Patrimonio 


El mundo funerario de los Etruscos

Si por algo conocemos el mundo etrusco es por su maravilloso legado funerario cuyo apogeo se dio en los siglos VII y VI a.C coincidiendo con el control de esta civilización del mar Tirreno y la orientalización no sólo de Etruria si no también de Grecia, la Italia helenizada y el Mediterráneo occidental. Una de las influencias más destacable es sin duda la jerarquía dentro de la sociedad etrusca que puso a la cabeza a los príncipes, una familia y no sólo unida por lazos de sangre sino de poder económico, que controlaba los recursos mineros, agrícolas, ganaderos, pesqueros, etc.  El poder que el control de los recursos primarios para la supervivencia de cualquier pueblo les asignaba, les permitía al acceso a relaciones con gentes venidas de otros pueblos a través de viajes marítimos y del intercambio en forma de hospitalidad con personajes de rangos similares. Todos los bienes que se adquirieron de esta forma iban a parar al templo y sin duda constituyeron la base de toda la iconografía funeraria que se desarrollaría en esta época. Hay que tener en cuenta que a partir del 770 a.C, la inhumación se añadió a la incineración, por lo que se empezaron a construir fosas para albergar los restos del difunto que pronto sería un claro indicador de la posición social del individuo o individuos que yacían. Convivieron ambas formas y por eso se llevaban ritos.

En las tumbas el propietario se rodeaba de aquellos objetos que creía que le iban a resultar necesario en la otra vida. En algunos túmulos se podía acceder con una escalera que llegaba a la cúspide donde se podían realizar rituales. De esto encontramos un testimonio excepcional en la tumba de las cinco sillas en Cerveteri, en cuyos asientos se encontraron sentada cinco estatuas de terracota pintadas que representaban los difuntos en acto de realizar una libación y comer junto a los muertos depositados en la cámara del fondo de la tumba. Con el Orientalizante nace la arquitectura funraria y, asociada a ella, se general la necesidad de embellecerla internamente con pinturas. Las primeras tumbas pintadas de Etruria fueron, por ejemplo, la tumba de los leones rugientes (690 a.C) o la tumba de Campana de Veyes que contiene el viaje del difunto al Más Allá a caballo. En algunas tumbas, como ocurre especialmente en Vulci, se colocaban esculturas de piedra que representaban animales reales o seres fantásticos que podrían interpretarse como guardianes de la tumba o criaturas que poblaban el Más Allá y que indicaban la entrada al mundo infernal. La pintura etrusca tiene su manifestación en esta fase en los pinakes (tablillas de terracota) pintados que se fijaban en las paredes de edificios, atrios, porticados, etc., y que a veces terminaban formando parte de la ornamentación de algunas tumbas de cámara. La primera serie conocida es la de las gorgonas (570-560 a.C), seguido de las placas Boccanera (550 a.C.) de estilo jónico y las lastras de Cerveteri que muestran un claro eco de la pintura parietal greco-oriental.

En Tarquinia, hacia el segundo cuarto del siglo VI a.C., nace la pintura funeraria. La tumba de las panteras es el hipogeo tarquiniense pintado más antiguo con decoración figurada. El color se aplica todavía directamente sobre la roca, con tonos rojos, amarillos, marrones y negros.A partir dela segunda mitad del siglo VI a.C:, la superficie pintada ya ocupa todas las paredes y el techo de la tumba con una técnica mucho más precisa: las líneas se realizaban con cordeles de los que aún quedan marcas y los círculos con compás. Además, las figuras solían contar con un boceto preparatorio realizado con un objeto punzante o una línea de contorno marcada. Los colores son más variados, pues se añaden el azul, el verde y el blanco que se disolvían en agua de cal. Las tumbas de Tarquinia revelan la expresión en el plano social  de una nueva clase emergente que aspiraba a igualarse respecto a la clase señorial. La decoración ya no sólo son animales afrontados sino que se de desarrolla de manera narrativa ocupando muchas veces todas las paredes. Entre los temas más usados se encuentran el simposio, los juegos y la caza.

Hay tumbas incluso más complejas como es el caso de la de los toros (550-530 a.C.) que contiene una escena de carácter mitológico, la emboscada de Aquiles a Troilo, además de un acto homosexual. La de los augures, donde dos hombres flanquean una puerta que da al Más Allá y se despiden del difunto, la de las leonas, la de los malabaristas, donde un hombre lanza botellas a una bailarina que lleva un candelabro en la cabeza o la de las olimpiadas constituyen claros ejemplos de la preciada decoración que se podían encontrar dentro de estas tumbas y son el máximo exponente de la pintura funeraria etrusca. Su estudio es muy amplio e inabarcable en pocas palabras puesto que no siguen un esquema fijo, sino que las representaciones las figuras así como la temática van variando según la tumba a la que nos refiramos.

* Vía| Ambrosini, L. (octubre-noviembre 2018).El mundo funerario etrusco en los siglos VIII y VI a.C. Desperta Ferro Arqueología e Historia, (21), pp. 20-27.
* Imagen| Tumba de los augures, Tumba de los malabaristas, Tumba de la caza y la pesca, Tumba de los toros.
* En QAH| La Tumba del Nadador

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