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El maltrato animal, una cuestión de respeto

Numerosos estudios demuestran que existe una correlación entre el maltrato animal infringido por menores y un posible posterior desarrollo de una conducta violenta en su edad adulta. Tal es así, que estos pequeños maltratadores son hasta cinco veces más propensos a cometer crímenes violentos contra las personas. Es cierto que la mayoría de los casos de maltrato no cuentan con la brutalidad con la que contaba Kip Kindel, que decapitaba gatos y diseccionaba ardillas vivas y que con 15 años, asesinó a sus padres, disparó y mató a 24 compañeros de su escuela; pero no debemos reducir el nivel de alerta que debe imperar.

A la hora de prevenir las conductas agresivas tenemos en cuenta diversos factores. Por ejemplo, para evitar el acoso escolar existen numerosos programas de concienciación en los que no sólo se involucra a los menores, sino también a sus profesores y padres. Por tanto, ¿qué podemos hacer para evitar que se siga viendo como una simple “chiquillada” la violencia ejercida contra un animal?

El primer paso, según los expertos, es una educación basada en el respeto a las especies en su conjunto. Es cierto que el mundo tal y como lo conocemos es tremendamente perjudicial para el medio; que es imposible, por el momento, salir de casa sin dañarlo, pero lo que sí podemos es reducirlo. Para proteger a la sociedad en el futuro y en el presente al medio, en concreto a los animales, debemos hacer comprender a los menores que éstos merecen recibir respeto.

Actualmente gozamos de una sociedad muy concienciada, sin embargo, son muchas las situaciones ante las que nos hemos insensibilizado por dos motivos: o bien porque desde la infancia nos hemos habituado a convivir con ellas (festejos cuyo objetivo es el maltrato y sufrimiento del animal; la comercialización, exhibición y explotación de animales, etc.) o bien, porque entendemos que pese a que se trata de una mala praxis, el fin lo justifica (como son el caso de la experimentación con animales en investigaciones científicas de relevancia o su cría para consumo humano)./var/www/clients/client0/web2/web/wp content/uploads/2015/09/reflexiones sobre el respeto hacia los animales y mascotas 0w3ay1

Si somos conscientes de que los animales merecen respeto y de que debemos dejar de lado las prácticas en las que se les infrinja dolor, ¿por qué seguimos consintiendo situaciones de éstas que son totalmente prescindibles? Eliminándolas no sólo conseguiríamos evitar un sufrimiento innecesario, sino que también evitaríamos normalizar la violencia y sufrimiento ajeno, sus futuras consecuencias y además, un mayor desarrollo emocional en nuestras futuras generaciones.

No es ningún secreto que el respeto hacia los animales es el germen de un desarrollo emocional del individuo más beneficioso, y ello queda evidenciado en estudios que reconocen por ejemplo, los numerosos beneficios de crecer con una mascota. Gracias a ello, estos menores desarrollan con mayor intensidad la compasión, la empatía, su propia autoestima (ya que son conscientes de que con sus cuidados ayudan a un ser dependiente), el sentido de la responsabilidad e incluso, el compañerismo. Si sentir respeto hacia una mascota puede impregnarnos de tantos beneficios ¿qué no podrá darnos el sentirlo hacia el conjunto de nuestro entorno?

Vía| Ágata Bonet Jiménez

Imagen| Canal Mascostas

Más información| Animaturalis  SECVI Eco Medio Ambiente

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