Economía y Empresa 


El motor de crecimiento se llama innovación

Si aparece un nuevo virus en la sociedad todos estamos de acuerdo en que es prioritario destinar recursos económicos para fomentar que, desde la ciencia y la tecnología, se cree la vacuna apropiada que nos proteja de la enfermedad. Podemos incluso llegar a pensar que, si entregamos los recursos monetarios para la investigación y los científicos logran la vacuna en el laboratorio, la meta está cumplida y la innovación garantizada; nada más lejos de la realidad. Tras la concepción del antivirus, necesitamos emprendedores que tomen ese conocimiento generado por los científicos y lo usen como una oportunidad de crear empresa, suministren el antídoto cada vez a más personas, con mayor efectividad, a menores precios y de forma continua en el tiempo: ahora sí hemos llegado a la meta.

La innovación se ha convertido en un término de moda en los últimos años del que abusamos hasta la saciedad y al que ponemos todo tipo de etiquetas: éxito empresarial, creatividad, investigación y desarrollo, modernidad, crecimiento… y esta diversidad de significados se convierte en un obstáculo cuando intentamos precisar el término para el entendimiento común y el trabajo al unísono: ¿tenemos claro qué es innovación?

La definición oficial más aceptada en el panorama internacional la encontramos en la OCDE que, en sucesivas ediciones de su Manual de Oslo, marca las directrices para la recogida e interpretación de información relativa a la innovación, con el ánimo de recopilar datos internacionalmente comparables. En esencia podemos definirla como el resultado de conjugar nuevas ideas con su aplicación a la sociedad para generar valor: Idea Nueva y Creación de Valor deben presentarse de forma simultánea. Si tenemos una idea en la cabeza y la compartimos con algunos colegas no significa que sea innovadora, a lo sumo podrá ser calificada en principio como muy creativa. Más aún, si la publicamos en un paper con la evaluación de pares profesionales o generamos un prototipo tampoco estamos garantizando la innovación. Hasta ahí, lo más probable, es que tengamos una parte muy valiosa del proceso pero no produciremos valor si no incorporamos la idea al mercado y la sociedad la acepta. Para que exista innovación es preciso transformar la realidad y generar acciones económicas o sociales que podamos medir; un escenario diferente antes y después.

La innovación debe ser el motor de crecimiento de la sociedad

La innovación debe ser el motor de crecimiento de la sociedad

La mejor fuente para producir nuevas ideas, de gran impacto, es sin duda la ciencia y la tecnología. Para estimular la innovación en una organización o en una región, se deberá invertir en primera instancia en robustecer los sistemas de ciencia para que generen nuevo conocimiento. Pero esta ciencia no la garantizará por sí misma y no podrá lograr la diferenciación si no genera valor; puede existir mucho conocimiento pero muy poca aplicación si no sabemos interpretarlo en clave de mercado y trasladarlo a la sociedad.

El papel de la ciencia y la tecnología en la innovación lo explicó muy bien el ex-primer ministro finlandés Esko Tapani Aho: la investigación científica recibe dinero de diversas instituciones públicas o privadas para transformarlo en conocimiento y, a su vez, la innovación debe tomar el nuevo conocimiento generado y convertirlo de nuevo en dinero y bienestar para la sociedad. Los científicos no deben investigar solo para sexenios, deben investigar para que tenga valor para las personas y realizar una transferencia que haga que sus trabajos estén más cargados de realidad. La sociedad necesita vocaciones científicas en dos sentidos: para crear nuevas ideas en ciencia y para interpretar esas ideas en clave de negocios.

La innovación debe, por tanto, acercar el conocimiento generado al mercado: no basta saber, se debe también hacer. Centrar lo producido en ciencia y tecnología de forma prioritaria a la sociedad no es solo una obligación moral, es también, sin duda, el aprovechamiento más inteligente de una fuente de oportunidades para crear nuevo capital social y generar valor en los negocios.

Vía| Ruta Medellín

Más información| Sintetia, El viaje de la Innovación, Young marketing, El Mundo

Imagen| Innovación

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