Especial Mundial Brasil '14, Salud y Deporte 


El Mundial de Brasil ’14 y la importancia de los estados de ánimo

“Los ojos de los jugadores de España, después de haber ganado tanto, no son los mismos que cuando empezaron”.

Con esta frase reveladora de Vicente Del Bosque llegaba España al Mundial. Es cierto que la acumulación de éxitos y de halagos lleva a las personas al exceso de confianza pero, ¿quién se cansa de ganar? Nadie.

Es la forma que tenemos de expresar que la actitud que vemos en el deportista no es la adecuada, pero esta conducta es consecuencia del estado emocional individual y colectivo.

La Selección Española en el Mundial Brasil '14

La Selección Española en el Mundial Brasil ’14

Las emociones actúan sobre la conducta motora y van acompañadas sobre todo de fenómenos orgánicos de naturaleza neurovegetativa, es decir, de la parte del sistema nervioso que controla los procesos involuntarios (frecuencia cardíaca y respiratoria, la contracción y dilatación de vasos sanguíneos, digestión, salivación, sudor, contracción y relajación del músculo liso en varios órganos, etc.), por lo que pueden influir de manera notable sobre el grado de esfuerzo que se debe realizar y, por consiguiente, sobre el resultado de los rendimientos, pudiendo estimular al deportista y movilizarlo para que se aplique al máximo de sus fuerzas o, por el contrario, disminuyendo su potencial. Por estos motivos, es necesario tener en cuenta la significación y eficacia de las emociones, tanto en el proceso de entrenamiento, como en competición, puesto que asumen una función de dirección sobre el comportamiento.

Toda emoción tiene, al menos, cuatro aspectos que pueden ser analizados:

  1. La experiencia emocional personal.
  2. Los cambios fisiológicos o corporales que ocurren en el momento de la emoción y la acompañan durante su curso (alteración de la presión sanguínea, la frecuencia cardíaca o la respiración, entre otras).
  3. La motivación, ya que un organismo emocionado es un organismo orientado hacia un fin.
  4. La conducta de la persona emocionada, cómo actúa y qué hace.

En los días previos a la competición, así como en las horas previas, el entrenador (cuerpo técnico) debe ser capaz de interpretar los estados emocionales de sus deportistas denominados “estados de pre-arranque”. El estudio de estos estados psíquicos precompetitivos ocupa un lugar central en la Psicología de la Competición Deportiva. En este sentido es una realidad que el cuerpo técnico de la Selección Española no ha sabido predecir la mala dinámica con la que los jugadores afrontaban el campeonato.

Por lo tanto, encontramos tres estados precompetitivos:

El estado óptimo o combativo, que se caracteriza por una elevada motivación, interés por competir. El deportista tiene un rostro tranquilo y una atención concentrada. Los procesos de inhibición y excitación se equilibran y las relaciones personales son las habituales.

El estado de fiebre de pre-arranque presenta una motivación excesiva y una sensibilidad elevada. Los labios apretados y el pestañeo son visibles en la cara del deportista. Se le acelera el pulso y muestra una intensidad elevada en la comunicación e irritabilidad.

El estado de apatía de pre-arranque muestra una pequeña motivación y falta de interés por la competición o inseguridad. Los movimientos no son energéticos, la frecuencia cardíaca disminuye y se da una disminución brusca de los contactos interpersonales.

Karim Benzema celebrando un gol ante Honduras (Mundial de Brasil)

Karim Benzema celebrando un gol ante Honduras (Mundial de Brasil)

Más allá de lo planteado, es necesario señalar que los fenómenos aquí expuestos son extremadamente complejos. Es posible, aunque no lo normal, que deportistas con estados desfavorables de pre-arranque alcancen buenos resultados en las competiciones, por ello, es recomendable estudiar las formas típicas que caracterizan a cada persona. Aquí es muy importante que el entrenador conozca muy bien a sus deportistas. Tal es esta importancia, que los entrenadores top (de fútbol) en la actualidad son especialistas en esta área.

Para terminar e intentar convencer a los más incrédulos de esta ciencia, solo hace falta pensar en jugadores como Neymar, Alexis Sánchez o Benzema. Jugadores con aproximadamente la misma carga de partidos que sus compañeros de la selección española pero que, sin embargo, al tener un rol más importante en su selección nacional, han mejorado su “actitud” y, por tanto, han aumentado su nivel de rendimiento en Brasil ’14.

 

Vía| Tomás Silva López, Psicología en el Alto Rendimiento Deportivo (Máster ARD, COE)

Más información| CholoSimeone,puroestadodeánimo

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Imagen| SelecciónEspañola, Benzema

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