Economía y Empresa, Marketing 


El marketing mix: Qué es, cómo y para qué funciona

Cuando una persona, o un grupo de ellas crean una empresa, o una marca personal, lo hace con el fin último de ganar dinero a base de hacer lo que le gusta, o lo que considera rentable. Muchas son las vías para conseguir ese fin, pero sin duda, una de las principales es estar bien posicionados en el mercado y hacer que nuestro potencial público nos conozca. Para ello, la herramienta primordial es el marketing.

Como todos sabemos, el marketing tradicional es, según Stanton, “el sistema total de actividades empresariales encaminado a planificar, fijar precios, promover y distribuir productos y servicios que satisfacen necesidades de los consumidores actuales o potenciales”. Dicho de otro modo, el marketing tiene como objetivo hacer llegar el mensaje (producto) de tu empresa al mayor número de personas de una zona geográfica determinada.

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Marketing Mix

De esa definición se extraen los cuatro conceptos básicos del marketing contemporáñeo, lo que llamamos marketing mix. Estos conceptos son conocidos como “Las 4Ps“:

-Producto.

-Precio.

-Distribución (Placement, en inglés).

-Promoción.

El plan de marketing de una empresa, y por tanto el marketing mix, persigue ante todo incrementar su cuota de mercado, rentabilidad, número de ventas y prestigio.

¿Cómo se consigue esto?

En primer lugar, la empresa debe realizar una investigación de mercados, para poder determinar una necesidad insatisfecha en una determinada zona geográfica, ya sea local, nacional, o internacional. Una vez hecho, el área de markenting diseña la estrategia para satisfacer dicha necesidad. Es en este punto dónde entra en juego el fundamento del que nos ocupamos, el marketing mix.

Determinada la necesidad hay que tener en cuenta:

  • Producto (Product)

Los diseñadores deben saber qué producto deben crear para poder hacer que sea deseable en el mercado escogido, por lo que se debe hacer un análisis desde tres variables:

Capacidad: Hay que hacer autocrítica y ser conscientes del tamaño de nuestro potencial, por lo que antes de nada, hay que ver si somos capaces de crear una realidad que consiga satisfacer lo requerido.

Deseabilidad: Necesitamos crear una cosa que sea atractiva a los compradores, por su belleza y originalidad, pues la primera impresión siempre es la visual.

Viabilidad: Poseer unas garantías de revertir lo invertido, tanto en gasto para realizar el producto, como en publicidad para darlo a conocer. Es necesario tener en cuenta que en torno a las 3/4 partes de los productos lanzados al mercado no consiguen revertir el dinero invertido en su creación y distribución, por lo que se debe definir bien si merece la pena realizar dicho gasto.

  • Precio (Price)

Este es un concepto de vital importancia, pues marcará el beneficio que obtendremos de cada venta. Existen diferentes modos de fijar el precio final de venta, debiendo elegir el que se considere oportuno:

Basado en costes, o de precio objetivo: Se establece un aumento a la cantidad monetaria que costó producirlo.

Basado en la competencia: Consiste en observar a qué precio vende un producto similar un competidor y a partir de ahí fijar tu precio de venta, por lo que es vital tener información veraz y actualizada de los movimientos de los potenciales competidores en el mercado. Ten en cuenta los costes de producción, pues querer ser demasiado competitivos puede hacer que vendas por un margen excesivamente bajo y generes un beneficio mínimo que pueda poner en peligro tu empresa.

Basado en la demanda: Su funcionamiento se basa en fijar el precio teniendo en cuenta lo que el potencial consumidor puede llegar a estar dispuesto a pagar por él. Esta modalidad es la más extendida en el mercado y a la vez, la que, por norma general, genera mayores beneficios

Basado en su valor: En este método se tiene en cuenta el máximo valor que el comprador pagaría por el bien, debido a su alto valor, generando en algunos casos, situaciones de sacrificio el hecho de adquirirlo. Suele estar relacionado con productos de alto valor y lujo (joyas, vehículos, inmuebles, etc).

  • Distribución (Placement)

Son todos los métodos que se utilizan para hacer llegar el producto a los puntos de venta, y por consiguiente, a los consumidores. Extisten diferentes canales de distribución, ya sean presenciales, o no:

Detallistas: son las que venden el producto al consumidor final, ya sean establecimientos propios, establecimientos ajenos, franquicias, etc.

Mayoristas: sociedades que adquieren grandes cantidades de nuestros productos y los venden a los detallistas-minoristas.

Vía telemática: canal no presencial mediante el cual ya sea por Internet, o vía telefónica, el consumidor adquiere un producto y pide que le sea entregado en un determinado lugar.

  • Promoción (Promotion)

Este último concepto del marketing mix recoge el plan de comunicación que vamos a llevar a cabo a la hora de dar a conocer nuestro nuevo producto en la zona geográfica escogida. Junto a ello, debemos realizar un plan de calidad y postventa, para garantizar unos mínimos standares de calidad del bien a vender y un servicio que consiga la fidelización del mayor número de clientes.

Para llevar a cabo este proceso completo, las empresas suelen realizar de forma paralela un plan de marketing de vigencia determinada, normalmente un año, pues deben ser revisados y actualizados conforme a las vicisitudes de los mercados.

El máximo éxito de los planes de marketing y el marketing mix de cualquier empresa se obtiene cuando el público en general nombra un producto de una marca concreta para referirse a un producto genérico, es decir: llamar “Fanta” al refresco de naranja-limón, “Kleenex” a los pañuelos de papel, o “Chupa-chups” a los caramelos con palo.

Vía|Definición; Precios;

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