Historia 


El origen de los Medici, una dinastía de película

La tenacidad y el esfuerzo han hecho que a lo largo de la Historia numerosas personalidades de origen humilde pudieran medrar social y económicamente en una sociedad que, originalmente cerrada, solía beneficiar a aquellos que desde su nacimiento contaban con cierto estatus. Y aunque la perseverancia es importante a la hora de conseguir un fin semejante, en algunos casos la astucia y la inteligencia para administrar las oportunidades que la vida ofrece suelen ser mucho más determinantes. El ejemplo más extraordinario lo tenemos en los Medici, una de las familias italianas más poderosas del Renacimiento que, a pesar de su origen humilde, consiguió penetrar en los estamentos más altos para gobernar los destinos de diversos estados europeos. ¿Cómo llegaron los Médici a ascender tan espectacularmente? ¿Cuáles fueron sus comienzos?

Juan de Medici, también conocido como Giovanni di Bicci De' Medici (1360-1429

Juan de Medici, también conocido como Giovanni di Bicci De’ Medici (1360-1429).

El origen de los Medici no es del todo claro, si bien se cree con total certeza que era modesto. Por lo que se ha podido deducir de su apellido es muy probable que la familia ejerciera la medicina en Florencia, la ciudad que se considera cuna natal de la familia. Sin embargo las fuentes reflejan que en un momento determinado, y aprovechando el desarrollo de la incipiente burguesía, los Medici optaron por cambiar de profesión para pasar a ejercer de comerciantes y, posteriormente, de banqueros. Sería esta última actividad lo que daría preponderancia a una familia que debió mostrar unas dotes extraordinarias para ello, al hacer de su banca una de las más sólidas de la zona norte de Italia.

Las fuentes escritas señalan que el primer Medici a tener en cuenta es Juan de Medici, afamado banquero florentino al que se le cree como el fundador de su dinastía en plena Baja Edad Media. Aunque no sabemos con exactitud datos más concretos de su ascendencia, todo parece señalar que sus dotes para los negocios y el comercio favorecieron que su fama y fortuna (gracias a la dote de su esposa, Piccarda Bueri) crecieran paulatinamente. Dedicado a estas actividades, a la recaudación de impuestos en ciertos espacios agrarios y con contactos en otros estados florecientes de Italia, su poder económico le llevó a intervenir políticamente en Florencia y en parte de la Toscana para verse beneficiado. Es así como, tras posicionarse estratégicamente a favor del Papado en Roma dándole su apoyo financiero desde Florencia, los Medici pasarían a ser la familia de referencia a la que los sucesivos papas recurrirían siempre que lo consideraran necesario. Esta victoria sobre otras familias florentinas más pudientes y poderosas fue un logro personal de Juan para engrandecer su apellido, empresa que continuaría su hijo mayor y heredero Cosme.

Tumba de Lorenzo de Medici realizada por Miguel Ángel.

Tumba de Lorenzo de Medici realizada por Miguel Ángel.

Cosme de Medici (fundador de la rama Medici Caffagiolo) llevó a la cúspide del poder a la familia. Con una inteligencia política excepcional, y a pesar de contar con muchísimos enemigos, el banquero supo utilizar sus contactos con otras familias y estados para hacer frente a las amenazas latentes. Ayudado en la banca por su hermano menor Lorenzo, Cosme se vio inmerso en política obteniendo (al igual que su padre años atrás) el cargo civil de confaloniero. Habiendo ingresado unas cantidades aún mayores que las obtenidas por su padre, y aclamado por el pueblo, se vio con la fuerza suficiente como para impulsar a Florencia dentro del juego político imperante en la Península Itálica. Bajo su dominio Florencia consiguió sellar una histórica paz con Milán y ser una pieza muy valiosa dentro de la red comercial del área italiana. Respetado por el pueblo, generoso con sus aliados y temido por unos enemigos que estaban en contra del “régimen dictatorial” que había impuesto, empleó parte de su excelsa fortuna en impulsar la cultura creando numerosas bibliotecas y a través del mecenazgo de muchos artistas emergentes. A sus hijos les dejaría una Florencia enriquecida que además se perfilaba como uno de los principales focos culturales del Renacimiento, una banca próspera y la gota, enfermedad que posiblemente le produjo la muerte y que marcaría a su descendencia.

Su heredero, Pedro de Cosme de Medici, moriría de esta enfermedad en 1469 habiendo creado, gracias a una cierta torpeza, enemigos entre los influyentes mercaderes florentinos que a partir de entonces se mostraron en contra de los intereses de la familia. Su hijo Lorenzo de Medici (apodado el Magnífico) le sucedería. Banquero, político, mecenas, hombre de artes, filósofo, poeta y aristócrata por matrimonio, su valiosa educación humanista y sus habilidades diplomáticas le ayudaron a desenvolverse en una Florencia que le fue hostil. Criado en Venecia y en Milán, pronto entraría en disputa por cuestiones territoriales con el reino de Nápoles y con el Papado, si bien sus mayores enemigos fueron los Pazzi. Éstos se habían aprovechado de la fricción entre la Santa Sede y los Medici para arrebatarles las finanzas pontificias y Lorenzo, hastiado por el supuesto juego sucio de sus adversarios, devolvió el golpe utilizando su preeminencia política para dañar económicamente a los Pazzi en territorio florentino. La disputa acabaría desembocando en el atentado sufrido por Lorenzo y Giuliano (su hermano menor) a manos de los Pazzi y otras familias florentinas de renombre en lo que se conoce como Conspiración de los Pazzi. Muerto Giuliano y habiendo sido Lorenzo herido de gravedad, los florentinos decidirían tomarse la justicia por su mano y asesinar violentamente a parte de los intrigantes que habían planeado las muertes de los Medici. Solo la providencial intervención de Lorenzo salvaría a Florencia de un asedio napolitano instigado por el papa Sixto IV, quien se cree que pudo apoyar secretamente la conspiración.

Catalina de Medici (1519-1589), reina consorte de Francia. Emparentada por matrimonio con los Valois, su hijas Isabel y Clauda serían esposas de Felipe II de España y Carlos III de Lorena, y sus hijos Francisco II y Carlos IX contraerían matrimonio con Maria I de Escocia e Isabel de Austria.

Catalina de Medici (1519-1589), reina consorte de Francia. Emparentada por matrimonio con los Valois, su hijas Isabel y Clauda serían esposas de Felipe II de España y Carlos III de Lorena, y sus hijos Francisco II y Carlos IX contraerían matrimonio con Maria I de Escocia e Isabel de Austria.

Consciente del peligro que corría su familia, Lorenzo decidió aprovechar su fortaleza económica el beneplácito del pueblo florentino para unir el destino de los Medici a otras familias poderosas. Sería entonces cuando, aprovechando el ilustre abolengo de su familia política (los Orsini eran una de las casas nobiliarias más antiguas de Florencia), pactaría matrimonios ventajosos para sus hijos o mandaría educar a algunos otros con vistas a un prometedor futuro. Su hijo menor Juan llegaría a ser papa bajo el nombre de Leon X, y su sobrino (hijo natural de Giuliano) correría idéntica suerte como Clemente VII. Sin embargo, y a pesar de sus éxitos, nada pudo hacer para que su decepcionante primogénito Pedro de Medici llevara, gracias a sus nulos aciertos políticos, a los Medici a un fracaso en su tierra natal. Por su irresponsable gestión Florencia pasaría a ser una república independiente en donde los Medicis ya no tuvieron jamás el poder de antaño. Aunque sus descendientes se vieron obligados a buscar amparo en otras zonas cercanas, la familia pudo mantener el prestigio y el poder económico que les permitió hacer realidad uno de sus anhelos ocultos: gracias al matrimonio entre Catalina de Medici (bisnieta de Lorenzo) con Enrique II de Francia, los Médici se emparentaron con parte de la realeza europea del momento.

Admirados por muchos y odiados por otros tantos que siguieron despreciándolos, los Medici siguieron ejerciendo de acreedores de sus parientes y aliados al mismo tiempo que ayudaron, gracias a su generoso mecenazgo, al desarrollo cultural de los estados en donde tuvieron mayor o menor influencia.

 

Vía| Romero García, E. (2015); Breve historia de los Medici, Ediciones Nowtilus, Madrid

Imágenes| Portada, Juan de Medici, tumba, Catalina de Medici

RELACIONADOS