Historia 


El mayor asesino de niños de la historia: Gilles de Rais

Pintura de Gilles de Rais.

Pintura de Gilles de Rais.

El mayor asesino en serie de la historia de la humanidad vivió hace 575 años en Francia. Su nombre era Gilles de Rais y era un héroe de guerra cercano a Juana de Arco, un noble de gran influencia y el propietario de una vasta riqueza. Mató con bestialidad a cientos de niños mediante unos procedimientos que causaron escalofríos a los investigadores.

El 21 de octubre de 1440 ocurrió un acontecimiento poco común en los tiempos que corrían. Un hombre joven, en todas sus fuerzas, ex mariscal y por encima de todo un noble de cuna era llevado ante la instancia bajo unas acusaciones muy graves. Rais era sospechoso de crimen y prácticas sexuales prohibidas tales como la sodomía o pedofilia. Iba a ser sometido a torturas hasta que declarara, pero no hizo falta. El prisionero quiso confesar y se entregó.

Gilles de Rais había sido un guerrero remarcado, que luchó con valentía en la guerra de cien años. Había tenido parte de grandes honores y aquello le había marcado, porque aún mucho tiempo después de que su fama se esfumara él seguía empeñado en tener parte de grandiosidad. Derrochó dinero en obras de teatro y musicales que alababan sus años prósperos, aquello llevándole a la ruina. A la edad de 27 años apenas le quedaba oro.

Detrás de aquel joven excéntrico que quería ser brillante, aún con el precio de la quiebra, se escondía un criminal feroz. En 1434 Gilles de Rais se retira en su capilla de Machecoul y fue entonces cuando el terror de la zona comenzó. Niños desaparecían cada día, eran reclutados de sus casas bajo distintos pretextos y llevados a Machecoul, cuyas puertas cruzaban una sola vez. La región sufría en silencio, los padres callaban por miedo. Eran simples campesinos que podían ser castigados fácilmente por el señor y los numerosos hombres a su disposición.

Lo que sucedía tras los muros superaba las peores pesadillas. El señor de Rais prefería a los chicos

Castillo de Machecoul, residencia de Rais y sede principal donde llevaba a cabo sus crímenes.

Castillo de Machecoul, residencia de Rais y sede principal donde llevaba a cabo sus crímenes.

entre las edades de diez y catorce años. Obligatoriamente tenían que ser hermosos y tener un cuerpo armonioso. Los niños eran llevados al castillo, lavados y vestidos con ropas que nunca creían poder llevar. Seguía una cena copiosa donde la víctima se maravillaba. Después, medio adormilado por bebidas calmantes, era llevado al dormitorio de Gilles de Rais. Arriba le seguían sólo los siervos más íntimos y los sacerdotes de cultos ocultos. Se dice que el terror que se apoderaba de los niños al ver lo que les esperaba excitaba al noble. No siempre era Rais el que mataba a los chicos, a veces eran sus siervos más cercanos los que lo hacían mientras él miraba. Sentía un placer reconfortante en verles sufrir. Algunas de las víctimas más afortunadas eran decapitadas o estranguladas, mientras que la gran mayoría eran eviscerados y se les amputaban las extremidades y el miembro y morían en agonía. Después se satisfacía sexualmente, muchas veces con los cuerpos sin vida de los chicos.

Vincent Cassel, el actor que encarna a Gilles de Rais en la película de Juana de Arco dirigida por Luc Besson.

Vincent Cassel, el actor que encarna a Gilles de Rais en la película de Juana de Arco dirigida por Luc Besson.

Fue cuando raptó a un sacerdote joven que empezó a ser sospechoso. El obispo de Nantes inició una investigación con la ayuda de otros nobles y dio con la horrorizaste verdad. Encontraron en su castillo 43 cuerpos de niños masacrados y deshonrados. Se sospecha que habría matado a un par de cientos de infantes, empezando a ejercer esta práctica desde los 25 años. Gilles de Rais fue ejecutado junto a sus cómplices.

No se sabe el por qué empezó a matar de tal forma, aunque se podría atribuir a la vida de guerra que empezó llevando con apenas dieciséis años, cometiendo atrocidades que podrían haber sido el inicio de su sed por el crimen. También sentía una especial pasión por los niños, que siendo inocentes le hacían sentir que tenía el control supremo. Desde pequeño que su tutor le había descuidado, dejándole ser un disoluto y enseñándole sólo a estar por encima de la ley natural y la norma moral. Muchos especialistas remarcan que Rais quería sentirse superior, tener el derecho de decidir sobre la vida y la muerte y cruzar los límites humanos.

Vía| Pasajes  de “El mariscal de las tinieblas” de Juan Antonio Cebrián

Imágenes| Pintura; Castillo de Machecoul; Vincent Cassel

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