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El nuevo miedo a viajar

Coger un avión implica riesgo, pero salir de casa también implica riesgo. ¿Qué sería de nosotros si no tomáramos ningún riesgo? Viviríamos permanentemente en un hospital, al lado de máquinas y médicos que nos sanasen a la que apareciese cualquier cosa.

La forma más fácil de superar el miedo a volar o a viajar en estos tiempos de terror jihadista es el de fijarse en las estadísticas.

Según Jorge Fernández Díaz, en su declaración de prensa del pasado enero indicó que habían fallecido en carreteras 1126 personas, tan solo seis menos que al año anterior.

Fotogramas de la Película United 93, en la que los pasajeros se rebelaron contra los secuestradores

Fotogramas de la Película United 93

 

Según publica La Información.com: La aviación registra un accidente grave por cada 2’4 millones de vuelos. En España, la posibilidad de sufrir un accidente mortal de coche es de una por 356.357 desplazamientos. Es decir, si vamos al aeropuerto a coger un avión, habrá que tener más cuidado con el trayecto en coche o autobús.

En España mueren prácticamente la misma cantidad de personas en la carretera, que en aviones en todo el mundo.

Teniendo en cuenta que España está en el Top 15 de países con menos accidentes de tráfico, el riesgo de morir en carretera se verá aumentado de forma drástica en países como Tailandia (el que más accidentes mortales por habitante tiene), India, u otros lugares de África, Asia y Sudamérica.  Es decir, prácticamente en cualquier otro país, sobre todo si es un país en vías de desarrollo, habrá más riesgo de accidente de tráfico convencional (incluyendo a peatones y ciclistas).

Si el Estado Islámico ocasiona un accidente como el del Sinaí, de un avión ruso, las estadísticas apenas se mueven, como mucho, regresan a índices de mortalidad de hace unos años.

Accidente de tren de Santiago de Compostela

Accidente de tren de Santiago de Compostela

Según Eurostat, en 2014 hubo, además, más de 2.000 personas que perdieron la vida en accidentes de tren, el 10% en Alemania. Tan solo el 12% de las víctimas iban en el tren, es decir, el 88% restante estaba fuera del tren, y, por lo tanto la mayoría falleció a consecuencia del tren, no eran viajeros. En el tren, en Europa hay 0,03 una víctimas mortales por cada billón de pasajeros y kilómetro. Eso significa una víctima mortal por cada billón de pasajeros y 33 kilómetros.

Evolución de víctimas mortales en carreteras españolas

Evolución de víctimas mortales en carreteras españolas

Todos estos datos son reales, y los asumimos cada vez que salimos a la calle, cogemos un tren, o miramos a ambos lados antes de cruzar una vía férrea.

Viajar por el mundo con el terrorismo al acecho apenas cambia el riesgo real de ser herido o asesinado.

En el atentado a las playas de Túnez de finales de junio del año pasado fallecieron 39 personas víctimas del terrorismo, sin embargo, unos meses más tarde, en Francia, fallecieron 43 personas en un accidente de autobús. Turistas retirados que iban de excursión al pueblo de al lado.

Textualmente de La Vanguardia, analizando los datos del INE: “el análisis estadístico también evidencia que 14.903 de las 395.830 defunciones que se registraron en España en 2014 –casi un 4%–, obedecieron a una causa externa: suicidio (3.910 fallecimientos), caídas accidentales (2.749 muertes), ahogamientos (2.370)  entre otras. De hecho, este tipo de fallecimientos creció un 1,5% respecto al año anterior. Y entre los jóvenes, entre la población de 15 a 39 años, los suicidios y accidentes fueron los responsables de 4 de cada diez defunciones, lo que sitúa a las causas externas como el principal motivo de muerte en esta franja de edad”

La desgracia puede suceder siempre, y apenas se incrementa el riesgo con una banda de terroristas sueltos. ¿No vivimos ya demasiado condicionados?

Me gustaría animar a todos a verificar el verdadero riesgo de viajar, para que el terrorismo no cuestione o condicione nuestros viajes o movimientos. Debemos sentirnos seguros al viajar, pensando que las posibilidades de accidente son mínimas, con terroristas o sin ellos. Las normas de

Atentado en el Aeropuerto de Bruselas

Atentado en el Aeropuerto de Bruselas

seguridad avanzan, los protocolos son muy eficientes, incluso se comienza a ver desfibriladores en estaciones y aeropuertos, para ser usados una vez al año, o quizás nunca. Solo por la posible oportunidad de salvar una única vida cada muchos años. Las ambulancias están preparadas para salir pitando, e incluso algún helicóptero. En realidad, somos los mimados del mundo. He tenido ocasión de revisar las cifras de accidentes de India, Rusia, y África, y creedme, Europa, a pesar de este terror que nos amarga, es muy segura. Con los avances en seguridad de los últimos años, incluyendo los atentados de los últimos meses, los niveles de seguridad tan solo han vuelto a los de hace 15 años, de 2001. Y a pesar de que había más accidentes de coche(en 2005 había tres veces más muertes por accidentes de tráfico que en 2015), más accidentes de avión, una sanidad más rudimentaria, menos fármacos, la gente salía a la calle y se sentía segura.

Los peligros existen, pero, ¿vamos a dejar que nos condicionen y nos superen? ¿Vamos a ceder a su chantaje?

Lloremos a ese  0,000001% de los viajeros que son asesinados , pero tomémonos sus muertes como estadísticas que no influyen en nuestra toma de decisiones, pues el riesgo real de verse afectado, es remoto, mínimo, y equivalente a cuando salíamos a la calle en 2001 o 2005.

 

 

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