Jurídico 


El mínimo psicoactivo en los delitos del art. 368 CP

El art. 368 del Código Penal (en adelante, CP) tipifica dentro de los delitos contra la salud pública los “actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines.” 

Este delito de tráfico de drogas, no establece la cantidad de droga a partir de la cual podemos considerarla conducta típica, por lo que es una cuestión abierta a la interpretación jurisprudencial. Precisamente por esta indeterminación el Tribunal Supremo en el año 2003 quiso unificar los criterios para considerar tráfico pequeñas cantidades de droga.

En este marco es donde hay que acudir al concepto al que nos referimos en el presente artículo; el “mínimo psicoactivo”, para ello resulta interesante examinar la reciente sentencia del Tribunal Supremo 2069/2015, de 28 de mayo, que nos remite a la STS 1982/2004, de 28 de enero en la que se define y determina que “los mínimos psicoactivos son aquellos parámetros ofrecidos por un organismo oficial y de reconocida solvencia científica, como es el Instituto Nacional de Toxicología, que suponen un grado de afectación en el sistema nervioso central, determinando una serie de efectos en la salud de las personas, desde luego perjudiciales, al contener unos mínimos de toxicidad, y producen también un componente de adicción, que ocasiona que su falta de consumo incite hacia la compulsión” y establece que han de ser drogas que ocasionen un daño en la salud pública (la de los componentes de la colectividad en su aspecto individualizado), suponiendo estos mínimos que la cantidad transmitida es algún tipo de sustancia estupefaciente, tóxica o psicotrópica incluida en convenios internacionales.

Como el delito de drogas es un delito de peligro abstracto, cuyo bien jurídico protegido es la salud pública, ha de existir un daño ya sea potencial o efectivo al mismo. Partiendo de esta premisa, en todos aquellos casos en los que no se supere ese mínimo psicoactivo, se entiende que no se genera un daño, por lo que la conducta no será típica. Por tanto, esta doctrina, atendiendo a su finalidad se puede comprender en dos sentidos: 1) como un límite entre la tipicidad y atipicidad de los actos de tráfico de pequeñas cantidades de droga y 2) la frontera entre la existencia o inexistencia de la droga misma.

El mínimo psicoactivo en los delitos del art. 368 CP

El mínimo psicoactivo en los delitos del art. 368 CP

En el primero de los sentidos, no será típica la conducta cuando la cantidad de droga sea inferior a este mínimo psicoactivo, ya que entendemos por tal mínimo la frontera a partir de la cual genera daño al organismo, produciendo un efecto  contrario a la salud pública (y es que se entiende salud pública no sólo a nivel colectivo, sino también en un particular como miembro de la comunidad), es lo que se ha llamado principio de insignificancia. En el segundo de los sentidos, si la cantidad es mínima o insignificante, llegando a ser una sustancia inocua, no se la considera conducta típica, puesto que “no existe droga”.

Este mínimo psicoactivo actúa como referente para la tipicidad o atipicidad de determinadas conductas y su plasmación en el principio de insignificancia no ha carecido de críticas (quienes defienden su inaplicación para delitos graves, o la posibilidad de saltarse el tipo mediante el fraccionamiento de la droga) por lo que se ha venido sustituyendo dicho término por “toxicidad” desde el año 2009, aunque el referente siga siendo el mismo.

Por tanto, se habrá cometido un delito de tráfico de drogas del art. 368 CP cuando estemos hablando de “drogas tóxicas” o “estupefacientes” en el caso de que esa sustancia sea apta para producir los efectos que le son propios, es decir, se supere el mencionado parámetro del mínimo psicoactivo.

Vía|  Código Penal y Sentencia del Tribunal Supremo 2069/2015, de 28 de mayo.

Imagen| StudioLegale

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