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El nuevo camino de Washington en su afán de frenar la economía cubana (II)

Independientemente a todas las alertas, notificaciones, sugerencias y consejos dados al presidente y luego de varios días de meditaciones en Washington sobre la noticia de un endurecimiento de la política de Barack Obama hacia Cuba, a las 12 y 31 pm del pasado 16 de junio de 2017 el presidente Trump llegó a Miami a bordo del Air Force One para firmar y a la vez poner en vigor la política estadounidense hacia Cuba de su gobierno como lo había prometido en su campaña electoral, en dicha ciudad lo esperaban y aclamaban el ala más anárquica de la comunidad cubanoamericana de la Florida.

Y para que esta política no quedara solo en el discurso y mucho menos plasmadas en un papel, el pasado miércoles 8 de noviembre de 2017 fueron anunciadas las medidas de los departamentos de Estado, Tesoro y Comercio del gobierno de los Estados Unidos, encaminadas a recrudecer aún más el bloqueo y a negarle a los ciudadanos norteamericanos viajar a la isla.

Entre las nuevas medidas están:

  • Se oficializa una relación emitida por el Departamento de Estado en la cual lista 179 organismos cubanos con los cuales entidades y ciudadanos norteamericanos no podrá realizar transacciones financieras directas. Según el gobierno estadounidense estos organismos cubanos tienen vínculo con el sector de la defensa y la seguridad nacional. Engrosan la lista las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior, la Policía Nacional Revolucionaria, empresas, sociedades anónimas, la Zona Especial de Desarrollo Mariel, las terminales de Contenedores de Mariel y La Habana, marcas comerciales de refrescos (como Tropicola y Cachito) y de rones, y hasta a un servicio de fotografía como Photo Service decenas, de hoteles en toda Cuba, agencias de viajes y tiendas. Según refiere el Departamento de Estado la mencionada lista será revisada y actualizada periódicamente,
  • Queda terminante prohibido los viajes de los ciudadanos norteamericanos a título individual bajo la condición de intercambio pueblo a pueblo, que fueron instituidos durante el gobierno de Barack Obama. A partir de la implementación de esta medida, los ciudadanos estadounidenses tendrán que viajar a Cuba bajo el amparo de una organización de su país y deberán ser acompañados por un representante de esta organización,
  • Quedan condicionados también los viajes educacionales, que a partir de que entre en vigor estas medidas, tendrán que ser asistidos por una organización norteamericana acreditada y los viajeros deberán ser acompañados por un representante de esta.
  • Los ciudadanos estadounidense que logren viajar a Cuba bajo una de estas circunstancias tendrán el deber de cumplimentar a tiempo completo un programa de actividades siguiendo las pautas de su país, tendrán también que mantener relaciones con el pueblo, darle apoyo a lo que el gobierno estadounidense llaman sociedad civil y promover su autonomía del estado cubano.

El anuncio e implementación de estas medidas por Washington como es lógico tendrán un impacto negativo en los sectores estatal y no estatal de la economía de Cuba, dejando una gran huella en el pueblo cubano, de igual forma se verán afectados los ciudadanos norteamericanos estadounidenses que ven restringido su derecho a viajar libremente a Cuba. El empresariado estadounidense también se verá afectado, quienes entre otras cosas, perderán atractivas oportunidades de negocios que hoy existen en Cuba y que son aprovechadas por empresas y hombres de negocios de otras partes del mundo. Que el gobierno de Estados Unidos limite a sus compañías y empresariado en general de participar en la Zona Especial de Desarrollo Mariel frena la participación de los estadounidenses en una actividad económica potencialmente ventajosa para el pueblo de Cuba. Varias de estas medidas dejan ver la claridad de la intención de Estados Unidos de inmiscuirse en los asuntos internos de Cuba, pues la visita de los ciudadanos estadounidense a Cuba no debe quedar sujeta a condiciones por parte del gobierno.

Queda evidenciado que estas medidas lo único que harán es entorpecer y hacer más difícil aun el negocio del empresariado estadounidense con la isla y que su implementación le podrían dejar miles de millones de dólares como perdida a la economía estadunidense ya que geopolíticamente no es lo mismo negociar con un vecino a 90 millas que con uno que está cientos de miles de millas o en el otro extremo del hemisferio.

Al conocer de estas medidas Ben Rhodes, asesor de Obama y uno de los arquitectos de su cambio de política hacia Cuba, dijo en su cuenta de Twitter: Trump no restringirá la clase de armas de asalto que los estadounidenses pueden comprar, pero sí les dirá el tipo de refresco que pueden comprar en Cuba.

Vía| Granma

Imágenes| Cubanet , Televisa

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