dentro del entorno familiar y de sus amistades, pero también algunos autorretratos dentro del estudio de su propia imagen, para algunos de los cuales utilizó espejos para poder ver bien su figura en su proceso de experimentación y aprendizaje. También retrató a criadas, como a Sabine Neyt, la única de sus sirvientas que posó como modelo para él y a la que retrata como madre, carabina o costurera de las bailarinas a las que también representó. Son retratos y autorretratos en poses muy relajadas, cada vez con rasgos más definidos, de líneas más seguras, pero normalmente ajenas al espectador o a la presencia del artista.

También experimentó con otras temáticas como el cuerpo femenino desnudo en el tocador y el movimiento de los caballos, la actividad atlética de los jinetes o las relaciones sociales entre los espectadores que acudían a las carreras de caballos.

Lo cierto es que, a pesar de ser un excelente dibujante, tarea que le ocupó una gran parte de su tiempo, nunca concibió sus dibujos y monotipos para que fueran expuestos o vendidos. Sin embargo, la afición del historiador y conservador americano Robert Flynn Johnson al coleccionismo, hizo que poco a poco fueran llegando a sus manos un gran número de piezas realizadas por Degas.

Actualmente y gracias a Flynn Johnson, la Fundación Canal dedica una exposición a esta faceta menos conocida de Degas. Edgar Degas. Impresionistas en privado recoge una maravillosa colección, por su cantidad y calidad, de dibujos, grabados y fotografías de uno de los artistas franceses más importantes de la historia del arte.

Vía| Fundación Canal

Más información| Fundación Canal

Imagen| Fundación Canal

En QAH| ¿Quiénes fueron y qué hicieron los impresionistas?

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