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El nuevo contexto de las PyMEs y su necesidad de un modelo gestión de riesgos

Las empresas, y el mundo en general, se hayan actualmente en un periodo que constituye todo un reto debido a las complicaciones e incertidumbres por las que pasan las finanzas y políticas institucionales. Por esto, las empresas tienen que demostrar la fortaleza de su modelo de negocio, así como su capacidad de gestión y resiliencia en un momento de máxima complejidad.

Si bien este artículo trata de hacer un análisis del contexto actual de las Pymes, cabe notar la fuerte presión que se está ejerciendo sobre las grandes empresas por parte del regulador. Esto ocurre, sobre todo, en sectores como la banca o los seguros después de la gran recesión que ha azotado al planeta y que ha hecho tambalear los pilares de las empresas; provocando nuevas necesidades de definir y redifinir modelos de gestión de riesgos en las compañías más expuestas a estos. ¿Y, cuáles son los sectores más expuestos a los riesgos hoy en día? Ninguno y todos, absolutamente ninguna compañía en la economía actual es capaz de repeler al 100% los riesgos que el presente mundo globalizado produce sin un modelo de riesgos riguroso  adaptado a la coyuntura económica del momento.

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Ante tal situación, las pequeñas y medianas empresas, comúnmente conocidas como PyMEs han sido los mayores sufridores de la crisis, viviendo, además una dolorosa y muy perjudicial restricción del crédito bancario.

Sin embargo, ya que no todo son sombras, se aprecian cuatro factores sobre los que poner el foco cuando hablemos de la recuperación de las pequeñas y medias empresas y generación de las (nuevas) StartUps. Estos puntos son clave y se tratarán a lo largo del presente artículo. Estos son la financiación, la internacionalización, la digitalización y la innovación.

 

Financiación

La financiación supone el motor de las empresas y es el fundamento de todo crecimiento y aumento de capacidades productivas empresariales. Además, la financiación impulsa la innovación y la digitalización y por ello, es necesaria una rigurosa gestión de la financiación y del crédito.

Nombrando al crédito, es innegable las garrafales consecuencias que la contracción del crédito bancario ha supuesto a las PyMEs, mientras les podía quedar un pequeño margen de acción con respecto a la financiación vía proveedores (crédito comercial).

Las expectativas relativas a la concesión del crédito tradicional bancario no parecen malas. Consecuencia de las maniobras de política monetaria expansiva (QE) por parte del BCE es un entorno de tipos de interés igual a cero. De esto, aunque mucho podría escribirse, no es el objetivo de este artículo por lo que se pretende dar un resumen de las consecuencias que esto tiene en el crédito bancario.

Por un lado, los tipos de interés nulos han provocado una reducción sustancial de la rentabilidad del sector. Esto, unido a una mayor supervisión del riesgo de crédito ha provocado una caída aún mayor de la concesión debido a la revisión escrupulosa de cada petición crediticia de los clientes.

Y por otro lado,  y debido al punto anterior, el BCE incentiva el crédito mediante el pago a los bancos que aumenten significativamente la concesión de créditos, que no olvidemos, es su actividad principal.

Ante este escenario, se abre un nuevo contexto de oportunidades de financiación para las PyMEs que presenten modelos de negocio sostenibles y que dispongan, además, de cuadros de gestión de riesgos con alertas, análisis cuantitativos y cualitativos de sus resultados o respuestas ante escenarios adversos de esfuerzo económico.

Con todo, se observa la necesidad de establecer controles que permitan gestionar los riesgos a los que, incluso las empresas más pequeñas, están expuestas. Riesgos como son los de liquidez, de crédito, de interés, de mercado y de acomodación, entre otros.

 

Internacionalización, digitalización e innovación

Las PyMEs suponen el 99% del tejido empresarial español, empleando a más de 9 millones de personas. Sin embargo, para continuar generando empleo, es necesaria, por un lado, la consolidación de la recuperación económica y un plan de internacionalización, digitalización e innovación, por otro.

La internacionalización se trata de un proceso de expansión productiva a nivel internacional del capital de la compañía. De ahí la importancia de desarrollar un plan de internacionalización de la empresa basado en el modelo de negocio y financiero. Un cuadro de gestión de los riesgos ligados a la internacionalización, incluido el riesgo geopolítico, debería ser una tarea ineludible para toda empresa.

Del punto anterior surge la necesidad de definir un análisis del contexto mundial actual con el objetivo de localizar los mercados prioritarios, así como las nuevas oportunidades de negocio que se presentan en cada sector.

En lo que a la digitalización se refiere, las empresas españolas se encuentran en pleno proceso de transformación digital por el que se está empezando a cambiar el modelo de negocio tradicional por uno más actual y dinámico que permita adaptarse a un mayor número clientes y posibles situaciones adversas. Esta última idea es la más importante cuando hablamos de la gestión de riesgos ya que permite percibir alertas de riesgos y tratarlos de la manera más rápida y eficiente posible.

Es por esto que ante un mayor grado de digitalización empresarial, se espera un mayor grado de adaptación y agilidad a la particular coyuntura de cada momento. Esto supone fuerza, resistencia y resiliencia de las empresas ante entornos cambiantes y de esfuerzo económico.

Por último, no se pueden obviar los cambios que se esperan con la avenida de las futuras Smart cities. Y es que se trata de generar una relación simbiótica y de sinergias entre las ciudades inteligentes, las necesidades de los ciudadanos y las ofertas de las empresas que conviven en un mundo cada vez más globalizado y, consecuentemente, más competitivo.

Sin embargo, nada de esto será posible sin un sustancial gasto en innovación y una fuerte apuesta por la tecnología. El actual cambio de ciclo supone una gran oportunidad nacional para trasladar aún más un cambio de tendencia en el gasto en I+D+i, sobre todo, cuando se habla de inversión privada.  Por ello, la estrategia central de las empresas de menor tamaño deberá ser la innovación.

Y aunque el gasto en Innovación supone un gran esfuerzo para las PyMEs quienes, por su tamaño y capacidades, tienen menor propensión a innovar, también es la base para el crecimiento y la expansión empresarial.

Toda esta innovación también permitirá una mejor gestión de los riesgos y una mayor adaptabilidad a las potenciales situaciones adversas, ya que aporta una clara visibilidad y manejo del mercado en el que opera, tanto en la actualidad como momentos ulteriores.

Imagen| bigthink.com

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