Patrimonio 


El maestro del hierro: la evolución de Julio González

González

Julio González

Julio González (Barcelona, 1876 – París, 1942), es uno de los principales escultores del siglo XX. La evolución de este artista es una evolución progresiva, notable tanto en su técnica, como en sus temas, como en la utilización de los materiales (orfebrería y  piedra). La obra de Julio González comienza en el taller de su padre con algunas piezas de orfebrería en las que representa en mayor medida a la mujer, tema que el artista admira profundamente. En esta etapa que va desde 1924 hasta 1928, González trabajará materiales como el hierro o el bronce e incluirá dibujos al lado de algunos relieves como instrumento auxiliar de su escultura. El maestro Matisse dedicará un mural con motivos florales y zoomorfos en honor a la orfebrería del artista la cual poco a poco irá progresando.

Una evolución importante de su obra se da respecto a su trabajo en piedra, comienza esculpiendo al detalle el cuerpo desnudo de la mujer y cada vez detalla menos, comenzando así, un deterioro del detalle el cual lleva a la obra a ser cada vez más abstracta (llegando así a la abstracción característica de la obra escultórica de Julio), todo ello utilizando la técnica de bulto redondo.  Julio esculpe desde una base primitiva, hasta llegar a la forma deseada.  A lo largo del periodo 1928-1930 el autor pasa del relieve a la escultura tridimensional, siendo características de esta etapa un conjunto de máscaras de hierro. Lo más importante de estas máscaras es sobre todo las posibilidades formales de la misma, como objeto esencialmente bidimensional, para evocar la tercera dimensión.

Máscara, 1930

Máscara, 1930

La Montserrat, 1936-37

La Montserrat, 1936-37

1930 supone la mayor revolución formal en su escultura, sustituyendo masas y volúmenes por planos, líneas y vacíos. Muchas veces la figura resultante se aleja de la figura que le sirve de punto de partida, podríamos entender mejor la intención del artista si en vez de hablar de Abstracción habláramos de Elisión (proceso que tiene como propósito subrayar una o varias características particulares mediante la supresión de las demás). Su obra continúa  coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil cosa que modifica la producción de artista en cuanto a materiales y temas representados. Cambia su temática con la finalidad de crear una obra reivindicativa, que denuncie la situación social; la pobreza, la enfermedad,…por ello realiza una serie de piezas; se trata de figuras de pequeño tamaño de campesinos, bustos tumbados en el suelo (rompe con lo estéticamente visto hasta entonces), brazos sin acabar de esculpir (denuncia del destrozo físico que puede causar la guerra),…sin embargo la obra más importante de este momento será “El Grito mudo”, pieza esculpida en bulto redondo y más adelante reproducida en otros materiales, máxima expresión de esta denuncia social. Durante esta etapa esculpe en piedra debido a la escasez de recursos económicos. A este momento pertenece “La Femme au miroir” o “Petite Montserrat”. El autor combina estos temas mediante un nuevo lenguaje escultórico que ha ido creando, un lenguaje de varillas y planchas forjadas o soldadas, aristas, líneas, planos, vacíos, perfiles luminosos, texturas cálidas, sombras y contrapuntos escondidos. El resultado es una estatua arquetípica.

Les amoreux, 1932-33

Les amoreux, 1932-33

Cabeza ante el espejo, 1934

Cabeza ante el espejo, 1934

Utilizando una iconografía muy limitada el artista utiliza elementos fácilmente reconocibles y relacionables con lo que él quierere presentar como por ejemplo tres líneas para representar el pelo o una curva para representar la barriga de la mujer, se trata de una obra llena de simbolismo. Esta es la etapa más importante de su recorrido. El autor mezclará el misticismo con la escultura, esto es,
intentar r
epresentar temas transcendentales a través de su obra utilizando juegos de formas y de sombras, componiendo estos el que va a ser su particular lenguaje artístico, y dando como resultado obras como “El beso” , “La mano” o “El hombre y la mujer”. El autor ha pasado de una escultura realizada  en piedra y dedicada a temas meramente estéticos como puede ser el cuerpo de la mujer o la naturaleza y utilizando una técnica primitiva, a una escultura en bronce, enfocada al misticismo del hombre, simbólica y mucho más sólida que muestra la madurez que ha adquirido el autor en el mismo proceso.

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Daphne, 1937

Vía| ArteHistoriaArteespañaSabernoestademas.blogspot.com

Más información| Instituto Valenciano de Arte Contemporáneo (IVAM)

Imagen| Art directoryArtehistoriaMuseo Nacional Centro de Arte Reina Sofía/

En QAH| Julio González: el arte de dibujar en el espacio

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