Historia 


El mundo de los muertos en la antigua China (I)

La muerte, o mejor dicho, el tratamiento a la muerte es un aspecto fundamental y característico de las diversas civilizaciones que han habitado y se han sucedido en la Tierra. El comportamiento hacia la muerte, los diversos ritos funerarios, las costumbres o distintas formas de enterramiento nos permiten diferenciar unas culturas de otras. En esta ocasión, viajaremos a la antigua China para intentar descubrir las principales peculiaridades de tan grandiosa civilización respecto al mundo de los muertos.

En primer lugar, debemos tener en cuenta el deseo de trascender a la muerte como algo común en toda la humanidad, la inmortalidad. En el pensamiento de la antigua China, la búsqueda de la inmortalidad se encaminaba al estudio de los principios de formación y funcionamiento del Universo. Los taoístas esperaban alcanzar la unidad primordial o el origen de la vida a través de dos métodos: la alquimia exterior que perseguía alcanzar la inmortalidad con el consumo de bebidas y pastillas, las cuales se preparaban siguiendo procesos rituales y con ingredientes como el cinabrio o el sulfuro de mercurio. Estas mezclas, en ocasiones, podían ser letales para su consumidor. Por otra parte, la alquimia interior cuyo elixir era el saber trascendental y que requería la preparación del cuerpo para el renacimiento por medio de prácticas introsprectivas y respiratorias con la ayuda de determinados alimentos o prácticas sexuales.

Wan Zi me pasó drogas de larga vida;

y Xian me dio extrañas bebidas.

Con ellas salgo indemne de los ritos de muerte,

alargo el hilo de los días y me convierto en inmortal.

Cao Zhi

Urna del alma purificada, dinastía Jin occidentales, 280-316 d.C.

Urna del alma purificada, dinastía Jin occidentales, 280-316 d.C.

Otro aspecto importante en las creencias fúnebres de la antigua China es la de la existencia de dos almas del difunto, respecto a la que encontramos varias teorías. Por una parte, durante la época Han (siglo II a.C.), una teoría sobre la vida tras la muerte se fundamentaba en la doble alma del difunto, en relación con el sistema dual del yin y el yang. Tras la muerte, el alma purificada (esencia yang) regresa al mundo del Cielo mientras que el alma corpórea (yin) se presenta en el mundo subterráneo. La posición que ocupe el alma corpórea dentro del entramado burocrático del más allá dependerá del estado de conservación del cadáver y de los objetos fúnebres que lo acompañan. Otra teoría basada en inscripciones talladas en estelas de piedra del siglo II d.C. nos hablan de una oposición entre el cuerpo del difunto y su espíritu, el cual permanece libre en el Cielo. Las diversas teorías tienen un punto de acuerdo: la idea de que la parte espiritual del ser humano puede salir durante la celebración de los sacrificios estando presente en el templo de la estirpe o cámara de las ofrendas.

Diagrama de los ritos fúnebres, dinastía Han occidentales, h. 168 a.C. aprox. Representa de modo esquemático los ritos fúnebres y las prácticas de luto según el grado de parentesco del difunto.

Diagrama de los ritos fúnebres, dinastía Han occidentales, h. 168 a.C. aprox.
Representa de modo esquemático los ritos fúnebres y las prácticas de luto según el grado de parentesco del difunto.

Respecto a lo que entendemos como ritos fúnebres, en la antigua China multitud de normas regulaban dichos ritos relacionados con la muerte y la sepultura. Por una parte, los preceptos confucianos establecían un periodo de luto y ceremonial acorde al rango del difunto. Por otra parte, existían numerosas normas de carácter mágico-religioso cuyo objetivo era la protección el difunto y sus familiares de las influencias maléficas aparejadas al contacto impuro con la muerte. Los familiares debían velar el paso de la vida a la muerte con una ofrenda de comida, así como, con la invocación ritual del alma purificada, repetida tres veces tras la muerte. El periodo de luto quedaba inaugurado cuando los parientes comunicaban el suceso a los extraños y se vestían con tejidos toscos. Se procedía con el lavado ceremonial, el amortajamiento y la práctica de sacrificios durante varios días, y finalmente, el difunto era depositado en el féretro. En ocasiones, había que esperar durante meses para poder celebrar el funeral en función de los datos del difunto y sus familiares, establecido cuando los especialistas así lo decidían. El séquito partía del templo ancestral, donde músicos y exorcistas alejaban a los espíritus maléficos. Las ofrendas y los objetos del difunto se situaban delante del ataúd, seguido por el cortejo de familiares en orden de parentesco. Una vez llegados a la zona donde dar sepultura se volvían a repetir los ritos sacrificiales antes de depositar el ataúd en su destino.

Hasta aquí vamos a avanzar, por el momento, en nuestro recorrido sobre la muerte en la antigua China. Hemos desgranado los distintos procedimientos para la obtención de la tan deseada inmortalidad, el carácter dual del alma del difunto y los ritos fúnebres principales como el periodo de luto, la preparación del cuerpo y el enterramiento propiamente dicho. En la próxima entrada nos centraremos en analizar la idea del más allá, las distintas tipologías de tumbas y sus protectores, así como, los compañeros virtuales del difunto.

 

Vía|WETZEL, A., China, Barcelona, 2008

Imagen| Urna del alma purificada, Diagrama de los ritos fúnebres

En QAH|¿Pudo la España de Felipe II conquistar China?, De la China imperial a la China comunista

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