Historia 


El mundo de los muertos en la Antigua China (II)

En la anterior entrega nos adentrábamos en el interesante mundo de los muertos en la Antigua China. Concretamente en el significado qué la inmortalidad tenía en esta civilización, la dualidad o dos almas del difunto, el ying y el yang, así como, los ritos fúnebres más característicos. En esta ocasión, por su parte, nos vamos a centrar en la existencia o no de un más allá y en las tumbas y sus características principales.

Árbol de las monedas, dinastía Han, siglos II-principios III a.C. La esperanza de alcanzar la inmortalidad se refleja en los adornos de las ramas de donde cuelgan las monedas chinas que garantizaban al difunto una vida de comodidades en el más allá.

Árbol de las monedas, dinastía Han, siglos II-principios III a.C.
La esperanza de alcanzar la inmortalidad se refleja en los adornos de las ramas de donde cuelgan las monedas chinas que garantizaban al difunto una vida de comodidades en el más allá.

¿Creían los antiguos habitantes de China en un más allá tras la muerte? Sobre la vida en el más allá pensaban en la integración del difunto en una jerarquía muy similar a la del orden terrenal. Distinguían, a su vez, entre un mundo subterráneo, oscuro y regido por el agua frente al mundo celeste, el paraíso. El culto a la inmortalidad otorgó la posibilidad de seguir viviendo de algún modo en la tierra o en la morada de los inmortales, cuyo reflejo queda de manifiesto en la preparación de la tumba, la cual iba provista de alimentos, bebidas, objetos de uso cotidiano, todo aquello que era necesario para proporcionar al alma corpórea el rango del que había disfrutada en vida en el mundo subterráneo. También se realizaban representaciones en las tumbas con el objetivo de facilitar al difunto el ascenso al mundo celeste como animales faustos: dragones, águilas o tigres.

Ignoramos en qué estado se encuentran los muertos; ellos recorren caminos distintos de los de los vivos, y […] todo nos resulta incierto e indistinto, y difícil de comprender (Wang Chong).

¿Cómo eran las tumbas de las antiguas dinastías chinas?

Pórtico de entrada al complejo de mausoleos de la dinastía Ming, en el que yacen trece emperadores de dicha dinastía.

Pórtico de entrada al complejo de mausoleos de la dinastía Ming, en el que yacen trece emperadores de dicha dinastía.

Desde el periodo de los reinos combatientes (siglos V-III a.C.), la presencia de una tumba era señalada por un túmulo verde. El mausoleo del primer emperador era de madera y estaba herméticamente cerrado. En la época Han (siglos II a.C.-III d.C.) las sepulturas aparecieron provistas de puertas de acceso flanqueadas por animales de piedra. Otras costumbres funerarias que se popularizaron durante esta época fueron la de enterrar a los cónyuges en la misma tumba, así como, celebrar los ritos fúnebres en el interior de la misma. La tumba estaba articulada en distintos sectores y se dio una preferencia por la planta axial, imitando de este modo la casa de los vivos. Las tumbas eran construidas con ladrillos cocidos o piedra. Con la dinastía Tang (siglos VII-IX d.C.) las tumbas se llenaron de pinturas murales, con los soberanos Song (siglos X-XIII d.C.) se hicieron, sin embargo, menos suntuosas mientras que los emperadores Ming (siglos XIV-XVII d.C.) dilapidaron parte de los fondos públicos para construirse sus mausoleos.

Otro aspecto a destacar será el de la protección del difunto y de su tumba. Las sepulturas selladas se encontraban protegidas por filas de soldados de terracota pero a partir de la época Han, la vía de los Espíritus que conducía a los visitantes desde la entrada del parque funerario al túmulo central aparecía flanqueada de animales y guardias de piedra. La entrada a la tumba se encontraba sellada por un portón de piedra decorado con relieves de carácter apotropaico (Apotropaico es un adjetivo que proviene del griego apotrepein, alejarse, e indica en general un gesto, expresión u objeto que se utiliza para alejar un influjo mágico maligno). Por otra parte, las estatuas y pinturas murales de los exorcistas de la época Han tal vez se inspiraron en exorcistas reales, los cuales debían purificar el ambiente durante los ritos fúnebres. A finales del siglo V d. C. en las tumbas de los Wei aparecen parejas de fieras sentadas, una con rostro humano y la otra con rostro leonino. Estas fieras serán claves durante la dinastía Tang, unidas a otro tipo de parejas de guardianes de aspecto antropomorfo muy ligada a la iconografía budista.

Los exorcistas llevan pieles de oso, cuatro ojos dorados, vestidos oscuros y de color púrpura; ellos […] recorren las casas y elimina contaminaciones (Ritos de Zhou).

 

Vía|WETZEL, A., China, Barcelona, 2008

Imagen|Árbol de las monedas, entrada mausoleos

En QAH|El mundo de los muertos en la Antigua China I, los dioses celtibéricos del Inframundo

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