Historia 


El origen del número Cero

Uno de los mayores logros intelectuales de nuestra civilización para representar entidades abstractas es aquello que llamamos números. Nos permiten tener un registro de nuestras pertenencias, fechas de registro, bienes comerciales, y calculamos de manera tan precisa que fuimos capaces de volar a la Luna gracias a ellos.

Los usamos con tanta facilidad que los damos por sentado, aunque nuestro sistema numérico sólo se afianzó en Occidente en el siglo XIII, después de que el matemático italiano Leonardo Fibonacci lo aprendiera de los comerciantes árabes que, presumiblemente los adoptaron en sus viajes a la India. Pero un número destacaba entre todos, el CERO

Tabla de Angkor, se representa el número 605

Tabla de Angkor, se representa el número 605

Con la excepción del sistema maya, cuyo glifo que simbolizaba al Cero nunca salió de las Américas, los babilonios lo representaban con signos de puntuación, pero los romanos no lo conocían, y los egipcios no lo representaron acertadamente y no supieron sacarle todo su jugo. Un círculo inscrito en un templo en Gwalior, India, que  data del siglo IX, había sido considerado como la versión más antigua en Oriente, pero sin duda tendríamos que remontarnos mucho más atrás para averiguar cual es su verdadero origen.

Parecer ser que los babilonios se llevan la palma. Utilizaban un sistema de base 60, y con ese sistema de notación era imposible distinguir el número 23 del 203 o el 2003, aunque esta ambigüedad no pareció preocuparles. Se supone que los sistemas de puntuación que utilizaban les servían para identificar el concepto del Cero.

Historiadores y matemáticos sí suelen estar de acuerdo es que proviene de Oriente, es algo más que aceptado por la comunidad académica. Una estela de piedra encontrada en 1931 en Angkor, contiene una inscripción referente a una escritura de venta e incluye referencias a esclavos, cinco pares de bueyes y sacos de arroz blanco. Aunque alguno de los otros escritos no ha sido descifrado, la inscripción llevaba claramente la fecha 605 de un antiguo calendario y datado en el 683. Así pues, dos siglos más antiguo que el del templo de Gwalior.

Lo que le dió a los números el poder fue el mismo acto de nombrarlos y escribirlos, y el número Cero dio ese salto cualitativo que nos ha permitido evolucionar en multitud de disciplinas científicas. Y es que el Cero es algo más que un número, aunque represente “la nada” lo significa “todo”.

En colaboración con | HDNH

Vía | Smithsonian

Imágenes | Abc.es y WikimediaCommons

 

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