Historia 


El mito de la Transición. Artículo de opinión

Normalmente, todos mis artículos están relacionados con la historia moderna, mi campo de especialización. Y, quitando aquellos artículos que escribí sobre la historia y la memoria (I y II), no me había acercado a los artículos de opinión. Hoy voy a romper con eso y me adentraré en ese mundo.

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Adolfo Suárez en un momento de la entrevista con Victoria Prego (1995). Momento que reconoce que si hubieran hecho el referéndum la opción de la monarquía hubiera perdido. Imagen obtenida de www.diario.es

Hace unos días se emitió un programa de la Sexta Columna que trataba el asunto de la monarquía. En dicha emisión salió a la luz un extracto, hasta entonces desconocido e inédito, de la entrevista que Adolfo Suárez concedió a Victoria Prego en el año 1995. En dicho extracto, el expresidente reconocía que no se sometió a referéndum la decisión de continuar con la monarquía o, por el contrario, se establecía una república en España. Esta decisión se tomó debido a que las encuestas que manejaba el gobierno no les eran favorables. Este artículo no va a versar sobre las decisiones que se tomaron en el pasado, ni si fueron correctas o no. Eso lo dejamos a la conciencia de cada uno de los ciudadanos y de los dirigentes políticos de este país. Lo que nos proponemos en este breve artículo no es otra cosa que poner en entredicho la leyenda o el mito de la Transición española. Esta decisión está acorde con uno de los grandes principios que debe regir a cualquier historiador: no somos jueces del pasado, ni nunca debemos serlo. Lo que sí debemos hacer es preguntarnos y replantearnos ese pasado, analizarlo y entenderlo.

Tradicionalmente, la Transición ha sido un período vetado al análisis concienzudo de la Historia. Una época en la que no se podía indagar ni ser crítico. Al realizar ese trabajo, propio de nuestra profesión, te catalogaban de radical, antisistema o, simplemente, de elemento desestabilizador. Bien, ese creo que ha sido el mayor error que hemos podido cometer la sociedad española en general, la historiografía de este país en particular.

Sí que es cierto que fue una época convulsa, con una gran inestabilidad, y que ello provocó que los historiadores tampoco indagaran demasiado en los años próximos a este proceso. Pero nosotros, jóvenes historiadores con una perspectiva histórica ya del proceso, debemos de mirarlo sin miedo, conscientes de que ocurrió hace más de 40 años. No me estoy refiriendo a tirar por tierra todo lo acaecido entre el 1975 y el 1980, no. Simplemente, analizar ese proceso, reestudiar todos lo conocido hasta hoy en día, sin miedo, directos. Igual que lo hacemos con la guerra del Rif, con la pérdida de las colonias o con la guerra de Independencia. Rechazando mitos y leyendas y siendo conscientes de los errores y aciertos que pudieron tener los dirigentes políticos de aquel tiempo. Pero sin entrar a criticarlos o juzgarlos.

El descubrimiento de este video inédito, que debemos a jóvenes investigadores periodistas, puede abrir la puerta a poner en entredicho todo lo que sabemos de esta etapa. Debemos de aprovechar esta ocasión para estudiar, de una vez por todas, este proceso con sus causas y consecuencias, evitando las glorificaciones pues en la historia nada es perfecto, ni intocable. Debemos de ser valientes y enfrentarnos a los paradigmas que sitúan la Transición española como un proceso perfecto, sin fallos.

Por supuesto, no defiendo, ni defenderé jamás, la negación completa de un proceso. Pero tampoco podemos aceptar, al menos yo no puedo, la mitificación de una etapa tan importante en el desarrollo actual de España. Muchos de los problemas que tiene España (territoriales, identitarios, lingüísticos, culturales, etc.) tienen su origen, o al menos su desarrollo, en esta etapa de la historia reciente de nuestro país. Debemos enfrentarnos sin miedo a nuestro pasado, empezar a tratarlo como lo que es: Historia. Y como tal, objeto susceptible de ser analizado, criticado y repensado de acuerdo a los criterios científicos que rigen nuestra ciencia.

Si nos paramos a penar, este mito de la Transición ha resurgido con mucha fuerza en los últimos tiempos, ante la polarización de la sociedad y el hundimiento del sistema político bipartidista que durante tantos años ha estado presente en España. Este nuevo resurgimiento viene acompañado de una mayor idealización del proceso histórico aquí comentado, agrandando todavía más la leyenda del mismo. Y, seamos sinceros, leyenda e historia no pueden ir de la mano. Donde hay leyenda hay imaginación, exaltación, negación, subjetividad y, en definitiva, ausencia de pensamiento crítico e histórico.

Por lo tanto, nuestro deber como historiadores es luchar contra estas exaltaciones igual que lo hacemos contra el fanatismo y la irracionalidad en otros muchos aspectos y épocas de la Historia. Además, esto nos sirve como ejemplo de la utilidad que tiene nuestra ciencia en los tiempos presentes.


Vía| Mundo Histórico

Imagen| Adolfo Suárez

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