Historia 


El origen del Feudalismo

Sin duda, una de las transformaciones más drásticas en la historia de Occidente es la que tiene lugar durante el paso de la Antigüedad al Medioevo. Uno de los cambios más significativos es el fin del esclavismo como modelo socioeconómico y su reemplazo por el modelo feudal. Pero ¿qué es el Feudalismo? ¿En qué consiste? Pues bien, dadas las circunstancias históricas que propició, el feudalismo puede entenderse de dos formas: En primer lugar, como un tipo de sociedad que se caracteriza por el fortalecimiento de los lazos de dependencia entre hombres, creando rangos y jerarquías entre éstos. En segundo lugar, puede comprenderse también como una maquinaria de instituciones jurídicas que determinan relaciones de obediencia y servicio, estableciendo dos distinciones básicas: vasallo y señor. Según lo anterior, podemos entender el feudalismo entonces tanto como un modelo estatal como también una forma de vida social. Y allí residió su poder. El feudalismo permeó las estructuras mentales y sociales del hombre medieval, condicionando que éste desarrollara una concepción del mundo y de la vida entendida a partir de dichas estructuras feudales.

Mapa que ilustra el Tratado de Verdún (843) por el cual fue repartido el Imperio Carolingio, lo que demuestra que ni siquiera las grandes entidades estatales se salvaban de la desmembración a la muerte de sus señores.

Mapa que ilustra el Tratado de Verdún (843) por el cual fue repartido el Imperio Carolingio, lo que demuestra que ni siquiera las grandes entidades estatales se salvaban de la desmembración a la muerte de sus señores.

Pero ¿cómo y dónde surgió el feudalismo? La caída del Imperio Romano de Occidente dejó a la Europa cristiana huérfana de una potencia estatal que organizara la vida social. Con el paso del tiempo, la Iglesia Católica tomaría el lugar que habían dejado vacante los emperadores de Roma. Pero mientras eso ocurría, las tierras del continente eran constantemente repartidas y divididas a la muerte de su propietario legítimo. Muchos de los herederos no lograban ponerse de acuerdo sobre la repartición, por lo que se producían numerosas guerras de carácter regional y pequeños conflictos bélicos entre distintas aristocracias, cada una apoyando a uno de los herederos. De esta forma, las constantes pugnas por el control de la tierra sembraron un clima de inseguridad en la población del común. Ante la situación y viendo una imperativa necesidad de protección, los campesinos comenzaron a pedir protección a quien pudiera ofrecérsela, obviamente a cambio de algún servicio que pudieran prestarle. Pero un elemento importante de estos tratos que comenzaban a hacerse, consistían en que el campesino conservaba para sí su libertad.

Sin embargo, lo anterior procuraba realizarse dentro de la mayor legalidad posible. Surgió así lo que se conoce como Recomendación o Commendatio, que consistía básicamente en un contrato que establecía las obligaciones y derechos de cada parte. Asimismo, consignaba el sometimiento de la autoridad del vasallo a su señor. El primero debía servirle y respetarle; el segundo debía encargarse de la manutención y vestido del vasallo. Este tipo de contratos, los primeros que comenzaban a hacerse en Europa durante la Alta Edad Media (siglos VI – X d.C.), terminaban con la muerte de uno de los contrayentes. Por otra parte, el contrato también establecía la concesión al vasallo de un beneficio, que generalmente era una extensión pequeña de tierra que le permitiera a éste sostenerse. Dicho beneficio se le concedía al recomendado (otra forma de denominar al vasallo) en forma de tenencia, las cuales muchas veces eran vitalicias y hereditarias y garantizaban al beneficiario derechos sobre el usufructo, más no sobre la posesión de la tierra en sí.

Estas primeras formas de contratos, que incluían la Commendatio y la otorgación del beneficio, surgieron durante

Ceremonia de Vasallaje.

Imagen que ilustra la ceremonia del Vasallaje, que acompañaba la elaboración del contrato.

los primeros siglos de la Alta Edad Media y nacieron en la región que hoy comprende el norte de Francia, Bélgica y algunas zonas de los Países Bajos. Pero ¿cómo se expandió al resto de Europa? Al parecer, habría sido la política bélica de los primeros Carolingios (Carlos Martel, Carlomán I, Pipino) la que contribuyó a la expansión de contratos como la Commendatio. Las guerras civiles que se produjeron bajo sus respectivos reinados aumentaron considerablemente la necesidad de guerreros, y una de las formas más eficientes de conseguirlos era a través de la Commendatio con las distintas poblaciones locales. Pero la expansión guerrera de los carolingios creó interés por el vasallaje, ya no sólo en los sectores más bajos de la sociedad, sino también entre las distintas aristocracias regionales. De esta forma, comenzó a darse una elevación del nivel social del vasallaje y éste se escindió en dos formas principales: estaba en primer lugar el vasallaje común, que se daba entre la población local y los señores, nobles o terratenientes de la región; en segundo lugar estaba el vasallaje con la figura del rey, el cual involucraba básicamente a los sectores altos de la sociedad, además de que éstos vasallos tenían consideraciones especiales que los comunes no tenían.

Coronación de Carlomagno.

Coronación de Carlomagno.

La política de Carlomagno y sus sucesores fue continuar con la difusión del vasallaje en estos dos niveles. Durante su reinado, la institución del vasallaje se expandió por la Francia Occidental y Oriental (hoy en día Alemania), Lotaringia, Provenza, Borgoña y el norte de Italia. Cabe anotar que la difusión y promoción del sistema de vasallaje fue premeditada: los reyes carolingios, cuyo poder era débil, creían que reforzando los lazos de fidelidad que se establecían con las relaciones de vasallaje, se aseguraban también la fidelidad propia. Era una jugada política que pretendía darle un aire de seguridad a las incipientes monarquías. El servicio que prestaban los vasallos era principalmente militar y la elaboración del contrato de vasallaje iba acompañada de un juramento de Fidelidad. Los carolingios implementaron también los beneficios dentro de los contratos, aunque el hecho de haberse expandido a los estratos altos de la sociedad, influyó en que la concesión de beneficios fuese otorgada principalmente a aristócratas que juraban fidelidad y que el vasallaje común pudiera entenderse sin el beneficio como parte primordial.

El resultado de la política carolingia fue la configuración de una entramada red de poderes, jerárquicamente organizada con la figura del rey por encima de todo, sostenida por todos aquellos señores, aristócratas y nobles que le habían jurado fidelidad, quienes a su vez estaban por encima de todos aquellos campesinos y siervos que habiendo realizado contratos de vasallaje, habían entrado a su servicio. Las estructuras feudales seguirían cambiando a lo largo de la Edad Media y desaparecieron formal e informalmente a partir del siglo XV, con distintas cronologías dependiendo de la región.

Vía | Anderson, Perry. Transiciones de la Antiguedad al Feudalismo. Madrid: Editorial Siglo XXI, 1979; Ganshof, Francois – Lois. El Feudalismo. Barcelona: Ariel, 1985.

Imágenes | Tratado de Verdún; Vasallaje; Coronación de Carlomagno

En QAH| El veraneo desde el medievo hasta la actualidad

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